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Vergonzosa manipulación

Por Ángel del Río
lunes 19 de marzo de 2018, 10:11h

Lamentable, doloroso y vergonzoso lo ocurrido en Lavapiés, tras la muerte accidental de un senegalés que se dedicaba al top manta.

Que la izquierda saque a la calles a los pensionistas para hacer de escudo reivindicativo contra el gobierno de Rajoy, por el exiguo incremento de las pensiones, vale, aunque tan ridícula subida sea superior a la congelación impuesta en su día por el gobierno de Rodríguez Zapatero, aunque entonces, como siempre, la derecha no estuviera, ni se la esperara, para movilizar a los pensionistas.

Pero que la izquierda radical, y parte de la moderada, aliente a los extremistas violentos por un asunto fraudulento, desde el punto de vista de la falsedad más absoluta, es, sencillamente, deleznable. Mientras éstos devastadores del mobiliario urbano, incendiarios de contenedores, quebradores de cristales ajenos, lanzadores de adoquines contra la policía, perpetraban un auténtico escenario de caos y violencia en Lavapiés, la parte de la izquierda radical institucional, tomaba café en sus despachos oficiales, y aprovechaba para lanzar soflamas, arengas, tuiters envenenados y mentiras de una tonelada de peso, porque el pobre senegalés, como se presumía desde un principio y se corroboraba después, no moría de un disparo de la policía, ni de un pelotazo de goma, si siquiera como resultado de una angustiosa persecución de las fuerzas de orden, sino por un infarto. Una muerte accidental, debidamente manipulada, asquerosamente manipulada. La misma alcaldesa, Manuela Carmena, desde su estancia en París, tuvo al principio serías dudas sobre el origen de ese infarto mortal, hasta que su propio concejal Barbero, salió públicamente a aclarar que no hubo persecución, ni acoso policial, y sí auxilio de los agentes al inmigrante fallecido.

Lamentables los testimonios de algunos socios de Ahora Madrid, los de Ganemos, que intentaban ganar algo con la manipulación; de otros podemitas, como Pablo Iglesias, Errejón o Espinar, pero la expresión máxima fue la de la controvertida concejala, Rommy Arce, quien habló de “monopolio institucional de un sistema capitalista que levanta fronteras”. Qué vergonzoso aprovechamiento de una lamentable muerte; qué falacia tan asquerosa.

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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