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EL MADRID SOCIAL: FUNDACIONES Y RSC

Ell hombre
puede manejar la materia a escala atómica, es decir, en tamaños del orden de un
nanómetro.
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Ell hombre puede manejar la materia a escala atómica, es decir, en tamaños del orden de un nanómetro. (Foto: MDO)

IMDEA Nanociencia: lo pequeño es diferente

viernes 26 de julio de 2019, 11:45h
El Instituto IMDEA Nanociencia trabaja para acercar la investigación realizada en laboratorios a la sociedad y ayudar a cubrir las necesidades de ésta en el campo de la Nanociencia, la Nanotecnología y el Diseño Molecular.

Múltiples ramas del conocimiento científico-técnico y de las industrias muestran un gran interés por la Nanociencia, ya que permite el desarrollo de innovadoras aplicaciones y avances de última generación para muchos sectores, lo que la posiciona como elemento fundamental de desarrollo.

La Nanociencia fomenta, así, una revolución en las actividades técnicas y comerciales en sectores industriales como la medicina y la salud, la construcción, el textil, la energía, los transportes, la ciencia de los materiales, la metalurgia, las telecomunicaciones y la electrónica, la alimentación, el medio ambiente, la seguridad, la higiene, el de bienes de consumo y un largo etcétera.

Las referencias iniciales fueron presentadas en 1959 por el físico norteamericano Richard Feynman en una conferencia titulada There’s Plenty of Room at the Bottom, en la cual vislumbró la posibilidad de manipular materiales a escala atómica y molecular.

Feynman dijo: “A mi modo de ver, no hay nada en los principios de la Física que impida manejar la materia átomo a átomo”. Ha pasado poco más de medio siglo y el tiempo y el microscopio de efecto túnel creado por Binnig y Rohrer (premios Nobel de Física en 1985) le han dado la razón. La posibilidad se ha convertido en realidad y el hombre puede manejar la materia a escala atómica, es decir, en tamaños del orden de un nanómetro (una millonésima parte de un milímetro).

En el Instituto IMDEA Nanociencia lo hacen. Manejan la materia a esa escala para fabricar imanes que, sin utilizar tierras raras (minerales escasos y monopolizados en el mercado internacional por China), mueven motos, ayudan a detectar seísmos o aumentan la seguridad de las tarjetas de crédito. Lo hacen también para desarrollar sistemas de detección y tratamiento de tumores menos invasivos y más eficientes que los actuales, o para crear sensores que permitan saber en unos minutos si la sangre ha sido infectada por un virus o contiene una sustancia cuyo consumo tienen prohibido los deportistas profesionales.

El Instituto IMDEA Nanociencia trabaja para acercar la investigación realizada en los laboratorios a la sociedad

Además, este centro desarrolla celdas solares orgánicas, electrónica súper rápida de grafeno y nuevas superficies nanoestructuradas que repelen el agua o la suciedad o eliminan las bacterias. También trabaja para lograr una regeneración más rápida de tejidos o una mejor integración de implantes, fabrica nanocatalizadores con los que reducir las emisiones contaminantes de automóviles o crea nanopartículas que permiten multiplicar la cantidad de petróleo extraído en un yacimiento. Y la lista de investigaciones en marcha es mucho más larga.

En IMDEA Nanociencia, además, se produce tecnología propia, diseñando y fabricando parte de sus propios equipos experimentales e instrumentos (algunos de ellos, únicos en nuestro país), que preparan para que resulten útiles en áreas tan diversas como la tecnología biomédica, la Fotónica, la producción de energía limpia, la gestión del agua o la construcción.

Aunque la Nanociencia se encuentra presente en el mundo desde hace unos 30 años, IMDEA Nanociencia se puso en marcha hace tan solo una década. ¿Cómo en tan poco tiempo se ha podido situar entre los centros de referencia mundial en esta materia? ¿Cómo han conseguido sus investigadores que sus trabajos se sitúen entre los más citados por sus colegas? Gracias al talento. Capacidad para atraer más talento y para retener el ya atraído, para saber descubrir las oportunidades que ofrece una ciencia tan joven como imprevisible, para saber elegir entre las diferentes opciones y para exprimir el inmenso potencial que ofrece la colaboración entre disciplinas científicas como la Física, la Química, la Biología la Medicina o la Ingeniería.

El trabajo conjunto de investigadores y personal de apoyo da magníficos resultados, que se pueden calificar y cuantificar. Pocos centros de investigación en España se encuentran entre los más citados en su disciplina, menos aun los que obtienen fondos competitivos que alcanzan porcentajes de autofinanciación superiores al 70 por ciento, algo excepcional en instituciones científicas nacionales e internacionales, o los que cuentan en su cartera con proyectos que podrían cambiar de forma radical la manera de diagnosticar y tratar tumores, reconectar la médula espinal rota, detectar virus y sustancias prohibidas en la sangre o de tener en el bolsillo tarjetas induplicables.

