Desde el inicio del mes de mayo, las autoridades locales han intensificado las labores de control de mosquitos en las cercanías del río Manzanares. Con la llegada del calor, los tratamientos dirigidos a reducir la población de mosquitos comunes, así como de la mosca negra y el mosquito tigre, han aumentado significativamente.
El concejal de Transición Ecológica y Medio Ambiente, Jesús Pérez, ha manifestado que “una de nuestras grandes preocupaciones es evitar las posibles picaduras que se puedan producir ante el incremento de estos insectos. Por el bienestar de la ciudadanía, ponemos en marcha todas las actuaciones necesarias para reducir su presencia”.
Prospecciones y tratamientos semanales
A partir de abril, se han llevado a cabo prospecciones para monitorear el número y evolución de estos insectos en las áreas más afectadas del municipio. En particular, los esfuerzos se centran en zonas cercanas a Perales del Río y Los Molinos, donde se encuentran remansos y aguas transparentes propicias para la proliferación del mosquito común y la mosca negra. Por otro lado, las prospecciones relacionadas con el mosquito tigre se realizan en áreas residenciales con viviendas unifamiliares y patios, así como en zonas con piscinas, incluyendo sectores como El Bercial y Getafe Norte.
Desde mayo, estas prospecciones han sido acompañadas por controles quincenales y tratamientos larvicidas biológicos semanales. La empresa responsable informa mensualmente sobre la situación actual, mientras que la delegación municipal lleva a cabo un seguimiento constante para ajustar las medidas según sea necesario.
Coordinación intermunicipal necesaria
La mayor incidencia del mosquito común y la mosca negra se ha registrado en la frontera con Madrid, donde ambos municipios comparten el río y el arroyo. Ante esta situación, desde Getafe se solicitó formalmente una reunión al alcalde de Madrid para coordinar una estrategia conjunta de control y prevención. Sin embargo, hasta ahora no ha habido respuesta desde la capital, lo que complica una gestión integrada frente a este problema que trasciende fronteras administrativas.
Dada su capacidad para transmitir enfermedades como el dengue y el zika, el mosquito tigre requiere un control riguroso y la colaboración activa de los ciudadanos. Para ello, se están instalando trampas en áreas donde se ha detectado su presencia en años anteriores. Además, se están utilizando larvicidas y analizando muestras en laboratorios de la Universidad Complutense, en colaboración con Sanidad Pública de la Comunidad de Madrid.
Iniciativas comunitarias para prevenir la proliferación
Con el fin de fomentar la participación vecinal en esta lucha contra los mosquitos, se están distribuyendo folletos informativos en centros cívicos, farmacias y centros educativos. Estos documentos incluyen recomendaciones prácticas para evitar la proliferación del mosquito tigre. Entre ellas destacan: eliminar pequeñas acumulaciones de agua en patios y ventanas, reducir el agua en recipientes bajo macetas o evitar riegos excesivos; así como protegerse tras regresar de países donde estas enfermedades son comunes.