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Dos trabajadoras protegidas pasean al lado de una residencia. [Imagen de archivo]
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Dos trabajadoras protegidas pasean al lado de una residencia. [Imagen de archivo] (Foto: Europa Press)

Cerradas a visitas dos residencias por casos de Covid y otra por incumplir el protocolo

jueves 18 de junio de 2020, 16:05h

Las residencias de mayores públicas Francisco de Vitoria de Alcalá de Henares y Nuestra Señora del Carmen de Cantoblanco (Madrid) mantienen cerradas las visitas a familiares de residentes por registrar en los últimos días casos de coronavirus, y también el geriátrico privado Santísima Virgen y San Celedonio por incumplir algún punto del protocolo marcado por la Comunidad de Madrid para recibir a visitantes en la fase 2.

La Francisco de Vitoria suspendió esta semana las visitas a familiares, que volvieron a recuperarse por restricciones el 8 de junio, después de que uno de los usuarios diera positivo en PCR. Fue aislado en el centro y, siguiendo el protocolo, se cerraron las visitas. Ya en el hospital esta persona dio negativo en un segundo test. Sin embargo, por precaución y "para resguardar la salud de los usuarios", la residencia complutense permanece cerrada, han indicado a Europa Press fuentes de la Consejería de Políticas Sociales.

Este geriátrico alcalaíno, con 526 plazas, fue uno de los más afectados por coronavirus al inicio de la pandemia y una de los primeros donde el Ejército acudió a desinfectar. De hecho, el día 25 de marzo registraba ya 20 fallecidos cuando tres días antes solo había 8, según datos conseguidos en su momento por Europa Press. En las semanas siguientes continuaron murieron residentes, hasta 60, según los trabajadores.

Residencia Nuestra Señora del Carmen

Por otra parte, familiares de usuarios de la residencia pública Nuestra Señora del Carmen, en la que viven mas de 300 mayores, han criticado también que les prohíben visitarlos. En este centro han muerto unas 160 personas desde el inicio de la pandemia, han indicado a Europa Press las mismas fuentes. A día de hoy varios residentes han dado positivo por coronavirus, razón que esgrime la dirección a los familiares para no permitirles las visitas.

Ha sido el caso de Cuca, una mujer de 84 años que lleva diez años en esta residencia. Desde hace 100 días no ha podido ver a ningún familiar, solo ha hablado por teléfono con su hija Eva periódicamente. Por eso, sus familiares tomaron ayer la determinación de sacarla de allí y trasladarla a un piso, cuidada con sus dos hijas.

Eva ha asegurado a Europa Press que pese a lo que marca el protocolo de salida, no le realizaron ninguna prueba a su madre antes de abandonar el centro. Pero no se arrepiente de su decisión, ya que comprobó que el estado de aislamiento ha pesado sobre la salud física y cognitiva de su madre, que está mucho más delgada, tiene más demencia y su mirada "está perdida"; unos efectos que "pueden ser tan graves a medio plazo como el Covid a corto".

Además, en este caso han interpuesto una reclamación ante la dirección del centro, en la que denuncia que actualmente "no existe un plan sanitario lo suficientemente detallado que permita obtener la información necesaria que identifique la situación sanitaria de cada mayor (PCR y test serológico) de manera que pueda organizarse el centro de manera razonable con las acciones de respuesta adecuadas ante nuevos casos, sin atacar de nuevo la parte más vulnerable de la sociedad: los mayores y dependientes".

Los familiares de Cuca han resaltado "los comportamientos ejemplares de entrega y dedicación" de los empleados de esta residencia "ante la ausencia de medios materiales" y de dirección pública autonómica y estatal "responsables de al menos una incapacidad manifiesta para defender los intereses de la población más vulnerable".

