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La decisión de los padres

martes 05 de marzo de 2019, 17:49h

En el debate abierto sobre el posible cierre de los centros de Educación Especial subyace el abierto cuestionamiento de la capacidad de los padres para decidir sobre la atención educativa de sus hijos.

Algunos expertos solo argumentan que los centros de Educación Especial son “segregadores”, erigiéndose en paladines de los hijos que no son suyos. Sin embargo, los padres y madres de estos alumnos quieren que aprendan en estos centros especializados porque consideran que es lo mejor para sus hijos. ¿Quién decide lo que es bueno o malo para estos alumnos? ¿Quién y bajo qué parámetros decide que la atención recibida es buena o segrega?. Porque, más allá de las opiniones o de las ideologías, la última palabra la deben tener los padres y madres de estos alumnos. Son ellos los que tienen el derecho constitucional a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos.

Pero hay mucho más. Dados los avances en el diagnóstico prenatal, los padres pueden saber, en un gran porcentaje de casos, que su hijo puede tener una discapacidad o anomalía. Acoger y educar hoy a un niño con discapacidad supone asumir renuncias y sacrificios, y transitar por la senda de la exigencia y la responsabilidad, por el camino del amor sin límite.

El ordenamiento jurídico otorga a estos padres la facultad de decidir si ese ser humano puede nacer. Si pueden decidir lo más, es decir, que nazca, ¿Cómo no podrían decidir cómo educar a su hijo? Dicho de otra forma, un ordenamiento jurídico que considera la discapacidad como motivo suficiente para eliminar una vida humana, es un ordenamiento que carece por completo de autoridad moral para imponer a los padres la forma de educar a los hijos con discapacidad.

Un ordenamiento jurídico que refleja una mentalidad eugenésica no puede pretender pasar por encima de la legítima opción de los héroes que deciden acoger y educar a ese ser humano para su plena inclusión en la sociedad. Sencillamente, porque la opción preferente de ese ordenamiento jurídico es que ese ser humano no estuviera entre nosotros.

Los centros de Educación Especial son un medio altamente especializado para lograr la inclusión social de todas las personas. Porque no todas pueden recibir la atención que precisan en un centro ordinario, en los cuales ya se encuentra el 83% del alumnado con necesidades educativas especiales. En definitiva, los centros de Educación Especial son una riqueza que no podemos perder.

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