Cada año, con la llegada del buen tiempo, se intensifican los controles de las plagas de mosca negra, o simulium spp, en los municipios ribereños del centro y sur de España por las dolorosas picaduras de esta especie. Este insecto, cuya población se disparó en las últimas décadas, ha obligado a numerosos ayuntamientos a poner en marcha planes de limpieza en los cauces de ríos y arroyos con el objetivo de reducir su proliferación.
La mosca negra es un simúlido de pequeño tamaño que habita en aguas limpias y oxigenadas. Aunque no transmite enfermedades en Europa, su mordedura, porque no pica, sino que desgarra la piel para alimentarse, puede causar heridas dolorosas, inflamación, picor intenso o incluso infecciones.
Según Antonio Martínez, miembro de Ecologistas en Acción, “la mosca negra provoca una picadura, más bien una mordedura, que es bastante desagradable. En localidades ribereñas del Jarama, del Henares, del Manzanares e incluso del Tajo, hemos tenido años bastante lamentables”.
Martínez ha recordado que hace apenas seis o siete años, en su pueblo, Velilla de San Antonio, “no podías estar en una terraza tomándote una cerveza porque te dejaban lleno de mordeduras, y además se infectaban con facilidad”. La situación mejoró, según ha apuntado, tras el temporal Filomena y las intensas lluvias de los últimos años, que provocaron crecidas en los ríos y arrasaron con la vegetación acuática del fondo, donde se crían las larvas de este insecto. “Lo que ha ocurrido ahora es que estas crecidas tan potentes han eliminado los refugios de las larvas”, ha explicado.
Programas puestos en marcha
El Ayuntamiento de Madrid ha puesto en marcha nuevas medidas para combatir la presencia de la mosca negra en el río Manzanares. Estas actuaciones, que se desarrollan desde primavera hasta octubre, incluyen la aplicación de tratamientos larvicidas biológicos a base del microorganismo Bacillus thuringiensis israelensis, que actúa sobre las larvas sin afectar al resto del ecosistema acuático. Además, se realizan labores de desbroce de la vegetación acuática, que sirve de soporte y refugio para las larvas y ejemplares adultos.
La campaña se basa en una estrategia de monitorización constante del río, con inspecciones previas y posteriores a cada tratamiento, lo que permite ajustar las intervenciones según las necesidades de cada tramo. Las zonas de actuación se concentran en puntos clave como el azud de El Pardo, la Playa de Madrid-Fuentelarreina, el Club de Campo, la presa 9 y las inmediaciones de la Caja Mágica.
Desde 2019, el Ayuntamiento lleva a cabo de forma continuada estas intervenciones, que se han intensificado desde 2022 con un nuevo contrato de conservación del río. Este refuerzo no solo ha incrementado el número de tratamientos contra dípteros, sino también el mantenimiento de las islas vegetadas del tramo urbano del Manzanares, esenciales para la biodiversidad.
Aunque la mosca negra puede resultar molesta para la población, su presencia también es indicativa de la buena calidad del agua y del avance en la recuperación ecológica del río. Con estas acciones, el Ayuntamiento busca mantener el equilibrio entre la protección ambiental y el bienestar ciudadano.

Y así lo ha confirmado Martínez, que además de ser miembro de Ecologistas en Acción, es vecino del sureste de Madrid. “Lo que tenemos este año y hemos tenido en años anteriores ha sido una caída en picado de la presencia de esta mosca. Si acaso el río Manzanares, por ejemplo, en Getafe, en Perales del río, pueden tener algún problema de mosca negra este año, pero ya te digo que el Jarama, el Henares, que son los grandes ríos que tenemos que atravesar la Comunidad de Madrid, aquí no va a haber mosca negra”.
"Existen medidas más sostenibles para parar este tipo de plagas sin dañar tanto el ecosistema"
También ha destacado que las medidas del Ayuntamiento no son muy útiles “para arrancar algunos tramos de vegetación del fondo del río, porque eso es imposible hacerlo en todo el río, es inútil. Y bueno, con eso se hace la foto y queda muy bien, pero vamos…”.
