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Así cambiará la vida de la ciudad cuando el Cercanías circule bajo tierra

El día que Móstoles recuperó su otra mitad

El día que Móstoles recuperó su otra mitad

sábado 28 de noviembre de 2009, 00:00h
Móstoles tiene una herida que recorre la ciudad de arriba a abajo. Desde hace 33 años, esa laceración separa cuatro grandes barrios de la metrópoli más grande de la Comunidad después de la capital. Supura en forma de ruido y aislamiento y condiciona la movilidad, pero a partir de 2011, desaparecerá: el Cercanías será enterrado y de lo que será una vía muerta nacerá una nueva urbe.
Esta línea es la C-5 Móstoles/El Soto-Atocha cuyo recorrido deberá estar soterrado a partir de 2011. Este es el compromiso firmado entre el Ministerio de Fomento, la Comunidad de Madrid y el propio Ayuntamiento. Según el mismo, el Ejecutivo regional prolongará el Cercanías hasta Navalcarnero soterrando el trazado en Móstoles, el Estado lo operará y que el Ayuntamiento destinará la vía actual y los terrenos de las cocheras de El Soto en equipamientos para los vecinos.

Sólo si uno es vecino de Móstoles conoce lo que es que el pueblo esté partido en dos como consecuencia de la inauguración en 1976 de la línea Móstoles-Aluche. En los años 80 el municipio se desarrolló a ambos lados de la vía, de manera que los barrios de Parque Vosa e Iviasa por un lado y los de Estoril y La Princesa por otro crecieron mirándose por encima del tendido eléctrico. La incomunicación causada por apenas 30 metros de ancho se salvaba mediante tres puentes y un -con los años- oscuro y sucio paso subterráneo en la estación central.

"Si uno quería ir al cine en los años 80 tenía que pasar por debajo de la vía al otro lado de la ciudad para ir a las salas de Iviasa", recuerda Priscila, residente en Carlos V y vecina desde hace más de 20 años. Visitar a los conocidos o acceder a los comercios de la zona suponía el mismo problema. Si la vida estaba condicionada, lo mismo ocurría con la movilidad, pues para franquear el 'muro' de la vía a pie o en coche era necesario desplazarse a propósito hasta los puntos de cruce. Eso sin olvidar el ruido de los trenes atravesando barrios consolidados a más de 60 km/h de velocidad y pasando a menos de 50 metros de las ventanas de muchos hogares.

Alberto Rodríguez.El nuevo Móstoles
Alberto Rodríguez, teniente de alcalde de Desarrollo de la Ciudad y Concejal de Urbanismo de Móstoles, corrobora todas estas situaciones y sentencia a Madridiario: "El soterramiento del trazado Atocha-Navalcarnero y la recuperación de la vía muerta va a ser el proyecto más importante para Móstoles de los últimos años. Móstoles Tecnológico, el PAU-4, el nuevo hospital, la Universidad Rey Juan Carlos, el Centro de Arte Dos de Mayo y el Museo de la Ciudad también lo han sido, pero para mí este se lleva la palma".

Porque, ¿qué va a pasar con los 187.000 metros cuadrados de espacio que dejará la vía actual cuando el trazado de la C-5 recorra Móstoles bajo tierra? En primer lugar, explica el concejal, el suelo pertenece en parte a Renfe y en parte al Ayuntamiento. Al revertir a la ciudad, el Consistorio calcula destinar 40.000 metros cuadrados a zonas verdes, 40.000 a dotaciones (residencias, centros de salud, edificios públicos, saneamientos) y el resto a entre 500 y 1.000 viviendas de protección, zonas comerciales y de ocio y oficinas. La venta de parcelas para estos dos últimos usos financiaría el resto de la operación.

Según Rodríguez, el tramo situado desde la entrada de la vía en el municipio junto a la urbanización Fuente Cisneros hasta la estación de Móstoles central se podría dedicar a una "parque verde lineal" con instalaciones deportivas al aire libre. Entre ese punto y el Parque de Navarra (pasado el cruce de la calle Pintor Velázquez) se alternarían las zonas verdes, los equipamientos y nuevas calles para unir las zonas de Móstoles hasta ahora separadas. A partir de ahí y hasta la estación y las cocheras de Móstoles/El Soto, el espacio se dedicaría a viviendas, oficinas y comercios.

La vida de Enrique y Vicente
La "revolución", según el concejal de Urbanismo, todavía tendrá que plasmarse -con las sugerencias de los vecinos incluidas- en un Plan Especial para la zona que podría estar listo para el año 2012 y se ejecutaría a lo largo de los siguientes 3-4 años. Antes, en 2011 si se cumplen los plazos impuestos por Fomento y por la Comunidad de Madrid, el Cercanías a Navalcarnero ya deberá circular soterrado con un nuevo trazado y con cuatro nuevas estaciones: Móstoles central, Avenida de los Deportes, Parque Tecnológico y Parque Coimbra.  La vida de Móstoles, como explica Alberto Rodríguez, cambiará para siempre a mejor: "El Urbanismo no es sólo poner ladrillos. Vamos a determinar como vive la gente los próximos 20 años".

Enrique, vecino de Estoril II desde hace más de 30 años, espera verlo llegar. Sus hijos y ahora sus nietos se han criado viendo salir los trenes de las cocheras desde su balcón y enfilar la curva para llegar a Móstoles Central. "Antes les hacía mucha ilusión, pero ahora ya se han cansado. Sólo sé lo que sale en el periódico, pero estaría bien que quitaran la vía e hicieran algo. El tren hace mucho ruido, sobre todo en verano y por las noches".  Vicente, empleado de la vetusta cafetería 'La Estación' de El Soto sólo desea que alguien de la Administración se acuerde de trasladar el negocio a una de las nuevas paradas: "Creo que sí lo harán. Será muy bueno para todos. Yo ahora hago la mitad de caja por la crisis y porque la cafetería es muy vieja y pocos quieren entrar. Será bueno y vendrá más gente. Eso espero".
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