Las cifras más destacadas de IMDEA Nanociencia en 2018 son las siguientes:

  • Fue galardonado como Centro de Excelencia Severo Ochoa en 2017-2020.
  • Cuenta con 38 proyectos activos, más del 50 por ciento de ellos, financiados por la UE (coordina 10 de estos proyectos europeos).
  • Tiene contratos de investigación con empresas, hospitales y otras entidades de todo el mundo.
  • Emplea a más de 170 investigadores (40 por ciento extranjeros; el resto, españoles que estaban fuera; 42 por ciento, mujeres), con una edad media de 34 años.
  • Un total de 42 laboratorios prestan servicios de altísima calidad tecnológica con equipamientos e infraestructuras punteras, que incluyen un centro de nanofabricación único en nuestro país.

La Nanociencia es una disciplina de futuro que llevará a grandes avances tecnológicos y que es posible que desencadene una segunda revolución industrial. En la actualidad, todos los planes de investigación y desarrollo del mundo incluyen la Nanociencia como área prioritaria.

Los ‘siete magníficos’ de la I+D+i madrileña

Desde hace más de una década, la ciencia y la tecnología madrileñas gozan de un impulso especial con los siete institutos IMDEA (Institutos Madrileños de Estudios Avanzados) que operan en la región. Agua, alimentación, energía, materiales, nanociencia, networks y software son las siete áreas en las que trabajan estos centros de excelencia, que han conseguido situar la I+D+i desarrollada en la Comunidad de Madrid y a sus profesionales en una posición privilegiada en el mapa europeo.

Su misión es realizar y fomentar actividades de excelencia de I+D+i en la región de Madrid y, por extensión, en España, en estrecha colaboración con el sector productivo. Los Institutos Madrileños de Estudios Avanzados (IMDEA), constituidos a iniciativa del Gobierno de la Comunidad de Madrid entre 2006 y 2007 como fundaciones públicas independientes, son centros de investigación que operan y se centran en siete áreas estratégicas para la sociedad desde el punto de vista empresarial, científico y tecnológico: agua, alimentación, energía, materiales, nanociencia, networks y software. En ellas, se centran en cinco objetivos fundamentales:

  • Desarrollar ciencia y tecnología innovadoras, reconocidas en el plano internacional y con potencial para ser aplicables de forma efectiva al incremento de la competitividad de la economía madrileña, la productividad de sus empresas y la mejora de sus servicios públicos.
  • Trasladar los resultados de la investigación a la sociedad por medio de un modelo eficiente de transferencia de tecnología.
  • Mantener estrechas relaciones con el tejido empresarial en todas las fases del proceso de generación de conocimiento.
  • Difundir el conocimiento científico y participar en actividades de divulgación para concienciar a la sociedad de la importancia de la ciencia y la tecnología.
  • Facilitar la colaboración interdisciplinar y entre los distintos agentes del sistema madrileño de ciencia y tecnología.

Investigadores de reconocido prestigio internacional en cada una de las siete áreas de competencia forman los Consejos Científicos de los IMDEA, encargados de supervisar y asesorar a los directores de los institutos en la elaboración de sus programas científicos y en la contratación del personal, además de evaluar las actividades realizadas y los resultados obtenidos.

Los IMDEA, en cifras

En total, en los siete IMDEA trabajan cerca de 750 personas, la mayoría de ellas -en torno al 90 por ciento-, investigadores y técnicos o personal de apoyo directo a la investigación. Además, en línea con su objetivo de atraer hacia Madrid el talento de cualquier parte del mundo, una tercera parte de ese personal investigador (doctores) es extranjero y la mitad ha estudiado su doctorado fuera de España.

Solo en 2017, los institutos IMDEA trabajaron en 250 proyectos de investigación, una cifra que casi se ha triplicado desde su creación. De estos proyectos, destacan los financiados por la UE y por los programas nacionales de I+D+i y el peso creciente de los contratos de investigación con empresas, muestra esto último de la cada vez mayor imbricación de los institutos con el tejido empresarial.

Los investigadores de los siete institutos IMDEA han publicado, desde 2007, más de 3.000 artículos en diferentes revistas internacionales de gran prestigio e impacto en sus respectivas áreas de conocimiento, como Nature, Science, Physical Review Letters, ACM Computing Surveys, Scientific American, o IEEE/ACM Transactions on Networking, artículos que han sido citados en más de 45.000 ocasiones por otros investigadores.

A lo largo de su primera década de trabajo, los IMDEA han obtenido cerca de 400 ayudas para la contratación de personal, en especial de la Unión Europea, que representan un 40 por ciento del total. Alrededor del 35 por ciento de la contratación del personal temporal -el más numeroso- se ha financiado en su totalidad con proyectos de investigación u otras ayudas competitivas; además, otro 15 por ciento se ha financiado de manera parcial con este tipo de fondos.

Impacto social

Los institutos IMDEA se pusieron en marcha para hacer ciencia de excelencia por y para la sociedad, conscientes de que no basta con hacerlo bien: hay, además, que mostrarle a la sociedad lo que se está haciendo. Por eso, se han preocupado de abrir sus puertas al público y de participar en diversas iniciativas de divulgación científica de la mano de la Fundación para el Conocimiento madri+d, como la Semana de la Ciencia de Madrid, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la Noche Europea de los Investigadores de Madrid, el programa Conciencia en la Escuela y, en general, cualquier actividad que permita a los investigadores de los IMDEA estar más cerca de los ciudadanos para acercar su trabajo a la sociedad.

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