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La Cañada Real también es Madrid, también es España

jueves 07 de enero de 2021, 08:28h

Como madrileño y español me avergüenza hasta el dolor leer que el Comité de Derechos del Niño de la ONU ha exigido a las autoridades españolas una solución para L.H, una niña de 3 años, vecina de la Cañada Real, en Madrid, que requiere de oxigenoterapia y nutrición parenteral y cuya salud está afectada por la falta de suministro eléctrico. La pequeña vive en una casa sin electricidad desde hace más de tres meses, siendo su situación especialmente grave ya que padece una bronquiolitis obliterante y precisa de tratamiento con oxígeno las 24 horas del día en su domicilio. Además, la menor necesita un aporte nutricional extra nocturno. El padre de la niña trabaja con un salario muy bajo y nadie quiere alquilar una vivienda a una familia de cinco miembros.

En un pleno del pasado mes de diciembre, el mismo día que el mundo civilizado conmemoraba la lucha por los Derechos Humanos, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, criminalizaba a los niños y niñas que malviven en la Cañada Real, asegurando que “la proliferación masiva de marihuana es lo que está provocando los cortes de luz”. En una respuesta a la diputada de Podemos, Isa Serra, aseguró que estos menores no son “ingenieros agrónomos”.

Las declaraciones de Isabel Díaz Ayuso no necesitan más comentarios y dejan constancia de la moralidad de quien preside la región de Madrid, paradigma de la desigualdad. Ayuso quiere invertir una emergencia sanitaria, social e incluso de vivienda en un problema de orden público. Son ya tres meses en los que 4.000 personas, de las que 1.800 son menores sobreviven sin electricidad a menos de una hora de la Puerta del Sol. No hablamos de un campo de refugiados en Siria, hablamos de eso que Ayuso repite: de Madrid que es España.

Puede sonar a demagogia, pero es inexplicable que el Ayuntamiento de Madrid de José Luis Martínez Almeida gaste mas de 3 millones de euros en una iluminación presuntamente navideña, aunque evidentemente patriotera, y vote en el contra (junto a Ciudadanos y Vox) de llevar generadores eléctricos a la zona.

La única voz que se ha oído desde la Comunidad de Madrid es, curiosamente, la del consejero de Vivienda y Administración Local, David Pérez, para criticar -como no- a la Delegación del Gobierno. Sabe David Pérez que el Grupo Parlamentario de Podemos en el Parlamento Europeo ha elevado una pregunta para conocer por qué no se han ejecutado 35 millones de euros de fondos europeos destinados a vivienda social en nuestra región.

Es sabido que en 25 años de gobierno de la derecha en la región el problema social y de vivienda de La Cañada Real se ha dejado crecer para convertirlo en un problema de delincuencia. Es más que sospechoso que, conociendo las formas de la derecha madrileña, la idea no sea expulsar a estas personas de sus viviendas para poder especular y poner en marcha desarrollos urbanísticos que llenarán más de un bolsillo.

Como español y madrileño da vergüenza la intervención de la ONU, cuyos expertos tienen que venir a explicar que sin electricidad, no hay calefacción ni agua caliente en las casas, lo que significa que los niños y niñas no pueden ducharse ni lavarse adecuadamente, algo especialmente preocupante durante la pandemia de la Covid-19, cuando la higiene es más importante que nunca.

Además, no se olvidan de los pequeños que utilizan sillas de ruedas eléctricas y no pueden cargar sus baterías; ni de los niños y niñas con diabetes que no pueden mantener la insulina a la temperatura adecuada; y de aquellos con autismo que tienen problemas para adaptarse a la falta de luz. Desde la ONU explican a Ayuso que "la falta de electricidad no sólo viola el derecho de la infancia a una vivienda adecuada, sino que tiene un efecto muy grave en sus derechos a la salud, a la alimentación, al agua, al saneamiento y a la educación”.

Pero es que con la matraca de las plantaciones de marihuana se está estigmatizando a la población de todo el asentamiento, donde viven 7.283 personas, de ellas 2.548 menores, en una superficie de más de 14 kilómetros. Con la idea de que junto a chabolas hay coches de lujo se está señalando a miles de personas. Nadie niega que en ese lugar no exista delincuencia, pero seguramente no sea menor a la de todas las tramas corruptas del PP que este año que inicia van a seguir desfilando por los juzgados.

La situación de la Cañada Real es un clamor para la ONU, pero también ha sido denunciada por el Defensor del Pueblo, por el Alto Comisionado para la Lucha contra la Pobreza Infantil, por organizaciones como Cáritas o Save the Children, que están ofreciendo su apoyo a un Gobierno regional que tiene los oídos sordos. La Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) lo ha denunciado ante la Fiscalía Provincial y la Asociación Tabodal ante un juzgado, que ha abierto diligencias contra la Comunidad de Madrid y Naturgy-Unión Fenosa por presunta vulneración dude Derechos Humanos.

También desde las Comisiones Obreras de Madrid, como en los años sesenta y setenta. Como nos enseñaron los abogados de Atocha estamos denunciando esta situación y exigimos el restablecimiento inmediato del suministro eléctrico en la Cañada Real Galiana

Tenemos que recordar que los ayuntamientos afectados (Madrid, Rivas y Coslada), las Administraciones General del Estado y de la Comunidad de Madrid y los representantes de los grupos políticos en la Asamblea de Madrid, suscribieron en mayo de 2017 el Pacto Regional de mejora de las infraestructuras básicas: adecuación de viales, red de abastecimiento de agua, limpieza y recuperación de parcelas, líneas de autobuses, establecimiento de servicio de correos y finalmente la rehabilitación de la red eléctrica, considerada ésta una prioridad. Posteriormente, se pactó realojar a 150 de las 824 familias (sector 6), de las que hasta ahora la comunidad ha realojado a 36 y el Ayuntamiento, 42 familias. Aún están esperando su realojo 72 familias, además de los 674 restantes no contempladas en el plan de 2018.

Nos parece inhumano siempre, pero aún más que en plena segunda oleada de pandemia COVID-19, con temperaturas de bajo cero se esté privando a miles de personas de electricidad. La enfermedad ya se ha instalado, parece que se esté esperando la muerte para tomar alguna medida. Ese día habrá lágrimas entre los gobernantes de Madrid, lagrimas de postureo. Hoy ni siquiera sienten que los Reyes Magos que hayan podido acercarse a la Cañada Real, lo habrán hecho a tientas. Ni siquiera sienten las Navidades que casi 2.000 menores han pasado sin luz. Ni siquiera sienten que no van a poder utilizar internet, ni luz para estudiar. Mi deseo es que todos puedan ser, al menos “ingenieros agrónomos” si quieren.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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