El puente de la avenida Padre Huidobro se encamina hacia su fase terminal. Las humedades han agravado la 'enfermedad' diagnosticada a su hormigón y presenta riesgo real de derrumbe. Tal diagnóstico, aportado por los técnicos municipales, fuerza al Ayuntamiento de Madrid a intervenir de inmediato para garantizar la seguridad de la estructura y reforzarla para alargar sus años de vida en condiciones óptimas. Así, el área de Obras y Equipamientos que dirige Paloma García Romero ha diseñado una intervención integral que contempla impermeabilizar la infraestructura y asentarla sobre nuevos pilares de apoyo. La actuación implicará cortes parciales de tráfico que comenzarán a las 00:00 horas de la madrugada del domingo al lunes y que se mantendrán hasta mediados de septiembre. En concreto, se cerrarán carriles de la A-6 y la M-30, que discurren sobre y bajo la plataforma, respectivamente, a la altura del Nudo de Puerta de Hierro.
El caso nos retrotrae a julio de 2020, cuando el Ayuntamiento precintó el scalextric de Joaquín Costa-Francisco Silvela al constatar daños severos en su estructura incompatibles con su uso. La instalación vial se desmontó de inmediato ante el evidente peligro de que cayese por sí misma y el Gobierno municipal intensificó entonces la campaña de revisión de puentes pretensados, examinando a conciencia el de Padre Huidobro por sus antecedentes. En 2012 ya se habían descubierto en él fisuras y un inicio de curvatura que motivaron una obra de impermeabilización parcial para evitar que las filtraciones agravaran su estado. Tal como ha explicado a los medios García Romero, se acometieron posteriores inspecciones y en 2022 se colocaron sensores para realizar un seguimiento de las grietas, comprobándose que "avanzan de manera importantísima".
"Corremos peligro de que la infraestructura colapse y pueda haber hasta un derrumbe. Preferimos actuar ahora y reparar a esperar y encontrarnos con desgracias incluso personales y que haya que derruir el puente como nos pasó con Joaquín Costa", remarca la delegada de Obras y Equipamientos. Ambos puentes comparten la misma dolencia: reacciones químicas en los áridos de un hormigón sometido a fuertes tensiones que al mezclarse con el agua de las filtraciones producen fisuras. Estas rajas han aparecido tanto en la cara superior como en la inferior de la losa, de 63 metros de largo y 35 de ancho, y para detener su crecimiento se requiere una impermeabilización total que frene la degradación del material. Además, esta patología ha derivado en deformaciones del tablero, que se ha curvado hacia abajo, y que ahora necesitará nuevos apoyos.

Cortes por cada fase
En la A-6, que transcurre sobre el puente, la intervención se dividirá en tres fases. En cada una de ellas los operarios ocuparán tres de los nueve carriles, pero en todo momento quedarán operativos los seis carriles restantes: dos en sentido entrada, tres en sentido salida y el carril Bus-VAO que variará su ubicación. Del 3 al 31 de julio la zona de obras ocupará los tres carriles de la zona norte de la autovía- dirección salida, hacia A Coruña-. Del 31 de julio al 21 de agosto este área de obras se traslada a la parte central y del 21 de agosto hasta mediados de septiembre se trabajará en el margen contrario, en tres carriles dirección sur -entrada a Madrid-. Durante estos dos meses y medio, el área de Obras y Equipamientos impermeabilizará la estructura, repondrá el firme e instalará nuevos sistemas de contención de vehículos.
La intervención en la M-30 se desarrollará en paralelo, pero en una única fase. Consistirá en la implantación de una hilera de cinco pilares que sujeten el puente en la parte norte -dirección Avenida de la Ilustración- para mitigar la curvatura. En ellos se incorporarán sensores "que nos informarán de si hemos cortado para siempre la enfermedad o de cómo va evolucionando de año en año para que la seguridad sea permanente", ha apuntado la concejala García Romero. Como la actuación se focaliza en ese lateral concreto, en la vía de circunvalación solo se cortarán al tráfico dos carriles: el derecho sentido norte y el anexo de salida a Dehesa de la Villa desde la madrugada del 7 de julio. La circulación no se interrumpirá ni en los otros dos carriles sentido norte ni en los dos sentido sur -hacia Moncloa-.
Itinerarios alternativos
La obra arranca el próximo 3 de julio para evitar colapsos en plena Operación Salida del verano, que se inicia este mismo viernes. El estrechamiento de la calzada provocará molestias a los conductores hasta que se acostumbren a los itinerarios alternativos, prevén desde el Consistorio. Unas afecciones que no solo sufrirán los vecinos de la capital, sino los de los municipios cercanos de Majadahonda, Pozuelo de Alarcón o Las Rozas. Según cifras aportadas por el Ejecutivo madrileño, en la hora punta de entre las 7:00 y las 8:00 de la mañana atravesaban estos tramos hasta 4.500 vehículos dirección entrada en 2019. Entre las 14:00 y las 15:00 de un viernes, por el mismo punto pasaban unos 4.300 coches el mismo año.
La delegada de Obras y Equipamientos pide disculpas por los inconvenientes que la actuación pueda acarrear, pero incide en que "la seguridad es primordial para el Ayuntamiento de Madrid y la actuación es imprescindible". Para esquivar las posibles retenciones, el Gobierno municipal recomienda tomar rutas alternativas y utilizar transporte público en la medida de lo posible. En concreto, plantean los siguientes itinerarios:
-Salida hacia la A-6 por la carretera de Castilla (M-500) y M-30 salida A-6.
-Entrada a Madrid por M-50 sur, M-40 norte y sur y carretera de Castilla (M-500).

El puente, proyectado en en 1989, fue cedido por el Estado al Ayuntamiento en 2004 junto a toda la Calle 30. Por ello, es el Consistorio quien ejecuta la obra y asume su coste, que ascenderá a 1,5 millones de euros, una inversión extraordinaria no contemplada en los Presupuestos prorrogados de 2022. La Dirección General de Tráfico y la Demarcación de Carreteras del Estado han aprobado esta intervención urgente.