www.madridiario.es
La selección incluye pinturas, esculturas, relieves, objetos y mobiliario, y van desde una pequeña figura del siglo I a. C. a pinturas de Pablo Picasso o de Antonio Saura, pasando por la maqueta de un galeón del siglo XVII, una baraja de naipes del XIX o un azulejo nazarí, todo ello cedido para la ocasión por los museos del Prado, Reina Sofía, Arqueológico Nacional, Artes Decorativas, Naval, Lázaro Galdiano, Museo de América, de Antropología y del Romanticismo.
Ampliar
La selección incluye pinturas, esculturas, relieves, objetos y mobiliario, y van desde una pequeña figura del siglo I a. C. a pinturas de Pablo Picasso o de Antonio Saura, pasando por la maqueta de un galeón del siglo XVII, una baraja de naipes del XIX o un azulejo nazarí, todo ello cedido para la ocasión por los museos del Prado, Reina Sofía, Arqueológico Nacional, Artes Decorativas, Naval, Lázaro Galdiano, Museo de América, de Antropología y del Romanticismo. (Foto: Kike Rincón)

El Thyssen celebra su aniversario con obras de museos 'amigos'

miércoles 21 de noviembre de 2018, 21:34h
Nueve museos madrileños han prestado un total de 28 obras de sus colecciones al Thyssen-Bornemisza para cerrar los actos conmemorativos del cuarto de siglo de la galería. La selección de piezas incluye pinturas, esculturas, relieves y objetos que podrán contemplarse desde una perspectiva novedosa.

Para concluir la conmemoración de su aniversario, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza ha invitado a nueve museos madrileños a participar en la celebración, con el préstamo de 28 obras seleccionadas de sus colecciones para exhibirlas en las salas de la colección permanente y establecer así un diálogo con algunas de las que habitualmente pueden verse en ellas.

En estos cruces se confrontan épocas, técnicas y estilos que muestran distintas interpretaciones de un mismo tema, o se presentan objetos relacionados con las obras a las que acompañan de forma que se puedan contemplar las piezas desde una nueva perspectiva.

La selección incluye pinturas, esculturas, relieves, objetos y mobiliario, y van desde una pequeña terracota del siglo V a.C. a pinturas de Pablo Picasso o de Antonio Saura, pasando por la maqueta de un galeón del siglo XVII, una baraja de naipes del XIX o un azulejo nazarí, todo ello cedido para la ocasión por los museos del Prado, Reina Sofía, Arqueológico Nacional, Artes Decorativas, Naval, Lázaro Galdiano, Museo de América, de Antropología y del Romanticismo.

Itinerario

El paseo comienza en las salas de los primitivos neerlandeses y del Quattrocento italiano, que acogen dos obras de la segunda mitad del siglo XV: un tríptico del Maestro de Ávila (h. 1467-1500), que representa varios episodios relacionados con el nacimiento de Jesús, y un relieve de Niccolò di Giovanni Fiorentino (h. 1480-1490), con la Virgen entronizada con el Niño.

Junto a grandes retratos del Renacimiento de Ghirlandaio, Holbein o Antonello da Messina, el Retrato de Dora Maar (1939) de Picasso, expuesto con ellos en la sala 5, muestra un mismo interés por captar y expresar la psicología del personaje. Al igual que sus predecesores, el artista la convierte en protagonista única de la pintura, con colores fuertes y contrastados y un lenguaje absolutamente cubista.

En las salas 6 y 16, dos esculturas del periodo greco-romano se emparejan con lienzos del siglo XVII: la representación del episodio mitológico del rapto de Europa se repite en una terracota griega (475 a. C.–425 a.C) y en la obra del francés Simon Vouet (h. 1640) del museo, y la talla en mármol del dios Pan (primera mitad del siglo I), asociado a pastores y rebaños, a la fertilidad y la sexualidad masculina, acompaña a la pintura de Sebastiano Ricci, Baco y Ariadna (h.1691-1694), que narra la celebración de sus esponsales.

