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Visibles con Orgullo

miércoles 01 de julio de 2020, 20:45h

Este año celebramos un Orgullo LGTBI muy especial, distinto, manteniendo su esencia de visibilidad y reivindicación pero en unas circunstancias en las que el compromiso, la unidad y el acuerdo se hacen más necesarios que nunca. Por eso creo que la estrategia de crispación de la derecha, también en este asunto, está fuera de lugar. Una crispación que alienta la homofobia y la vuelta a los armarios. Por eso, desde las Comisiones Obreras de Madrid apostamos por la visibilización.

Las banderas son símbolos y los símbolos tienen una parte de violencia intrínseca cuando se utilizan contra “el otro”. La bandera del orgullo no es la bandera de un país, ni de un equipo de fútbol, ni de un partido político…, es la bandera de los sentimientos mundiales positivos que se pueden resumir en uno: tolerancia. La alegría de la bandera del orgullo no es un arma arrojadiza, no contiene agresividad ni en su fondo ni en su forma. Es un abrazo que a ningún bien nacido debe molestar.

Por eso no deja de ser preocupante la guerra que contra los colores del arco iris, de la tolerancia, se ha emprendido este año con Vox en vanguardia y el PP a su rebufo. En Madrid la guerra supone además un paso más en la crisis de Gobierno entre Ciudadanos y PP. El vicepresidente del Gobierno, Ignacio Aguado, ha proclamado que le gustaría ver la bandera en la sede de la presidencia de la Comunidad de Madrid, pero, evidentemente, Isabel Díaz Ayuso no está por la labor. En Madrid es evidente en asuntos relevantes el distanciamiento ideológico.

No cabe duda que la guerra a la bandera LGTBI es un peldaño más de Vox en el ataque ultra que ya inició en la semana del Orgullo del pasado año. No olvidemos que la formación ultraderechista lleva tiempo pidiendo que la celebración del Orgullo de Madrid se traslade a la Casa de Campo para impedir que “se impregnara el centro de la ciudad de un hedor insalubre e insoportable”.

Estas manifestaciones forman parte del ideario de esta formación y que su líder, Santiago Abascal, ha venido reiterando en los platós porque da juego televisivo. En El Hormiguero aseguró que “si hay un niño al que no le quiere nadie y lo adoptan homosexuales, lo aplaudo”; en Espejo Público aclaró que “nosotros no consideramos que la relación entre dos homosexuales sea un matrimonio”.

Por eso no dejó de sorprender, y fue tomado como una humorada, que el pasado 6 de mayo se convirtiera en un desternillante y patético abanderado del colectivo LGTBI en el Congreso de los diputados cuando espetó a un estupefacto Pedro Sánchez: “La gente debe poder amar a quien quiera, señor Sánchez, y debe ser muy duro para los homosexuales que ustedes sigan rindiendo homenaje a sus perseguidores y a sus asesinos. En Vox, señorías, no despreciamos a nadie por su tendencia sexual”.

Pero las cosas han vuelto a su cauce y este año los ultras de Vox y su nave nodriza, el PP, han decidido utilizar la conmemoración del Orgullo para atacar a la bandera. Seguramente desconocen que la tolerancia no tiene vuelta atrás. Desconocen que lo que ocurrió 28 de junio de 1969 en Stonewall Inn, en la calle Christopher de Nueva York, fue algo totalmente espontáneo.

En aquella jornada, por primera vez gais, lesbianas, transexuales y bisexuales hicieron frente a la policía en unos disturbios que duraron varias jornadas. “Nos habéis tratado como mierda todos estos años, ¿no? ¡Ahora nos toca a nosotros!”, gritaba Silvia Rivera, mujer transexual que estuvo en el interior del bar durante el estallido. La policía no podía creer que “los maricones contraatacaran”. Pero contraatacaron de tal forma que su lucha se extendió y desde entonces, el 28 de junio se conmemora el Día del Orgullo.

Despacio pero sin pausa, con multitud de dificultades y haciendo frente a mucha intolerancia, los colores de la bandera arco iris han ido ganando su espacio en Madrid, ciudad abierta, alegre y diversa. Hace más de treinta años que el barrio de Chueca, epicentro del estallido de libertad, comenzó a llevar el orgullo a sus calles; más de veinte años que las primeras carrozas formaron parte de la manifestación reivindicativa y diecisiete que las Comisiones Obreras participamos de forma organizada en la marcha del Orgullo.

A aquella primera convocatoria de 2002 acudimos tras la Huelga General del 20 de junio, provocada por los recortes en las prestaciones por desempleo del Gobierno de Aznar, una huelga que contó con el apoyo del movimiento LGTBI porque nuestras luchas son coincidentes, por derechos, por justicia, por libertad.

Este año, las Comisiones Obreras de Madrid con la campaña #VisiblesConOrgullo #CCOOMadDiverso, el sindicato quiere poner el acento en la relevancia de la visibilidad en los centros de trabajo. En este 2020, tal como aseguramos desde la Secretaría de Política Social y Diversidad de CCOO de Madrid, es más importante que nunca demostrar el compromiso, visibilizarse y reforzar los consensos y la unidad, para evitar que el precio de la normalidad, en tiempos de coronavirus, no sea a costa de la vuelta a atrás, de la regresión de derechos, ni de abrir paso a nuevos brotes de discriminación y discursos de odio, como ya sucedió en la crisis anterior.

Según el estudio “La diversidad LGTBI en el contexto laboral en España”, tan solo un 38 por ciento de las personas LGBTI está completamente fuera del armario en sus lugares de trabajo, cuando esas mismas personas, en un 56 por ciento, si lo están en su ámbito personal. Esta diferencia está relacionada, directamente, con el miedo cierto a la discriminación, a convertirse en blanco de burlas, chistes y desprecios. De la misma forma, en los centros de trabajo donde tanto la empresa como la representación legal de las personas trabajadoras se han mostrado públicamente a favor de la igualdad de las personas LGTBI y/o en centros de trabajo, donde hay personas con orientación sexual, identidad y expresión de género que se han hecho visibles, se reduce, sustancialmente, el número de situaciones irrespetuosas y discriminatorias. Lo cual demuestra que visibles somos más fuertes frente a la discriminación laboral

La pandemia, el confinamiento nos ha resituado. Como reza el manifiesto de CCOO de Madrid para este día del Orgullo, especial también por conmemorar los tres lustros del matrimonio igualitario: “vivíamos envueltos en una vorágine diaria de trabajo, consumo, economía de supervivencia, atascos, ruido, individualismo, cuando un bofetón de realidad nos ha obligado a ver lo que de verdad tiene importancia; las personas, los vínculos, los afectos... no correr sino observar, darnos cuenta de que vivimos en comunidad, de que no necesitamos tantas cosas sino más contacto, ver como nuestro cielo retoma su color, de que nuestros servicios públicos son los diques de contención y soportes sociales esenciales para nuestra vida y bienestar, de que tenemos que salir de esta nueva crisis de otra forma”.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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