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Por una ley bien financiada para una educación pública de calidad

jueves 10 de mayo de 2018, 07:46h

La Marea Verde ha vuelto en defensa de la escuela pública. En realidad nunca se fue, sino que ha hecho un alarde de paciencia con el ministro Méndez de Vigo, que ha delegado en una subcomisión para un Pacto Educativo, la búsqueda de consensos para una nueva ley educativa. Pero esta subcomisión se puede dar por fracasada por el hermetismo absoluto que la ha caracterizado, la poca voluntad de algunos de los parlamentarios y la ausencia de la comunidad educativa como un agente fundamental.

La comunidad educativa (representantes de estudiantes, de plantillas, y de padres y madres) siempre ha venido planteando algo fundamental, algo tan básico como el aumento de presupuestos para la educación y la derogación de la LOMCE, una Ley aprobada por el PP contra el resto de grupos parlamentarios y toda la Comunidad Educativa.

La LOMCE, como una mancha de aceite, impregna la sociedad de ideología ultra. Es una ley sexista que está alentando la separación, la desigualdad entre chicos y chicas desde la infancia, desde la enseñanza, que es donde debe cimentarse la igualdad.

En esta línea, la LOMCE también ha arrasado con todo lo que tiene que ver con la educación para la ciudadanía, con la coeducación, no existe educación en valores y se termina fomentando, por omisión, que haya maltrato y desigualdad. De alguna forma alienta que esté creciendo el maltrato entre la adolescencia.

Pero además estamos hablando de una ley que es clasista bajo dos vertientes. Por una parte, aboga por la privatización de enseñanza y, por otra, establece el filtro de las reválidas. Las reválidas son como el caballo de Atila porque quienes no las aprueben, van a tener difícil continuar con una carrera académica. Y esta es una circunstancia que golpea fundamentalmente a quienes provienen de familias con escasas rentas o de familias desestructuradas, sin ningún apoyo entre sus miembros.

Estoy hablando de una ley que es muy cruel redactada por mentes clasistas y que han arrasado con todo lo que podía oler a igualdad y compensación. El Ministerio de Educación ha creado un sistema educativo que no ayuda a los escolares que sufren dificultades, inhibiéndose incluso de las necesidades más básicas – como la infralimentación- de esos trescientos mil niños y niñas que están por debajo del umbral de la pobreza y que en tantas ocasiones han tenido que resolver organizaciones no gubernamentales.

En definitiva, lo que hace la LOMCE es consagrar todas las desigualdades existentes y, para más inri, con las revalidas se favorece un aparcamiento económico entre quienes tienen recursos y quienes no los tienen; y con la segregación por sexos se incrementa la desigualdad de género.

En la actualidad hay centros privados a los que acuden quien tiene muchos recursos y centros públicos concertados, a los que acuden una parte de la “clase media”, que no son gratuitos porque se termina pagando por unas actividades extraescolares que terminan siendo en la práctica de uso obligatorio. Si a ello unimos las mencionadas reválidas y los “rankings” de centros, nos encontramos con un evidente intento de mercantilizar los centros educativos y crear un mercado educativo en función de los resultados. Es decir, la negación total de una educación inclusiva, de una educación integradora.

En el terreno de las privatizaciones hay que reseñar datos relevantes. Mientras el presupuesto educativo está prácticamente estancado desde 2007, los conciertos han crecido un 48 por ciento. Por tanto, volvemos a hablar claramente de una política claramente agresiva con la enseñanza pública. Es cierto que en la Comunidad de Madrid, con el último gobierno ha habido algún avance, negociación, acuerdos sectoriales y de empleo, que van a suponer el incremento del número de profesores y profesoras.

Quiero creer que el estado de sobresalto permanente que padece esta región y que, tras la dimisión de Cristina Cifuentes, el Grupo de Ciudadanos ha llevado a un tiempo muerto político en beneficio de sus intereses partidistas, no ahonde la maltrecha situación de la Educación. Entretanto, la movilización de la marea verde seguirá siendo permanente en defensa de una educación pública y de calidad. Es decir, en contra de la LOMCE.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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