www.madridiario.es

Los polvorones y mantecados, más antiguos de lo que podríamos pensar

Por MDO
lunes 02 de agosto de 2021, 10:58h
Dos exquisiteces que se vienen disfrutando desde hace siglos y que se relaciona con la época navideña, sin embargo, son deliciosos en cualquier momento.
Los polvorones y mantecados, más antiguos de lo que podríamos pensar

El origen de los polvorones y mantecados está en el municipio andaluz de Estepa y se remonta al siglo XVI. En aquella época era habitual usar manteca de cerdo en repostería gracias a la abundancia de encinas en los bosques, hábitat en el que se criaba este animal.

En un momento que se pierde en la historia, nuestros antepasados comenzaron a popularizarlos entre las poblaciones aledañas. A partir de ahí fue extendiéndose su fama hasta que en 1928 aparecen las primeras amasadoras para fabricarlos de forma industrial. No obstante, hubo que esperar hasta la década de los 50 para que este producto fuera conocido en todo el territorio español de la mano de la emigración andaluza.

En este contexto, y a la hora de comprar polvorones, una empresa familiar destaca del resto, Polvorones San Enrique, lleva haciendo estos productos desde hace más de un siglo. Ya en 1929 se registró la marca de la familia y fue Consuelo Cejudo Castillo (1908-1988) quien lideró la puesta a punto y buena marcha de la fabricación de estos manjares.


Por qué escoger la marca Estepa

Más de siglo y medio llevan los artesanos estepeños amasando la mezcla de harina de trigo, manteca de cerdo, azúcar glas, almendra, canela y aromas naturales. Una elaboración que hace las delicias de muchos paladares amantes de los mantecados y polvorones y de todo aquél que los prueba.

En la actualidad la producción de las fábricas está totalmente automatizada y se eleva por encima de las veinte mil toneladas. El sector se ha erigido en uno de los principales soportes no sólo de la economía local, sino también para el ámbito comarcal. Tal es el caso de San Enrique, cuya empresa cuenta con la más moderna tecnología en fabricación y tratamiento de materias primas, desde la descarga y transporte neumáticos, a los más sofisticados sistemas electrónicos de pesada y control de calidad.

Comprar mantecados y polvorones de Estepa por tanto, es contribuir al mantenimiento de una profesión muy arraigada en Andalucía, al mismo tiempo, se obtiene la máxima calidad y sabor. Ningún otro polvorón o mantecado iguala el aroma y textura de los de Estepa.

No es de extrañar por tanto que la producción ronde los setenta millones de euros de facturación, que recae en la economía del pueblo, incluyendo todas las empresas auxiliares que han nacido y crecido al calor de la fabricación de estos típicos dulces: transporte, imprentas, fábricas de cartón y envases, maquinaria industrial o talleres de mantenimiento, entre otros.


Variedades para todos los gustos

Los polvorones se distinguen de los mantecados por la forma ovalada, cobertura de azúcar glass y por contener almendra suavemente tostada, clavo tostado y molido junto con aromas naturales de anís y de limón sabiamente combinados para obtener el mejor paladar. El mantecado, en cambio es redondo y está cubierto con semillas de sésamo. Se puede decir que esta es la receta tradicional, aunque en el mercado se pueden encontrar otras muchas variedades.

Dentro de los polvorones, se pueden adquirir elaborados con aceite de oliva virgen extra y almendra (sin manteca), lo que los hacen ideales para personas veganas; de almendra entera y bañados en chocolate o incluso los hay sin azúcar.

En cuanto a los mantecados, su composición es sencilla: harina de trigo, manteca de cerdo, azúcar, canela y ajonjolí. Se pueden elegir diferentes sabores: almendra, canela, coco, chocolate o limón; y también de aceite de oliva virgen extra. Se pueden comprar envueltos en papel seda, a flecos o flow pack. También los hay bañados en rica cobertura de chocolate con leche como los crujientes de arroz inflado o los de almendra. Los tipos son muy variados según el tamaño: normal, dobles, gigantes o versión mini.

Ante tanta diversidad, escoger se hace una tarea bastante difícil, pues todos están exquisitos y apetecibles. De hecho, para los amantes de las tradiciones, se pueden comprar polvorones y mantecados envueltos a mano. Éstos gozan de gran prestigio entre los consumidores, al igual que la especialidad más genuina de San Enrique: DELICIOSAS de almendra, laboriosamente liadas a mano. Sin olvidar los Roscos Tipo Málaga y los Mini Roscos de irresistible paladar, así como los acreditados Mantecados de Artesanía envueltos a moños en papel celofán.

Los formatos en que se presentan son muy variados: estuches, bolsas, cestas y canastos, ideales para regalar o para disfrutar. Además de mantecados y polvorones, no hay que olvidarse de los pastelitos de almendra, las figuritas de mazapán, los huesos de santo, los cubanitos o el pastel de gloria. Todos ellos exponentes únicos de la gastronomía de la zona y que irremediablemente nos transporta a las cenas navideñas y las celebraciones en familia.