Fuentes de la Consejería de Políticas Sociales han confirmado esta suspensión de visitas y que están aflorando casos de coronavirus en los geriátricos debido a los PCR masivos que se están realizando con el objetivo de conocer lo que ocurre y tomar todas las medidas oportunas. De hecho, en el Nuestra señora del Carmen realizarán en unos días test a todos los usuarios y ya han recibido a un equipo formado por médicos de Atención Primarias, Salud Pública y geriatras.

Santísima Virgen y San Celedonio

Asimismo, la residencia Santísima Virgen y San Celedonio suspendió las visitas hace una semana porque no cumplían todos los parámetros marcados por el protocolo de desescalada de la Comunidad. Concretamente, no se mantenían la distancia adecuada entre los usuarios y sus familiares en la zona acondicionada para la visita. Según una portavoz del departamento que dirige Alberto Reyero pronto se solucionarán estos problemas y se reanudarán estas visitas.

Por su parte, fuentes del propio centro han indicado a Europa Press que fueron prohibidas las visitas por indicación de la Consejería de Sanidad, pero que tienen inspecciones permanentes y llevan un mes sin nuevos casos de Covid-10.

Este geriátrico madrileño, de 164 plazas, fue otro de los más golpeados por el coronavirus al inicio de la pandemia. El 22 de marzo había 20 fallecidos y tres días después eran ya 24, según los únicos datos oficiales que hasta la fecha ha proporcionado el Gobierno regional a los grupos parlamentarios. Ante estas cifras, fue una de las 14 intervenidas por la Comunidad de Madrid a principios de abril.

Precisamente en esas fechas, la residencia envió una carta a los familiares en la que les informaba de que había pedido a la Administración personal sanitario para sumarlo al propio y atender mejor a los residentes, una ayuda "prometida pero que no acaba de llegar"; al tiempo que estaban intentando encontrar nuevos recursos facultativos, pues habían sufrido dos bajas clave entre el personal de médico y de asistencia y apenas contaban con diplomados en enfermería.

El protocolo de la fase 2

Según el plan de desescalada en residencias madrileñas, al que tuvo acceso Europa Press, podrá haber visitas de familiares semanales 1 persona por residente (preferiblemente siempre el mismo) si bien el número de visitantes podrá ampliarse a dos cuando uno de los visitantes requiera de la ayuda de una tercera persona, para aquellos residentes que estén asintomáticos los 14 días previos en espacios designados en la anterior fase, con las medidas de seguridad e higiene determinadas por las autoridades sanitarias.

Estas visitas se realizarán mediante cita previa y durarán media hora como máximo. El familiar que realice la visita tendrá que cumplir con las instrucciones comunicadas por el centro. Para ello deberá venir provisto de los equipos de protección que le indique el centro a la hora de concertar la cita.

Además, se realizará un cuestionario de idoneidad del visitante, telefónico o telemático, de carácter vinculante, como declaración de buena voluntad sobre el estado de vulnerabilidad del familiar, así como del compromiso de no presentar sintomatología de riesgo para Covid-19 o de encontrarse inmerso en estudio de contacto o de ser caso aún con restricciones de aislamiento.

El geriátrico deberá llevar un registro de las visitas. Cada centro debe habilitar un espacio concreto y aislado del centro, preferiblemente al aire libre, que cuente con dispositivos de toma de temperatura a la entrada, desinfección e higienización, puesta de equipos de protección individual (EPIs) y mamparas para que las visitas que se puedan establecer se realicen con garantías. Este espacio debe contar con cubo de basura, si fuera posible con sistema de apertura con pedal, una caja de pañuelos desechables, gel hidroalcohólico, etcétera.

El espacio ha de tener los mínimos elementos imprescindibles y de fácil desinfección (sillas de material plástico, evitar elementos de tela, evitar cortinas...) para que, tras su uso por un residente y su familiar, y previo a un nuevo turno de visitas, se proceda a una desinfección rápida y segura. Tanto el residente como el visitante portarán en todo momento mascarilla quirúrgica y mantendrán la distancia de seguridad evitando el contacto físico.

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