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Ginés Garrido y Francisco Burgos, arquitectos de Madrid Río

'Madrid Río no durará cien años'

"Madrid Río no durará cien años"

Por Carmen M. Gutiérrez
miércoles 10 de agosto de 2011, 00:00h
Actualizado: 11/08/2011 13:38h
Ginés Garrido y Francisco Burgos, dos de los arquitectos de Madrid Río, todavía sienten que están en el trabajo cuando visitan el parque. En esta entrevista reflexionan sobre los seis años que han dedicado a la transformación de las márgenes del Manzanares y su futuro.
Después de ganar el concurso, ¿qué vinculación han tenido con el proyecto?
Francisco Burgos: Me sorprende un poco la pregunta porque hemos vivido sumergidos primero en el proyecto y después en la obra durante seis años. Hemos estado plenamente vinculados. De hecho, todavía queda algún flequito por ahí que seguimos atendiendo. El concurso solo fue el punto de partida y luego han sido seis años constantes, intensísimos, agotadores de trabajo.

¿Qué queda por hacer en Madrid Río?
F.B.: Pequeñas cosas, tres edificios de servicios, un pabellón de remo, un edificio de oficinas para mantenimiento del Parque de la Arganzuela, un cantón de limpieza y luego algún remate en los parques. Se va a acabar en un par de meses.

¿Entonces ahora están empezando a descansar un poco de Madrid Río?

F.B.: Este es el primer verano que no tenemos la cabeza completamente llena de problemas vinculados al río.

Ginés Garrido:
Ha sido muy intenso.

¿Hasta qué punto se parece el resultado a lo que se pensó en un primer momento? ¿Qué ha habido que sacar y qué ha habido que incluir según se ha ido viendo sobre el terreno?

F.B.:
Se parece mucho en lo sustancial, porque siendo un proyecto de unas dimensiones extraordinarias y de un impacto en la ciudad muy grande tenía un sustento conceptual muy sencillo, que tenía que ver con las conexiones con el norte y el sur de la ciudad, y también las transversales. Es decir, en lo sustancial, hemos comprobado que aquello era una idea posible. En lo formal, cuando haces un proyecto de esta envergadura no llegas a un grado de detalle definitorio. Digamos que es un planteamiento en el que hay unos asuntos fundamentales, que en nuestro caso tenían que ver con la materia verde como elemento fundamental. Ahora parece que es lo único que se podía hacer, pero no es cierto, porque había otras propuestas mucho más constructivas.

G.G.:
Yo estoy de acuerdo contigo, pero hay una cosa sustancial que percibí hace unos días mirando desde el puente de Segovia hacia Virgen del Puerto y es que han crecido un poco los árboles y, claro, ha desaparecido la cota cero. Pensé que en no en mucho tiempo, en tres años o cuatro, aquello va a ser una masa llena de árboles. Se corresponde con lo que pensamos, pero a mí me ha sorprendido la construcción del lugar de los árboles que hemos plantado.

F.B.:
A mí me gustaría poder observar por una agujerito y poder ver cómo estará dentro de 10 o 15 años.

G.G.:
Y no esperar.

¿Tuvieron como referencia otras transformaciones urbanas junto a ríos o Madrid Río no se parece a nada?
G.G.:
En este caso había una cosa que determinó muchísimo el diseño de todo y que es excepcional: nosotros hemos trabajado sobre la M-30. Se han hecho muchas transformaciones de bordes fluviales, pero lo que no hay son transformaciones de gran escala que estén hechas sobre una estructura tan enorme y tan complicada como la que tiene la M-30 en los bordes el río. De las 120 hectáreas sobre las que hemos trabajado, 50 son las cubiertas de los túneles, o sea, casi la mitad. Y luego además hay muchísimas infraestructuras del Canal de Isabel II, de telefónica o de ONO que pasan por allí. Eso ha determinado el modo en que se ha hecho y eso sí que es muy raro. Hay una referencia que nosotros fuimos a visitar expresamente, que es el Big Dig en Boston, un trozo de autopista parecido al de Madrid. A nosotros nos parece que nuestro trabajo es claramente mejor. Creemos que el Big Dig es bastante banal, porque mientras que los túneles están extraordinariamente bien hechos, lo que se ha hecho sobre la superficie en Boston no es muy valioso. Eso hace extraordinariamente singular el trabajo.

