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Voluntarios de AAPS cargan los tanques de ayuda para enviarlos a Turquía
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Voluntarios de AAPS cargan los tanques de ayuda para enviarlos a Turquía (Foto: Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio)

Los madrileños se movilizan para ayudar al pueblo sirio

sábado 23 de enero de 2016, 15:06h
Un grupo de madrileños, voluntarios de la Asociación en Apoyo al Pueblo Sirio (AAPS), han llenado dos tanques con todo tipo de artículos, desde textil hasta sanitario, para enviarlos a Siria y ayudar a los miles de desplazados y refugiados del país. No es la primera vez que lo hacen y no va a ser la última. Han enviado ya 27 contenedores en los últimos 4 años y con los dos de este sábado serán 29

Empezaron en Madrid en febrero de 2012, aunque Ussama Jandal, miembro fundador y responsable de comunicación de la asociación, considera que el verdadero germen fue mucho antes, "en el 15M". En aquellas fechas, en plena acampada en la Puerta del Sol, montaron un stand donde informaban a la gente sobre la situación en Siria. "Nos dimos cuenta de que había que hacer algo más, porque la gravedad del conflicto iba aumentando". Así nació AAPS, como una ONG madrileña que trabaja sólo para Siria.

Vecinos de Madrid, de distintos municipios, con trabajos y familias, que dedican su tiempo libre al voluntariado. Trabajan en equipo para aportar su granito de arena al pueblo sirio. Lo que para ellos son unas mañanas dedicadas a clasificar donativos, embalar y cargar cajas, gestionar el envío de los tanques... Para los que están al otro lado, los miles de desplazados y refugiados de Siria, es algo más. Tener una manta para resguardarse del frío, leche y pañales para cuidar a sus bebés, ropa y comida para mantener a sus familias y hacer frente a las adversidades. Muestran su agradecimiento a través de vídeos como este, que la asociación recibió la semana pasada con el reparto del último tanque que enviaron.



VÍDEO DE ENTREGA EN EL INTERIOR DE SIRIA DE MANTAS Y MÁS AYUDA HUMANITARIA ENVIADA POR L ASOCIACIÓN DE APOYO AL PUEBLO SIRIO



Una familia en el norte de Siria. No tienen electricidad ni fuego para calentarse. "Podríamos haber muerto", afirma una mujer. Su hijo sonríe cuando le envuelven en una de las 'mantas de la vida' que la asociación tejedoras solidarias donó al grupo madrileño. "Ojalá hubiera más como vosotros", dice la madre a uno de los repartidores. Y así hasta 20 minutos de vídeo recorriendo distintos pueblos y hogares para repartir todo el material enviado. Las sonrisas y el agradecimiento de quienes lo reciben, es motivación más que suficiente para los voluntarios.

Así lo entiende Sabina Pera, voluntaria desde hace varios meses para la que todo esto está siendo una experiencia "apasionante" y llena de sentimientos encontrados. Por un lado, "la frustración de que por más que se haga nunca es suficiente y la indignación de que al final seamos el pueblo y las ONG los que hacemos algo ante el inmovilismo del gobierno". Por otro lado, sin embargo, es "increíblemente gratificante ser partícipe, tanto en el proceso de concienciación como en la ayuda directa que ofrecemos a gente que tanto lo necesita". Aunque para Pera saber lo que hacen es suficiente, reconoce que los vídeos que reciben desde Siria lo hace aún más emocionante. "La mente humana muchas veces vive con la necesidad de ver" y, para ella, la verdadera emoción llega "cuando ves sus caras y sabes que lo que estás haciendo realmente ayuda y cambia, aunque sea poco, las cosas", resume.

El boom de la solidaridad con Siria

Aunque llevan casi cinco años dedicando su tiempo libre a esta labor solidaria, reconocen que nunca han tenido tanto trabajo y tantas donaciones como ahora. Ussama habla de un "verdadero boom" a partir de septiembre de 2015, cuando los medios de comunicación publicaron esa foto que ha dado la vuelta al mundo: la del niño muerto en una playa turca. Desde ese día, se multiplicaron las donaciones de forma "automática", recuerda. "Es triste decirlo, pero aquella imagen generó conciencia" y empezaron a recibir cientos de llamadas, correos, mensajes de Facebook... "Todo el mundo quería participar".

Es el caso, precisamente, de Sabina Pera, que fue entonces cuando contactó con la asociación. "Estaban desbordados y no tenían capacidad para sacar adelante todo el trabajo que se les venía encima", recuerda. Le dijeron que necesitaban gente capaz de autogestionarse y Pera se puso manos a la obra. "Como vivo en Las Rozas, pensé que podía intentar asumir todas las colaboraciones del noroeste de la Comunidad", explica. Y así lo hizo.

Empezó a buscar centros que se ofreciesen como puntos de recogida y en muy poco tiempo contactaron con ella institutos, colegios, guarderías... Desde El Escorial, Villanueva de la Cañada, Las Rozas..."Un montón de centros en distintos municipios se ofrecieron". Así, los puntos de recogida se han ido extendiendo rápidamente por toda la Comunidad e incluso ha traspasado las fronteras madrileñas. "Hemos crecido mucho en el último año a nivel nacional y tenemos puntos de recogida y ONG hermanas en diversos lugares de España", que se pueden consultar en la web de la asociación, informa Jandal. Las otras autonomías tienen, sin embargo, una labor exclusivamente recaudatoria. Es en la capital donde se organiza todo, porque son una asociación "madrileña", recuerda Jandal.

La falta de recursos y ayudas estatales

No tienen prácticamente ninguna ayuda estatal así que las donaciones económicas también son necesarias. Las utilizan para la parte de logística, como el alquiler de la nave en la que acumulan el material que reciben, el camión en el que lo transportan, o las tasas de los envíos en barco que son "bastante caras". Nunca se envían al país de destino porque "no podemos garantizar su buen uso una vez que llegue allí", explica Jandal. Con el cambio de gobierno en Madrid esperaban que hubiese "algún cambio" respecto a las ayudas, reconocen varios miembros, pero "al final siempre se lo llevan las tres asociaciones más grandes", lamentan.

De momento, y con sus medios, trabajan siempre con una o dos contrapartes. Es decir, por un lado, la ayuda que reciben en Madrid en forma de donativos -que en la actualidad procede de toda España- y, por otro lado, las distintas asociaciones y ONG en Turquía a las que les envían los contenedores en barco. Son ellos quiénes llevan la mercancía a puntos fronterizos en Siria.

La zona de reparto va variando en función de la ONG con la que contactan en cada ocasión, que no siempre es la misma. Al hacer el reparto desde Turquía, suelen ir a zonas fronterizas, llegando al norte, centro y oeste del país. “No hemos hecho criterios por clase o religión sino que hacemos los envíos a todo tipo de zonas”. Lo único que les importa, es que les garanticen que la ayuda llegará a la gente. De ahí, que los repartidores graben vídeos para documentar las entregas y que el voluntariado madrileño -ahora también nacional- vea el fruto de su esfuerzo.

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