Por su parte, Getafe, a través de su Departamento de Medio Ambiente, mantiene desde abril un seguimiento exhaustivo del comportamiento de la mosca negra y otros mosquitos en el municipio. Según ha explicado Jesús Pérez, concejal responsable de Transición Ecológica y Medio Ambiente del municipio, esta labor se lleva a cabo en colaboración con una empresa especializada que realiza prospecciones quincenales para analizar el nivel de larvas en distintos puntos del municipio.
Estas actuaciones se centran sobre todo en zonas próximas al río Manzanares, como Perales del Río y también en el barrio de Los Molinos, donde existen áreas propensas a encharcamientos.
El objetivo principal es detectar a tiempo la proliferación de larvas y aplicar tratamientos preventivos con productos biológicos no tóxicos, que eviten un crecimiento descontrolado de la plaga. “Ya se ha hecho un primer tratamiento preventivo con una sustancia biológica no tóxica”, ha confirmado el concejal.
En caso de que los muestreos reflejen un aumento significativo en la densidad larvaria, los tratamientos se intensificarían y podrían realizarse de forma semanal. Además, si se detectase una presencia elevada en el municipio de insectos adultos o aumentasen las incidencias por picaduras, también se contemplaría la aplicación de tratamientos adulticidas.
El trabajo de control se complementa con datos facilitados por Salud Pública de la Comunidad de Madrid, que recogen la evolución de las picaduras registradas en centros de salud, aunque no se distinguen las causadas por la mosca negra. Asimismo, el Museo de Ciencias Naturales participa de manera activa en esta labor con un programa propio de seguimiento que incluye la toma de muestras en la zona de Perales del Río.
Por último, Pérez señala que la duración del operativo depende en gran medida de las condiciones meteorológicas. “Depende mucho de cómo vaya evolucionando la temperatura, las lluvias y los arrastres del río, que también ayudan a limpiar”. Y ha concluido “vamos adaptando los tratamientos según se va desarrollando la plaga”.
Medidas más sostenibles
Martínez ha denunciado que estos insectos ya no son un problema porque están matando a toda la fauna de los ríos. “Venimos diciendo desde hace ya una década que por favor que dejen de fumigar, que fumigar es un gasto innecesario, que además se deja un producto químico en el ambiente y que por muchas precauciones que se supone que tiene ese producto químico, al final la desgracia que tenemos en el Valle de Jarama y en otros sitios es que ya no quedan prácticamente insectos, es muy raro ver una mariposa, no sé, estamos cargando el ambiente con veneno”.
Los expertos recomiendan no realizar actividades cerca de zonas húmedas y usar ropa clara que cubra brazos y piernas
Existen medidas más sostenibles para parar este tipo de plagas sin dañar tanto el ecosistema, cómo “retirar la vegetación y la mejor manera de hacerlo es que salga agua de los embalses, es que ya no sale casi agua de los embalses, y esto es un problema sanitario, porque todo lo que las depuradoras vierten a los ríos no encuentran agua limpia en el que disolverse. Que suelten agua, se sanean los ríos, y cuando digo se sanean, no solamente limpian las orillas, sino que además se lleva la vegetación donde están refugiadas las moscas negras, con esas riadas desparecen las larvas”. Y ha apuntado que “el Canal de Isabel II debería de reproducir todas las primaveras esas crecidas estacionales que han tenido toda la vida los ríos”.
Consejos y recomendaciones

La mordedura de la mosca negra es muy molesta, y el insecto suele estar más presente durante el amanecer y atardecer, aunque pueden picar durante el día. Los expertos recomiendan no realizar actividades cerca de zonas húmedas y usar ropa clara que cubra brazos y piernas. También es importante aplicar repelente en la piel expuesta, siempre siguiendo las indicaciones del farmacéutico, evitar zonas con heridas o mucosas, lavarse las manos tras su uso y no aplicarlo en menores de dos años. Además, no debe mezclarse con crema solar, primero se debe aplicar el protector, esperar media hora y después el repelente.
Si a pesar de las precauciones se produce una picadura, se aconseja lavar bien la zona con agua y jabón, aplicar un antiséptico y evitar rascarse para no agravar la herida. Si hay picor, puede utilizarse un gel o pomada calmante, pero siempre sin exponerse al sol, para evitar reacciones en la piel. En casos de reacciones alérgicas previas o síntomas más intensos, es fundamental acudir al médico. La labor informativa de los farmacéuticos es clave para prevenir y actuar correctamente ante estas picaduras cada vez más frecuentes.