F.B.:
Se han limitado a poner unos parterritos. No hemos tenido un modelo de referencia. Hemos estado muy atentos a muchas cosas, hemos hecho viajes, hemos revisado trabajos de otras personas; pero no un modelo único para inspirarnos.

G.G.:
Hemos estudiado mucho sobre parques de Madrid. Aquí llueve poco y muchas veces te encuentras que el problema se resuelve en muchos lugares con unas grandes praderas. Si te vas a Francia ese es el modelo y claro en España no puedes hacer eso. Hemos tenido un plano del Retiro durante mucho tiempo puesto en la oficina.

F.B.:
Nosotros hemos utilizado las praderas como pequeños oasis, es decir, hay praderas porque también es una necesidad de un lugar en que llueve tan poco. Merece la pena ese esfuerzo para tener ese pequeño regalo visual, pero no puedes hacerlo todo con pradera.

¿Cuánta gente trabajó en Madrid Río?
G.G.:
Nosotros hemos pagado a más de 100 personas.

¿Qué les comenta la gente directamente sobre Madrid Río?

F.B.:
En general, los comentarios son todos muy buenos y luego tienes los que no. Todos nos reprochan dos cosas que son de nuestra responsabilidad. No es tanto un aplauso ante el trabajo que hemos podido hacer, sino también el asombro ante encontrarse de repente con algo inesperado para ellos. No sé si todo el mundo tiene la capacidad de hacer un juicio medido sobre si proyecto está bien o no, pero a la gente le parece fantástico. Es muy difícil tener una opinión negativa sobre espacios verdes más o menos elaborados. Para nuestros familiares es estupendo, para nuestros colegas también, que es una opinión que a nosotros nos importaba mucho, porque sí que tienen una capacidad de formarse un juicio. Y lo que sabemos a través del Ayuntamiento y de la prensa es que la opinión en general es de asombro y de aceptación plena.

Hay algunas cuestiones que nos repiten una y otra vez que, en realidad, se deben a que hay ciertas cosas que no han entrado en carga todavía y otras a que falta por hacer. Se quejan de la falta de aseos, de la falta de bares y quioscos, y del conflicto que hay entre peatones y ciclistas. Empezando por lo último, en ningún lugar en Madrid se ha producido de manera sobrevenida una coincidencia de flujos peatonales y ciclistas de la densidad de esta. Los fines de semana hay muchísima gente y muchísimos ciclistas y en España todavía no hay una educación vial suficientemente extendida para que todo el mundo entienda que siempre el más débil tiene preferencia sobre el siguiente. Yo creo que esa es una cuestión de tiempo y de hábito, de que la gente lo entienda. Ya se ha señalizado. Y las otras dos cuestiones están muy relacionadas. Los quioscos se han retrasado porque siguen un procedimiento de licitaciones que tiene unos plazos diferentes. Y los aseos están vinculados a los quioscos. Entonces, hasta que no se coloquen los quioscos no se resolverá el problema del todo.
 
¿Qué los baños estén en los quioscos quiere decir que son de los negocios o son públicos?

F.B.:
Están a cargo de los restaurantes, pero pueden ser utilizados por el público.

G.G.:
Es una manera de garantizar el mantenimiento porque sus clientes también los usan. Se pensó que era un buen sistema. También tiene un cierto grado de experimento.

F.B.:
No es obligatorio tomarse una Coca Cola para usarlos.

Del proyecto Madrid Río se ha ejecutado la primera fase, pero según los planes tiene otras fases posteriores. ¿Cómo van?

G.G.:
Nosotros hemos hecho dos trabajos: un plan especial y un proyecto de urbanización. El plan especial es un documento urbanístico que se desarrolla para una superficie de 660 hectáreas y que era consecuencia del soterramiento de la M-30. Ese plan especial tiene unas etapas de las cuales se han ejecutado las correspondientes a los primeros cinco años y luego otras etapas que están ahí descritas con proyectos que podrían ejecutarse. Nosotros hemos ejecutado el proyecto de urbanización que se corresponde con las 120 hectáreas que están definidas en la primera etapa. En cuanto a las siguientes, el Ayuntamiento tiene un documento y en el momento en el que tenga voluntad y dinero… Yo creo que poco a poco lo va a ir haciendo, porque estas cosas una vez que las dibujas no tienen marcha atrás. Serán cinco años, serán ocho, serán nueve, serán dieciséis, pero se irá haciendo.

Ahora que ya está terminado cambiarían algo de las decisiones que ya se han tomado.

G.G.:
Muchas cosas…

F.B.:
Seguro, pero no las vamos a contar.

