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Antonio Ortiz, el presunto pederasta de Ciudad Lineal, en la silla de acusados del juicio por agresiones sexuales a menores. (Archivo)
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Antonio Ortiz, el presunto pederasta de Ciudad Lineal, en la silla de acusados del juicio por agresiones sexuales a menores. (Archivo) (Foto: Kike Rincón)

La 'firma de autor' del pederasta de Ciudad Lineal, crucial en su detención

jueves 20 de octubre de 2016, 11:34h

El inspector jefe del Servicio de Atención a la Familia (SAF), dependiente de la Brigada de Policía Judicial, ha reconocido este jueves que la investigación del presunto pederasta de Ciudad Lineal fue "complicada" al no existir en Madrid "un caso semejante" pero que la "firma de autor" que Antonio Ortiz dejaba en todas sus agresiones fue lo que permitió identificarle.

Las coincidencias de los casos eran varias: utilizaba las mismas excusas para secuestrarlas, utilizaba tranquilizantes y todas coincidieron en la descripción que dieron a la policía (le describieron como un hombre "fuerte" que se secaba el sudor con una toalla de gimnasio). "Era cuestión de quitar la paja hasta que se quedaba al final la aguja", ha explicado el responsable del dispositivo.

El jefe policial ha relatado que la investigación arrancó con un hecho que se produjo en septiembre de 2013 en la calle Río Conejos, relativo a la testigo protegido número 2. "La niña hablaba de un hombre malo y que le dijo que tenía unas bolsas para ella. Había una vía de investigación que era recuperar las imágenes de la gasolinera donde fue abandonada. Pero no se le vio. Estaba asustada. Testigos dijeron que estuvo a punto de ser atropellada", ha relatado.

Tras ello, ha expuesto que en abril se produjo otro hecho, en el entorno de la calle Citamon. Una de las niñas, de 9 años, se fue con él. La menor apareció desorientada en la estación de Metro de Canillas. Según el inspector, esta menor acabó en el Hospital de la Paz. "Dijo que tenía un lunar y daba una descripción de la ropa. Daba la firma del autor, que son detalles que repite en el tiempo. Se parte de la hipótesis de que era el mismo. No habíamos tenido en Madrid un hecho semejante en cuanto a sustracción de menores", ha señalado.

Además, ha explicado que esta menor manifestó que recordaba el número 0049 de una matrícula y describió partes de la vivienda. Hablaba de una especie de portería semicircular que había en la vivienda en alusión al piso de Santa Virgilia. No recordaba bien porque le había dado unas pastillas.

También ha especificado la vía de investigación de cruce de datos telefónicos, un camino que daba "mucho trabajo". Además, se puso en marcha un dispositivo por la zona de Ciudad Lineal tras relacionar todos los hechos.

Se fueron buscando personas con antecedentes, ya que su frialdad indicaba que podía ser reincidente. Y se rebuscó entre todos los atestados de la Comunidad de Madrid y se encontró uno sobre el caso de una menor en Coslada con la misma firma del autor.

"La menor habló de que la intentó duchar. Y a TP3 también la duchó. La descripción tampoco era incompatible y se tuvo en cuenta este hecho", ha expuesto. Tras ello, ha proseguido contando los hechos relativos a la testigo protegido número 4, una menor de origen chino de 6 años.

Ortiz le habría llegado a un piso con "puertas blancas". "Esta niña se negaba a hablar. Pudimos saber que tenía el pelo mojado. Se la llevó al hospital. Se negó a hablar con nadie que no fuera una mujer", ha detallado.

En un momento de la declaración, algo que hasta ahora se desconocía, el jefe de la investigación ha reconocido que esa noche se pasó él mismo por la casa de la calle Santa Virgilia porque era una de las viviendas sospechosa y ha manifestado que se encontró al conserje durmiendo. Por ello, intuye que el jefe de la investigación estuvo el mismo día en las inmediaciones de la vivienda el mismo día que se produjo la agresión más grave.

Investigación adelante

Las vías fueron avanzando. Al tiempo, se produce el hecho de agosto de 2014. Ortiz consigue, presuntamente, que una menor se introduzca en el coche, aprovechando un descuido de sus abuelos. Abusa de ella debajo de un puente.

En este caso, la menor también describió que el hombre era fuerte y que sudaba mucho. Además, contó que se limpiaba con una toalla con el nombre de un gimnasio. Y hablaba de unas llaves con "un plastiquito" de color verde, lo que dio a abrir más vías.

En un control, se le identificó. Iba con una mochila con ropa de gimnasio. Entonces, ya tenían un candidato y empezaron a hacer gestiones. Se vio que su madre tenía una vivienda compatible y se vio que tenía posibilidad a unos vehículos con los hechos investigados. Con todo ello, se pidió el posicionamiento de su teléfono para ver su recorrido.

Piso de Santa Virgilia

Sobre la vivienda, se determinó una vivienda concreta y se habló con el conserje. No se le podía preguntar mucho, ya que el caso creo mucha alarma. "Colaboró todo el mundo", ha recalcado. Se comprobó que había estado siete años en prisión. Y la niña víctima del año 98 hablaba que el hombre le iba a gastar una broma, algo que solía decir a sus víctimas actuales. Ortiz salió de la cárcel en 2006 con un tercer grado.

Tras ello, se puso en marcha la operación. Ortiz se encontraba refugiado en Santander en casa de su tío. La Policía realizó una solicitud judicial para intervenir su teléfono. A los días, se le detuvo a manos de un grupo de los GEO.

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