El 'sí' se ha impuesto este domingo en el referéndum que proponía la reforma de la Constitución en Turquía para convertir el país en una república presidencialista que da plenos poderes a Erdogan. Se estima que al menos el 30 por ciento de las papeletas están bajo sospecha al no estar selladas convenientemente, que han sido denunciadas por la oposición política al régimen.
Según los datos anunciados al final de la jornada por la Junta Suprema Electoral, la opción favorable a la reforma se impuso por un 51,4 por ciento de los votos válidos, frente al 48,6 por ciento de los noes, lo que supone una ventaja de 1,3 millones de papeletas, algo ajustada, según destaca la prensa internacional.
Se considera que el censo turco lo componen 55 millones de votantes, y se registró un participación masiva del 84 por ciento de los llamados a las urnas. Antes de conocerse la victoria del sí, los partidos de la oposición ya había transmitido sus dudas sobre los resultados, por lo que han exigido que se realice un nuevo recuento del 60 por ciento de los votos, ante la existencia de un posible fraude que la Junta Electoral niega.
El sí a la reforma constitucional ha vencido en Anatolia y en la región del Mar Negro, bastiones del gubernamental Partido de la Justicia y Desarrollo, mientras que el no se ha impuesto en la costa del Egeo, el Mediterráneo y en las zonas surorientales, en las que se concentra la población kurda. En Estambul ha ganado el no con el 51,28% de los votos. Lo mismo ha sucedido en las otras dos grandes ciudades, Ankara y Esmirna.
Confirmado el resultado del referéndum, tanto el presidente, Recep Tayyip Erdogan, como el primer ministro, Binali Yildirim, se dirigieron a sus seguidores en sendos discursos públicos para felicitarse por el sí a la reforma constitucional, que el presidente definió como "histórica" y que, dijo, "traerá cambios profundos". Los diarios recuerdan hoy que Erdogan anunció recientemente que, tras la celebración del referéndum, Ankara revisará su relación con las autoridades de Bruselas, a las que acusó de demorar la adhesión de Turquía en la Unión Europea.
Una vez que se reforme la Constitución, en 2019, Erdogan podría mantenerse en el poder hasta 2034, ya que se eliminará la limitación de mandatos. También desaparecerá el cargo de primer ministro, cuyos poderes pasarán al presidente, que se convierte en Jefe de Estado y de Gobierno. De esta manera, podría nombrar jueces, ministros y altos funcionarios sin necesidad de consultar al Parlamento. La oposición teme que este sistema facilite un "régimen dictatorial" y abra la puerta a todo tipo de abusos de poder.
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