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La libertad del centro político

miércoles 06 de noviembre de 2019, 18:01h
Estamos en el precipicio de unas nuevas elecciones, de otra convocatoria más. Quizá la que colme el vaso de la paciencia de muchos votantes. Pero, más allá de apreciaciones personales, todos tenemos la responsabilidad de acudir a las urnas y votar en conciencia, porque ese es el primer principio de la democracia, y ya que es difícil movilizar a la sociedad pacífica en otros menesteres, hagamos que este sea lo más generalizado posible.

Digo movilizar a la sociedad pacífica porque los otros son fácilmente alterables. Eso lo vemos día a día. Pero dejemos ese tema que no es el que nos preocupa ahora. Estamos en un momento difícil y comprometido para todos los que iremos a las urnas, y también para los que se queden en su casa sin votar, porque entre todos tenemos que sacar adelante esta situación que nuestros políticos no saben hacerlo. Bueno, no saben y no quieren, porque de todo hay.

En esta situación me gustaría compartir, con quien quiera hacerlo, una reflexión. Aunque la evolución del voto no se haya movido tanto como para permitir alcanzar un gobierno fuerte y preparado para afrontar la situación económica que se nos viene encima, si es preciso tener en cuenta que debemos votar formas de gobierno y no personas. Los hombres y las mujeres cometemos errores. Los líderes también, y no se trata de perdonar errores, pero sí de mantener fuerte las ideas más liberales y democráticas, capaces de crear el ambiente necesario para generar un auténtico progreso. Y esas ideas siguen ahí. Si tantos españoles estuvimos de acuerdo en mantener un centro fuerte y no permitir, con ello, el desplazamiento hacia la radicalización, no debemos caer en el error, también nosotros, los ciudadanos, de cambiar un voto que aseguraba una idea de libertad garantizada.

Los hombres y las mujeres estamos para cambiar nuestras posturas, si los que nos dirigen son capaces de mantener el respeto a sus propias normas.

Y en este caso los que dirigimos somos los que votamos. Mantengamos fuerte la idea de libertad y no permitamos que los radicales ganen batallas porque sus éxitos son nuestros fracasos.
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