La Comunidad de Madrid no es una zona que pueda considerarse de alta actividad sísmica, pero aun así, durante la historia ha sufrido las réplicas de varios terremotos que han hecho temblar los cimientos de los diferentes municipios de la ciudad.
En 1755, se produjo en Lisboa uno de los terremotos más fuertes registrados en Europa, de un 8’5 en la escala Richter. El fenómeno sismológico se producía el 1 de noviembre mientras que las celebraciones del Día de Todos los Santos se sucedían en la capital lusa.
El terremoto, y después un tsunami, dejaron Lisboa completamente destruida, enviando numerosas réplicas que no solo se sintieron por toda la Península Ibérica, sino que llegaron a otros puntos de la geografía europea y africana como el norte de Marruecos o el sur de Italia.
Sus estragos en Madrid
La Comunidad de Madrid tampoco se libró de este gran terremoto. La prensa de la época se hizo eco de lo sucedido en Lisboa, sin dar mucha importancia a los temblores registrados en Madrid.
Pero tres días después de lo sucedido, La Gaceta, semanario generalista de Madrid, mencionó en sus páginas un “temblor de tierra” en San Lorenzo del Escorial que llevó a los reyes a trasladarse apresuradamente al palacio del Buen Retiro, a pesar de que allí también se había notado el terremoto durante ocho angustiantes minutos.
La tragedia se produjo cuando en la iglesia del Buen Suceso, ubicada en Sol, se desprendió la cruz que coronaba el edificio, cayendo encima de dos muchachos que allí se encontraban y provocando su muerte al momento; sin duda, la consecuencia más desgarradora que dejó el terremoto de Lisboa en la capital española.