El recorrido continúa con una serie de objetos de diversas épocas que se presentan junto a lienzos de la colección permanente en los que aparecen piezas como una baraja de naipes (h.1816) que fue propiedad del escritor romántico Mariano José de Larra.

En la sala 19, dedicada a la pintura flamenca del XVII, se exhibe Dama (1958) de Antonio Saura, una figura femenina compuesta con vigorosos trazos en blanco y negro, dialogando con Retrato de joven dama con rosario (1609-1610) de Rubens, cuya silueta también está perfilada en negro. En este mismo espacio se confrontan dos formas diferentes de representar la imagen del poder: una vasija antropomórfica peruana (100 a.C. – 700) perteneciente a la cultura moche y el Retrato de Giovanni Battista di Castaldo (h. 1550) de Antonio Moro. Además, las salas de pintura holandesa del siglo XVII (20, 24 y 26) se enriquecen con varias piezas.

Encontrado entre los restos de un naufragio en 1991, un jarrón de la dinastía Qing (h. 1690) de porcelana pintada a pincel y vidriada se expone en la sala 27 con Vaso chino con flores, conchas de insectos (1628), de Balthasar van der Ast.

En la sala 30 se unen John Singer Sargent y Eduardo Rosales, mostrando un interés similar en el retrato de personajes populares como en la Vendedora veneciana de cebollas (h. 1880-1882) del primero y Ciociara (h. 1862), del pintor español. A continuación, una jarra o pichel de Alemania (h. 1695) acompaña a las naturalezas muertas de los norteamericanos William Michael Harnett y John Frederick Peto, que buscaron inspiración en los bodegones alemanes y holandeses del siglo XVII para sus obras.

La comida (1972), de Equipo Crónica, con claras influencias de Goya, Miró y Juan Gris, se presenta en la sala 31 emparejada con El tío Paquete (h. 1819-1820) de Goya. También en este espacio se confronta una vista estereoscópica de la catarata de Giessbach en Suiza (h. 1870) con una obra de Gustave Courbet, que empezó a valerse de este tipo de imágenes que producen una sensación de tridimensionalidad para aumentar el realismo de sus pinturas.

La visita continúa en las salas 34 y 36, dedicadas a la pintura europea de la primera mitad del siglo XX, donde una máscara zoomorfa peruana (1991) y una escultura Fang de Guinea Ecuatorial dialogan con Teatro de máscaras (1908) de James Ensor y Fränzi ante una silla tallada (1910) de Ernst Ludwig Kirchner,

A continuación, el retrato doble de Magdalena Parrella y Urbieta y su hija, pintado por Carlos Luis de Ribera y Fieve en 1850, se asocia con el de las actrices napolitanas Maria y Annunziata “del puerto” (1923), de Christian Schad.

Cuando en 1918 el arquitecto Gerrit Rietveld diseñó Silla Roja y Azul, la madera no estaba lacada. Fue en 1923, siendo miembro ya del grupo De Stijl, cuando le añadió color, convirtiéndola en la transposición tridimensional del ideal artístico de Piet Mondrian, como puede verse en Composición de colores / Composición nº I con rojo y azul (1931), en la sala 43, ya en la planta baja del museo.

El recorrido sigue en la sala 45, donde la pasión de Marc Chagall por El Greco queda patente al poder contemplar frente a frente su Virgen de la Aldea (1938-1942) y La Coronación de la Virgen (h. 1592) del maestro manierista, con figuras alargadas y una marcada división entre el Cielo y la Tierra. A continuación, en la sala 46, un azulejo nazarí del siglo XV encuentra su correspondencia en el máximo representante del expresionismo abstracto estadounidense, Jackson Pollock.

Por último, cerrando la exposición, se exhiben en la sala 48 dos últimas parejas: una pequeña escultura de Afrodita (200 a.C.– 150 a.C.), diosa griega del amor, la belleza y la fertilidad, acompañando a una venus moderna, la Mujer en el baño (1963) de Roy Lichtenstein. Y dos obras de la década de 1960, Venecia era toda de oro (1961) de Lucio Fontana y Sitting Gioconda. Homenaje a Lucio Fontana (1969).

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.