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El Alma

viernes 10 de abril de 2020, 23:18h

Nuevo amanecer. Nuevo día. Nueva suma, nueva resta...

Y eso es la vida, sumar y restar para ir manteniendo el equilibrio Y así vamos, sacando la balanza un día si y al otro también, para compensar lo bueno con lo malo y así poder continuar. Porque de eso se trata de seguir, de continuar, de no desfallecer, de que no nos falten los motivos, de apreciar que no es todo tan malo aunque tengamos la sensación que a veces tampoco es tan bueno... Será momento de pensar en eso que nos han dicho siempre, que en el termino medio está la virtud...

Y en ese apreciar, valorar, compensar... Muchas veces tenemos que dejar la razón a un lado, porque si le ponemos razón a todo se nos escapan tantas cosas... Porque hay demasiadas cosas a las que no encontramos explicación. Sin ir más lejos, a esta situación que estamos viviendo ¿Por qué ha tenido que venir el COVID 19 a confinarnos...? ¿Por qué ha venido a separarnos de los nuestros...? ¿Por qué ha venido a arrebatarnos a los que queremos y encima no nos deja ni despedirnos de ellos...? ¿Por qué nadie nos advirtió...? ¿Por qué nadie pone fin a esta incertidumbre...? ¿Por qué...? Tantos “por qués” tan injustos, tan difíciles, tantos sin respuesta... Tantos, que para continuar tienes que dejar de pensar, pero inevitablemente lo que no puedes dejar es de sentir...

Y es verdad, hay tantas cosas que la razón no entiende... Pero que sabes que son importantes porque te salen y te llegan al ALMA. Siempre se habla de la conexión “cuerpo y mente” pero la verdadera conexión inexorable es cuerpo y alma. Porque es justo en el alma donde están nuestras emociones, nuestros sentimientos: La alegría, la tristeza. La serenidad, la rabia. La inocencia, la culpa. La felicidad, el dolor. El amor, el desamor... Todos esas emociones que ahora tenemos a flor de piel, esas que en estos días se mueven como una montaña rusa... Todos esos sentimientos que en este momento magnificamos. En estos días los besos y los abrazos los deseamos con el alma. Queremos con el alma. LLoramos con un pellizco en el alma. Deseamos que todo vaya bien con el alma. Rezamos con el alma... Pero también nos duele el alma: Cuando se va uno de los nuestros, cuando no podemos acompañar a un amigo en su duelo, cuando alguien a quien queremos está infectado. Cuando rezamos, cuando pensamos en los días que vendrán, cuando seguimos separados de quien queremos, cuando las ausencias se prolongan. Cuando echamos de menos... Porque echamos tanto de menos que nos duele el alma.

Y es el alma la que nos hace humanos, esa humanidad que a veces tenemos tan descuidada. Cuidamos y cultivamos el cuerpo pero se nos olvida hacer lo mismo con el alma sin darnos cuenta de lo importante que es. Para conocernos, para sentir, para construir, para ayudar, para empatizar... Para aparcar el yo y pensar en el nosotros, para sacar lo mejor de cada uno, para terminar con esa ansiedad y ese desasosiego permanentes. Para vivir en paz, en esa paz que tanto anhelamos en nuestro día a día...
Por eso cuando esto pase, que pasará... Recordaremos que hubo un virus que se apoderó de muchos de nuestros cuerpos hasta arrebatarles la vida y que hizo lo mismo con nuestra mente, haciéndonos que día y noche pensáramos en él. Pero que eso nos hizo más fuertes y conscientes porque nos dimos cuenta que lo que sentíamos era tan intenso que se escapaba a nuestra razón y fue entonces cuando conectamos con todo nuestro ser, con nuestro principio y con nuestro final... Fue entonces cuando conectamos con nuestra ALMA.

Esther Ruiz
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