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Bajada de impuestos: guerra fiscal, inestabilidad, desigualdad, corrupción

jueves 05 de septiembre de 2019, 07:40h

Cuando el pasado 13 de agosto Isabel Diaz Ayuso explicaba en su discurso de investidura que mientras “antes se explicaba la historia antes y después de Cristo, ahora va a ser antes o después de Esperanza Aguirre”, seguro que no no se refería a su forma de llegar al poder vía tamayazo, ni a su reciente imputación como ideóloga de la trama Púnica. Sí dejó claro la nueva presidenta madrileña del PP su admiración por Aguirre y que piensa seguir la estela aguirrista anunciando una rebaja de impuestos “histórica” en la región.

En los ominosos años ultraliberales de presidencia de Esperanza Aguirre se trabajó con pico y pala para la gran desigualdad y desequilibrio territorial que hoy sufre Madrid. En este tiempo se pusieron en marcha fórmulas ultraliberales ya fracasadas como la bajada sistemática de la tarifa del IRPF hasta lograr el patriota récord de tener la más baja de España; el impuesto de sucesiones y donaciones quedó como algo simbólico bonificándolo con el 99 por ciento y eliminó de un plumazo el impuesto de patrimonio, que como su nombre indica afectaba a quienes poseen un buen patrimonio.

Desde las Comisiones Obreras de Madrid venimos denunciando sistemáticamente esta situación y exigiendo una reforma fiscal que permitan generar unos ingresos anuales de, al menos, dos mil millones de euros a la Hacienda regional para hacer frente a la desigualdad estructural (uno de cada cinco madrileños es pobre en la región). No olvidemos, por ejemplo, la situación que a día de hoy viven la sanidad y la educación publicas regionales. Los nuevos hospitales construidos bajo la sombra de la corrupción, los viejos hospitales con techos que se caen, la atención primaria desbordada y una listas de espera interminables. Por su parte, el curso que se inicia lo hace con más de 40.000 alumnos y alumnas afectados por las obras en los centros y anuncio preocupante de favorecer la enseñanza concertada frente a la pública.

Los argumentos que varias veces he desarrollado en este espacio, favorables a una fiscalidad racional, vienen siendo calificados de “demagogia izquierdista” por los trasnochados ultraliberales aguirristas. Por contra, en su línea, el nuevo gobierno regional de las tres derechas quiere reconquistar nuestra región como laboratorio del fracasado neocon con intención de insuflar el virus a todo el Estado y enfrentarse al Gobierno de España, aunque esté en funciones.

A pesar de que la niebla de la corrupción no permite otear el horizonte, Díaz Ayuso, empujada por su líder nacional, Pablo Casado, y la complicidad de Ciudadanos se ha proclamado la abanderada del trumpismo español con la bajada de impuestos. Asegura que disminuirá la tarifa del IRPF y que creará una “tarifa plana” para autónomos. Continuará, pues, la senda de la desigualdad entre la ciudadanía madrileña y al tiempo, de la región de Madrid frente al resto de comunidades autónomas.

Donal Trump, a nivel global, ha iniciado una guerra comercial a la que responde China y que termina empobreciendo al vecino y generando inestabilidad económica. En Madrid se propone iniciar una guerra fiscal contra el resto de España con similares resultados: empobrecimiento e inestabilidad.

No es demagogia, el presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón así lo califica y considera que es el mayor ataque a la Constitución en años; el presidente valenciano, Ximo Puig, habla de la ocurrencia de Diaz Ayuso como “fiscalidad inequívocamente discriminatoria”; el economista Ignasi Comí, habla de “dumping fiscal” y plantea la cuestión de que Madrid es quien se está independizando de España… Carlos Sánchez, periodista especialista económico, en un artículo titulado precisamente “La guerra de los idiotas”, se hace eco de un estudio de la OCDE que concluye la existencia de una correlación positiva entre presión fiscal y PIB. Como ejemplo, la presión fiscal en la República Democrática del Congo es de 10,8 por ciento y en Dinamarca, del 45,9 por ciento.

Cuando somos conscientes de que nuestros impuestos son eficientes, entendemos la necesidad de la solidaridad fiscal; cuando percibimos que los gestores políticos malgastan el dinero público en corruptelas o tramas corruptas, perdemos la confianza en los impuestos. Y Madrid se ha convertido de la mano del PP en el reino de la corrupción y de los beneficios fiscales para los más ricos. Hay que insistir, los datos confirman que corrupción y bajada de impuestos van de la mano en las políticas ultraliberales.

Una fiscalidad justa y solidaria es un elemento patriótico de cohesión fundamental entre la ciudadanía y las diferentes comunidades autónomas y así lo consagra la Constitución en su artículo 138 : “1…velando por el establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo entre las diversas partes del territorio español, y atendiendo en particular a las circunstancias del hecho insular. 2. Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales.” Ahora bien, quienes se llenan de banderas y españolismo de balcón fomentan el desequilibrio y los privilegios económicos y sociales.

Madrid y España necesitan más ingresos para luchar contra las enormes desigualdades y fortalecer el Estado del Bienestar. Además Europa está vigilante. El Eurogrupo ha paralizado en Bruselas, el pasado mes de julio, las rebajas de impuestos prometidas por el conservador Mitsotakis en Grecia, flamante vencedor de las elecciones generales del 7 de julio.

No me cansaré de repetir que las grandes cifras macroeconómicas hacen a Madrid la región más rica de España y, a un tiempo, la región con mayor desigualdad con un 20,6 por ciento de la población pobre según la tasa AROPE y con cerca de 350.000 personas viviendo en pobreza severa. Y el PP, Ciudadanos y Vox quiere hacer una bajada histórica de impuestos. Quieren ampliar la desigualdad territorial, vía dumping fiscal, atrayendo a inversores que no crean empleo en Madrid, sino mejoras en sus cuentas de resultados porque se ahorran impuestos, se ahorran solidaridad.

La poca fe que me quedaba en que está legislatura fuera positiva ha volado con la imputación de las últimas presidentas regionales elegidas y las reacciones generadas. Agravado con el conocimiento, por la instrucción judicial, de los detalles de cómo expoliaban las cuentas públicas y robaban a los madrileños y las madrileñas desde los gobiernos constituidos por el PP.

La Comunidad de Madrid necesita abrir una nueva etapa. El gobierno regional madrileño sólo responderá adecuadamente a las necesidades de la sociedad madrileña y será vector de solidaridad y progreso para el conjunto de España cuando gobiernen partidos y personas sin mácula ni sospecha de corrupción y comprometidos con la democracia, el progreso, la sostenibilidad y la solidaridad. ¿Cuánto habrá que esperar?

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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    Últimos comentarios de los lectores (2)

    15500 | Condemohr - 08/09/2019 @ 16:16:48 (GMT+1)
    Sr. Cedrún, cuando sidicatos como el suyo sean de pago (el que quiera sindicato que se lo pague) y no vivan a costa del contribuyente, podrá ud sentar cátedra como le venga en gana. Mientras tanto evítenos el olor a naftalina de sus opiniones. Gracias.
    15484 | SinAlias - 06/09/2019 @ 23:38:30 (GMT+1)
    Menudo cantamañanas...

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