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Almendros en flor en la Quinta de los Molinos
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Almendros en flor en la Quinta de los Molinos (Foto: Ayuntamiento de Madrid)

Los almendros en flor ya ponen el toque de color a la Quinta de los Molinos

Las mejores instantáneas de la Quinta de los Molinos

Por MDO
lunes 24 de febrero de 2025, 08:33h
Actualizado: 03/03/2025 09:12h

La primavera ya ha hecho su aparición este 2025 con la floración de los aproximadamente 1.900 almendros que adornan la Quinta de los Molinos. Este fenómeno natural atrae cada año a muchos madrileños y turistas que se acercan para pasear por sus senderos en un entorno apacible.

A lo largo del año 2024, el Ayuntamiento de Madrid plantó 56 nuevos almendros con el objetivo de revitalizar y mantener su emblemático almendral. Gracias a esta iniciativa, se logró reponer ejemplares jóvenes que no habían conseguido arraigar en campañas anteriores y se sustituyeron algunos árboles de edad avanzada que, tras completar su ciclo vital, habían dejado huecos en el paisaje.

La tarea de conservar este conjunto arbóreo es continua, lo que implica que las reposiciones se llevan a cabo de forma constante. De este modo, se garantiza la integridad del almendral y se asegura que todos los cuadros de cultivo estén en óptimas condiciones y completos.

Variedades diversas de almendros

La Quinta de los Molinos cuenta en la actualidad con un total de 1.895 almendros, creando un ecosistema singular dentro del parque. La variedad más abundante es la marcona, reconocida por la calidad de sus almendras y su profusa floración, con 1.277 ejemplares. En segundo lugar se encuentra la desmayo largueta, que suma 396 árboles y es famosa por sus almendras alargadas y su floración temprana. Asimismo, el parque alberga 226 almendros de otras variedades, distribuidos a lo largo de su extensión, lo que enriquece la biodiversidad y aporta matices diversos al conjunto.

La diversidad paisajística se ve enriquecida por la combinación de distintas especies, que además desempeña un papel crucial en el proceso de polinización. Este proceso natural se ve favorecido por la presencia de varios tipos de almendros, lo que a su vez incrementa la fertilidad y garantiza una floración más prolongada. Durante varias semanas, la Quinta de los Molinos ofrece un espectáculo floral de extraordinaria belleza gracias a esta variedad, donde las tonalidades blancas y rosadas de los almendros en flor cubren el parque, atrayendo tanto a visitantes como a amantes de la naturaleza.

La floración en la Quinta presenta variaciones anuales que dependen de las condiciones climáticas. Por lo general, entre mediados y finales de febrero, los almendros inician su proceso de florecimiento, alcanzando su esplendor máximo a principios o mediados de marzo. No obstante, aspectos como la temperatura y las precipitaciones pueden influir en el adelanto o retraso de este fenómeno, lo que convierte cada temporada de floración en una experiencia única e impredecible.

La Quinta de los Molinos se mantiene como un referente en la conservación del almendral urbano, gracias a la renovación progresiva de sus ejemplares y a los cuidados continuos que recibe. Este espacio natural permite a los ciudadanos disfrutar, año tras año, del esplendor de la floración.

Imagen de archivo de un almendro en flor en la Quinta de los Molinos (Foto: Chema Barroso)

Más que simples almendros

Uno de los lugares más singulares de Madrid es la Quinta de los Molinos, un espacio único donde se entrelazan la naturaleza, la historia y la arquitectura. Las 21,26 hectáreas que fueron cedidas al Ayuntamiento de Madrid por sus propietarios mantienen la esencia de una antigua finca dedicada al recreo y a la experimentación agrícola. Este legado ofrece a la ciudad un paisaje lleno de contrastes, en el que florecen almendros, se erigen construcciones históricas y se extienden frondosas áreas arboladas.

En el centro del parque se ubica el Palacete de la Quinta, una edificación que refleja los principios del movimiento de la secesión vienesa y forma parte del modernismo. Este lugar fue, en su momento, la residencia de su propietario. A pesar de no estar accesible al público, su existencia evoca el pasado majestuoso de la finca. A poca distancia se encuentra la Casa del Reloj, otro edificio arquitectónicamente significativo que recibe su nombre del antiguo reloj que solía marcar las horas en la propiedad.

En la vida de la Quinta, el agua desempeñó un papel crucial, evidenciado por su sistema de riego que incluye pozos, molinos y canales. El estanque, situado en la depresión del arroyo de Trancos, es testimonio de este hecho, ya que originalmente servía para abastecer los cultivos. Este estanque se ha convertido en un apacible rincón natural donde diversas especies de aves y anfibios han hallado refugio. Además, se preserva el puente sobre el arroyo de Trancos, un pequeño pero encantador vestigio de la ingeniería hidráulica de la finca.

La Quinta brinda una variedad de experiencias paisajísticas a lo largo de su recorrido. Los caminos románticos, con suaves curvas y rodeados de exuberante vegetación, invitan a disfrutar de un paseo donde la naturaleza se convierte en la protagonista. En contraste, los jardines geométricos, ubicados cerca del palacete, exhiben un diseño más estructurado, con senderos alineados y setos cuidadosamente recortados, lo que refleja la influencia de los jardines clásicos europeos.

La vocación agrícola del parque se manifiesta a través de sus huertas y cultivos tradicionales, donde, además de almendros, se pueden hallar olivos, higueras y avellanos. Esta área evoca la antigua función productiva de la finca y su papel en el desarrollo agrario de la capital. Al norte del parque, un bosque mediterráneo se extiende, creando un ambiente fresco y sombreado gracias a la presencia de pinos, encinas y arbustos autóctonos, lo que resulta ideal para observar aves como mirlos, petirrojos o verdecillos.

La Quinta de los Molinos ha añadido una dimensión cultural en años recientes con la inauguración del Espacio Abierto Quinta de los Molinos, un centro enfocado en la creatividad y el esparcimiento familiar. Ubicado en una parte restaurada del parque, este espacio brinda actividades que incluyen talleres y experiencias lúdicas para los niños, promoviendo así la relación entre el arte, la infancia y la naturaleza.

La Quinta de los Molinos se distingue en Madrid por su singular combinación de historia y biodiversidad, creando un entorno propicio para el paseo y el disfrute. En cada rincón del parque se encuentra un fragmento de su pasado, lo que brinda una experiencia diversa y enriquecedora, convirtiéndolo en un destino esencial durante todo el año.

Todos los días del año, el parque permanece abierto desde las 06:30 horas hasta las 22:00 horas, y la mayoría de sus caminos son accesibles para quienes tienen movilidad reducida.

‘La Quinta esencia: la floración del almendro’

Este lunes se ha presentado la programación de las jornadas 'La Quinta esencia: la floración del almendro', que comienzan este 24 de febrero y finalizan el 9 de marzo.

De las diferentes actividades destaca la exposición de pintura que alberga la Casa del Reloj, una colección que se compone de obras de artistas del propio distrito y que podrá ser visitada de manera gratuita por todos los madrileños por primera vez de 11:00 a 13:30 horas.

Además de esta exposición, se han organizado visitas guiadas por el propio parque, una visita botánico-histórica programada para el próximo 6 de marzo, así como rutas teatralizadas durante los dos primeros fines de semana de marzo. Otras actividades son un taller intergeneracional y otra exposición que lleva por título 'La vuelta al mundo: el viaje del Principito'.

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