Hierro, cuerdas y madera 'reviven' en manos de Marta Santos
miércoles 10 de abril de 2013, 00:00h
Actualizado: 11/04/2013 13:49h
Este viernes se inaugura en el Boadilla del Monte la exposición de la escultora madrileña Marta Santos, que se exhibirá en el Auditorio Municipal hasta el 15 de junio.
Bajo el hierro, las cuerdas, la madera, el yute o la cera se esconden objetos alterados por el tiempo y los elementos que Marta asocia como si una imperiosa necesidad la hubiera puesto ahí para darles
una nueva vida.
Marta Santos, madrileña licenciada en psicología, practica la escultura desde hace 12 años y los compagina con su trabajo como consultora en grandes empresas. Esta artista lleva desde 1993 viviendo en Francia: primero en París, luego en Toulouse y ahora en Marsella, donde estos días expone también 'Atando Cabos' en la Galería Invisible.
Sus primeros pasos como artista estuvieron dedicados al pastel, la acuarela y la tinta. Es en el año 2001empieza a dedicarse a la escultura en el taller del escultor Paul Flury, donde aprende
la técnica de la soldadura al arco, el bronce y el trabajo sobre madera.
Marta afirma que vive el proceso creativo “como un viaje más allá de mi consciencia, un viaje que me lleva a las raíces de la memoria inconsciente que todos compartimos”.
Asimismo, la artista ha reconocido que se siente atraída por objetos y materiales que han sido transformados por el tiempo. "Estos materiales despiertan nuestras emociones más recónditas y primarias, las que todos compartimos con los cuatro elementos de la naturaleza: la tierra, el agua, el fuego y el aire”. En su trabajo también se pueden apreciar sus reíces españolas, como las bailarinas, que evocan a las bailaoras de flamenco.
Marta considera que la palabra 'creer' (crear en francés), define su propia experiencia: “me siento como otra pieza, como una herramienta que se convierte en testigo del nacimiento de criaturas que estaban destinadas a tener su propia alma”.
Marta Santos tiene una energía excepcional, una generosidad que le da la fuerza necesaria para manipular esos materiales abandonados y aportarles nueva vida… y con mucha frecuencia encontramos aflorar sus raíces españolas en su trabajo… las bailarinas, que son universales, evocan las bailaoras de flamenco, incluidas las de Julio González.