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El presunto pederasta de Ciudad Lineal se niega a declarar
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(Foto: Kike Rincón)

El presunto pederasta de Ciudad Lineal se niega a declarar

martes 18 de octubre de 2016, 11:27h
Antonio Ortiz, presunto pederasta de Ciudad Lineal, se ha negado a declarar en la primera sesión del juicio que ha arrancado este martes en la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid. Ortiz está acusado de cometer, entre los años 2013 y 2014, cuatro delitos de agresión sexual, cuatro delitos de detención ilegal y uno de lesiones, hechos por los que afronta penas de entre 26 y 146 años.

Vestido con un chándal gris y con un aspecto cansado, el presunto pederasta de Ciudad Lineal ha asegurado conocer los hechos de los que se le acusa y se ha acogido a su derecho de no declarar. "No voy a declarar, señoría, no voy a contestar a ninguna pregunta", ha afirmado Ortiz.

La juez María Luisa Aparicio, presidenta de la Sección Séptima, ha aceptado su respuesta y ha negado a la acusación formular preguntas. Cristóbal Sitjar, abogado de Ortiz, tampoco ha querido hacer preguntas a su defendido, aunque sí ha denunciado, antes de entrar a la Audiencia, que su cliente está "muy cabreado" al considerar que "ya está juzgado".

Ortiz ha llegado a la Audiencia Provincial en un furgón de la Guardia Civil trasladado desde la prisión, donde permanece desde su detención el 24 de septiembre de 2014 en Santander, donde el detenido se refugiaba en casa de un familiar para huir del cerco policial.

Peticiones

El Ministerio Público solicita para el presunto agresor una pena de 77 años y seis meses de prisión. Además, exige una indemnización de 75.000 euros para la testigo protegido 2 (TP2) por los daños morales, a la testigo protegido 3 (TP3), de 300 euros por los días que tardaron en curar sus lesiones y estuvo impedida para dedicarse a sus ocupaciones habituales y de 100.000 euros por los daños morales causados. En el caso de la testigo protegida 4 (TP4), la Fiscalía solicita una indemnización de 900 euros por los días en que estuvo hospitalizada para curar sus heridas y de 150.000 euros por los daños morales.

La testigo protegido 5 (TP4), debería ser indemnizada, en su caso, en la cantidad de 100 euros por el día que tardó en curar sus lesiones y en 100.000 euros por los daños morales. Esta petición de indemnizaciones se efectúa en aplicación de lo dispuesto en el art. 576 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Según el fiscal, una vez cumplidas las penas de prisión, se impondrá al procesado, por cada uno de los cuatro delitos de agresión sexual, la medida de libertad vigilada durante un periodo de diez años. Además, la Fiscalía, recuerda que, con lo preceptuado en el artículo 76.1 a) del Código Penal vigente en la fecha de la comisión de los hechos el límite máximo de cumplimiento efectivo de la condena será de veinticinco años.

También, el abogado de la testigo protegido número 2, José Antonio Tuero, considera que además de los delitos tipificados habría que añadir dos delitos de tentativa de homicidio porque "hubo riesgo vital para dos de las víctimas".

Por su parte, la abogada de la acusación popular de la asociación Clara Campoamor, Ángeles López, ha recordado que ellos piden cuatro delitos de secuestro, cuatro de agresiones sexuales y, en algún caso, de lesiones. Sobre las tentativas de homicidas pedidas por el letrado anterior, ha afirmado que respeta la decisión y que "hace bien en plantearlo".

De qué agresiones se le acusa

La primera agresión que se atribuye a Antonio O. sucedió el 24 de septiembre de 2013, cuando abordó a una niña de cinco años en un parque infantil y la engañó diciéndole que conocía a su madre y que tenía que darle unas bolsas.

Una vez en el interior del vehículo al que la llevó, supuestamente abusó de la niña antes de abandonarla en una caseta de jardinería, donde dos personas la auxiliaron y la llevaron a su domicilio.

La siguiente agresión ocurrió el 10 de abril de 2014, cuando una niña de nueve años salía con dos amigas de una tienda de chucherías del barrio de Ciudad Lineal y el procesado la engañó prometiéndole que le regalaría ropa.

También en el interior del vehículo la drogó y la condujo hasta un inmueble, donde la agredió sexualmente. Después, y para eliminar pruebas, duchó a la pequeña para abandonarla posteriormente en una parada de Metro.

Más tarde, el 17 de junio, volvió a persuadir con engaños a una niña, en esta ocasión de seis años, y consiguió llevarla hasta un lugar apartado, donde consumó la agresión sexual. También en este caso obligó a la menor a lavarse todo el cuerpo en la ducha antes de abandonarla en plena calle.

Dos meses después, el 22 de agosto, abordó a otra niña de 7 años en un momento en el que se separó de su hermano y de su tío, con quienes jugaba en las inmediaciones de un parque. Con la excusa de dar una sorpresa a su abuelo, la introdujo en su coche y la condujo a un descampado para agredirla sexualmente antes de abandonarla.

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