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La lengua española queda huérfana: fallece María Moliner
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(Foto: Kike Rincón)

La lengua española queda huérfana: fallece María Moliner

Por MDO
lunes 22 de enero de 2018, 07:51h

Tras varios años de lucha contra una arteriosclerosis que la privó de lucidez en el fin de su etapa vital, el 22 de enero de 1981 fallecía María Moliner. Su legado, no solo el alabado Diccionario del Uso del Español, sino el espíritu de una mujer valiente y adelantada a su tiempo que inspiró a toda una generación. Perteneciente al grupo de pioneras universitarias y defensora de la cultura como vehículo para regenerar la sociedad, la autora constituye una figura atemporal de referencia.

El municipio de Paniza, en Zaragoza, vio nacer a María Moliner el 30 de mayo de 1900. Pronto se trasladaría a Madrid junto a su familia. En la capital, la joven estudió en la Institución Libre de Enseñanza, donde Américo Castro despertó su interés por la gramática. La enseñanza superior la cursó en su ciudad natal, donde obtuvo sobresaliente y Premio Extraordinario en la Licenciatura de Filosofía y Letras.

A principios de los años 30 se trasladó a Valencia junto a su marido, el catedrático de Física Fernando Ramón y Ferrando, a quien había conocido durante una breve estancia en Murcia. Juntos formaron un tándem intelectual al servicio de la sociedad impulsando la cultura y el conocimiento desde la capital del Turia.

Tras la proclamación de la II República, Moliner comienza su participación en empresas culturales bajo los ideales de este periodo histórico. Colaboró con las Misiones Pedagógicas y se involucró de forma muy personal en la organización de las bibliotecas. En plena Guerra Civil, la autora publicó la Carta a los bibliotecarios rurales, prólogo a las Instrucciones para el servicio de pequeñas bibliotecas, que redactó al término de la contienda. Sobre el primer documento, J. Ignacio Bermejo Larrea escribe en el Centro Virtual Cervantes: “es una de esas joyas de la literatura que andan escondidas en archivos casi olvidados”.

Concluida la guerra, el matrimonio sufrió represalias políticas. Fernando fue suspendido de empleo y sueldo por un tiempo. Por su parte, María fue depurada y bajó 18 puestos en el escalafón del Cuerpo Facultativo de Archiveros y Bibliotecarios. No obstante, desde 1946 dirigirá la biblioteca de la E. T. Superior de Ingenieros Industriales de Madrid hasta su jubilación, en 1970.

Es en la capital madrileña donde se dedica en plenitud a su pasión por las palabras. Hacia 1950 comienza el Diccionario del Uso del Español que, dividido en dos volúmenes, verá la luz en 1966 y 1997. Al respecto, Manuel Seco comenta también en la web del Instituto Cervantes: “Lo que distingue esta obra es su propósito renovador. La labor más personal de la autora se encuentra en el intento de establecer una separación entre léxico usual y el léxico no usual. Muchas de las definiciones del Diccionario de la Academia están redactadas en una lengua de otra época. Ese lenguaje no es el más adecuado para explicarle al hombre de hoy los significados de las palabras".

"Moliner desmonta una por una todas las definiciones de la Academia y las vuelve a redactar en español del siglo XX, dándoles, en muchos casos, una precisión que les faltaba y desdoblándolas a menudo en nuevas acepciones y subacepciones que recogen matices relevantes”, explica. El 22 de enero de 1981 fallecía tras seis años de lucha contra una arteriosclerosis. Su legado, por el contrario, continúa vivo.

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