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11-M: Madrid, el mundo iba en esos trenes

jueves 07 de marzo de 2019, 12:03h

Cuando aún resuene el eco de la movilización de mañana 8 de marzo por la igualdad, tras el fin de semana, como cada año nos sobrevendrá una punzada en el alma y el corazón al evocar la más terrible de las jornadas sufridas en la reciente historia de Madrid, de España y de Europa. Otra vez “Atocha”, como ocurriera en 1977, era sinónimo de fanatismo sanguinario.

El 11 de marzo de 2004 son recuerdos de muerte, dolor, caos y mentiras. El terrorismo yihadista se cebaba con la ciudadanía de Madrid solo de una forma comparable a los bombardeos franquistas de la guerra civil. 192 personas fueron asesinadas y cerca de dos mil sufrieron heridas.

Son ya tres lustros clamando contra el dolor y la muerte de una violencia salvaje e inhumana que permanentemente nos descubre su verdadera naturaleza. Porque no es la liberación de los pueblos, ni la libertad e igualdad de sus gentes; es la imposición de un credo fundamentalista represor. Es la represión y eliminación total de la libertad.

En agosto de 2017 sufríamos en España nuevamente otro acto de barbarie del yihadismo, en Barcelona y Cambrils, que nos removió todo el dolor y el horror acumulado tanto en el 11-M, en la estación de Atocha, como en aquellos asesinatos fascistas del 24 de enero en el despacho laboralista de Atocha 55.

Las Comisiones Obreras rechazamos radicalmente el terrorismo y las doctrinas fundamentalistas que lo promueven y organizan. Pero también denunciamos las causas que siembran el campo donde germina el terror.

Porque también es terror el que sufren los inmigrantes que diariamente se ven forzados, por un sistema capitalista salvaje, a jugarse la vida cruzando el Mediterráneo para buscar un trabajo, para buscar una oportunidad de vida huyendo de la miseria o de la persecución política o religiosa. Terror es lo que siembra Donald Trump , separando familias, levantando muros contra el derecho a vivir. Por ello, recordamos y manifestamos un anhelo de paz y justicia para los millones de trabajadores y trabajadoras de los países árabes que luchan por la libertad, la dignidad y la justicia, enfrentados a las dictaduras y a los integrismos religiosos.

Hay que mantener y visibilizar la solidaridad con el pueblo palestino, con el pueblo saharaui y tantos otros sometidos a las continuas violaciones de los derechos humanos. También hay que reforzar y alentar la solidaridad con el pueblo sirio. Tenemos que dar respuesta humana a los miles de muertos, de desplazados, de hambrientos, de dolor y sufrimiento, víctimas de todos los terrorismos, de Estado y de integrismos religiosos.

El Consejo de Europa decidió que el 11 de marzo fuera el Día Europeo de las víctimas del terrorismo, por haber sido aquellos atentados los más terribles sufridos en el suelo de la UE.

La terrible paradoja son los nuevos vientos de estos partidos y líderes ultraderechistas y nacionalistas, que aunque no alcancen gobiernos escoran a posiciones, que creíamos superadas, a todas las derechas con una influencia directa en toda la sociedad a través de sus voceros. Esa derecha que vuelve al autoritarismo también está cuajando en nuestro país. Esa derecha que aúna voluntades promoviendo enemigos distintos pero que “meten en el mismo saco”: desde inmigrantes, gais, lesbianas, transexuales, izquierdista, sindicalistas de clase, terminamos siendo “los enemigos de España”.

Entretanto, los familiares de las víctimas del 11-M siguen sometidas a un olvido e invisibilización que siempre va a tener en frente a las Comisiones Obreras de Madrid.

El lunes, como cada año, a las 10,30h de la mañana, volveremos a la Estación de Atocha a recordar y acompañar a los familiares de las víctimas. Gente muy cercana…, porque esos trenes, cada mañana se llenan de trabajadores y, mayoritariamente, trabajadoras; de estudiantes… Gentes sencillas que trabajan para vivir, cuando no sobrevivir. Madrid iba y va en esos trenes, porque decir Madrid es también decir Rumanía, Marruecos, Níger, Ucrania…, el mundo.

Pero el 11-M es también recordar que la mentira de Estado, esa “postverdad” tan de moda en esto días, fue también un arma del Partido Popular, que a pocos días de unas elecciones generales inventó que aquella barbarie fue obra de ETA. José María Aznar, precursor de las “fake news” metió a este país en una guerra como fiel marioneta que era de los EEUU de George Bush e intuyó que el atentado del terrorismo yihadista era una respuesta con toda su repulsiva vileza. Y había que esconderlo. Se confundió también en esto, el terrorismo fundamentalista religioso sólo tiene un leit motiv: reprimir la libertad, imponer su credo y su forma de vida reprimida y sangrienta.

Las víctimas lo fueron por partida doble: incomprensión, maltrato, insultos, manipulaciones, insistentes amenazas lanzadas desde el PP y sus voceros mediáticos más radicales. Enfrente, y como respuesta se encontraron la dignidad y la decencia. Una dignidad que se ha impuesto, aislando a los manipuladores. Espero que todas las instituciones y partidos de la Comunidad de Madrid lo conmemoremos unidas en Atocha, acompañando a las víctimas de este salvaje atentado.

Dignidad y decencia que hoy el 11 de marzo volverá a la estación de Atocha. Volverá a ser un día duro en el que las Comisiones Obreras de Madrid, UGT de Madrid y la Unión de Actores acompañaremos a la Asociación 11-M, afectados del terrorismo, en un acto tan sencillo como emotivo. Pero el futuro es de esperanza porque una vez más, el 8 de marzo veremos a miles y miles de jóvenes desbordando Madrid y España, clamando por igualdad de derechos entre hombres y mujeres; una juventud que rechaza clamorosamente la violencia.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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