G.G.:
Eso le pasa a todo el mundo, que eres experto en algo cuando lo terminas.
 
¿Algo significativo o curioso que cambiarían?

G.G.:
En lo importante, yo creo que estamos convencidos del proyecto.

F.B:
Hay una cuestión que impide ver las cosas con un poco de distancia: esto ha terminado hace nada. Yo todavía no he paseado tranquilo por ahí. Todavía sigo viendo que hay chapa que no se qué, que se ha movido no se cuántos. Y, además, no quiero saber lo que cambiaría.

Si se puede saber, ¿cuánto se cobra por transformar así una ciudad?
F.B.:
Yo no lo diría porque es una cifra que puede resultar altísima y que seguro que es malinterpretada porque el dinero según ha entrado ha ido a parar consulting… A nosotros nos han pagado hasta el recálculo de las losas de hormigón. Es una cantidad alta de dinero, que es pública, pero no vamos a hablar de ella, porque entonces va a dar la sensación de que somos millonarios y todo lo contrario: nos hemos dejado ahí media vida y sencillamente nos hemos ganado un poquito la vida en ese tiempo, no ha sido para nada el proyecto más lucrativo de nuestra vida… espero.

El que esté sobre la M-30 habrá hecho que hayan tenido que usar mucho el ingenio, pero también supone que es un parque sobre una carretera...

G.G.:
Yo el otro día pensé una cosa que me dejó un poco patidifuso, pero creo que tenemos que hablar de ello. Madrid Río no va a ser como el Retiro, creo que es imposible. El Retiro tiene alrededor de 300 años, la mayor parte de la vegetación que estás viendo allí debe de tener unos 100 años y hay árboles que tienen 150, 170 y a lo mejor alguno 200 años. El otro día me plantee si los túneles van a estar 100 años funcionando. Ahora vamos hacia atrás un siglo: un Ford T, un hombre con chistera, la gente se moría de tuberculosis. Cuando construyes sobre el terreno firme puedes pensar que aquello va a estar dentro de 100 años como tú lo has planteado, pero me cuesta mucho esfuerzo pensar que va a haber coches circulando por un túnel dentro de 100 años. Entonces, ¿qué va a pasar?

O versión B: no es fácil encontrar una estructura construida que tenga cien años de antigüedad. Los puentes que tienen cien años se usan para peatones. Está el Golden Gate, que va a cumplir 100 años. No es un lugar como uno puede pensar que es la Casa de Campo. Aparentemente lo es y dentro de 30 años lo va a ser, pero no lo va a ser dentro de un siglo. La Casa de Campo tiene 500. Es decir, que las estructuras verdes de las ciudades son muy antiguas. Pero, ¿las vigas de hormigón tienen una durabilidad de 100 años?

El poliespán que tiene debajo Madrid Río...
No tengo ni idea. Eso seguramente no, pero vamos a pensar que la estructura de hormigón es difícil que aguante ese tiempo. Probablemente, la obra de reforma va a ser tan costosa que no te compensa en absoluto hacerla y tienes que inventarte otra cosa que ahora mismo nos cuesta muchísimo imaginar. ¿Qué va a pasar con todo eso? No lo sé. Y, por otro lado, ha habido que utilizar muchísima imaginación y una tecnología complicada a veces para poder construir lo que hemos construido sobre las losas de los túneles, sabiendo, además, que es la obra de plantación de arbolado más grande que se ha hecho en el mundo sobre la cubierta de una estructura. Cuando estás en la vanguardia de una cosa, primero sientes un poco de vértigo y te aseguras de que aquello va a funcionar. Ahora, qué va a pasar con todo eso...

F.B.:
No lo vamos a ver, afortunadamente.

G.G.:
O desgraciadamente. Lo que yo estoy seguro es que no va a ser lo mismo, algo va a pasar.

F.B.:
Madrid Río no es un parque; es una construcción vegetal sobre un edificio. Entonces, efectivamente, la vida de esto no es comparable a la vida de un parque, es otra cosa.

¿Es el proyecto más emblemático de todos los que han hecho hasta ahora? ¿Si les preguntan qué han hecho, qué es lo primero que responderían?
F.B:
Me enrollaría mucho. Desde luego, es lo más público, lo más notorio y por lo que, probablemente, la gente más nos conoce.

Burgos & Garrido, Porras La Casta, Rubio-A.Sala y West8 han participado en el diseño de Madrid Río. Ginés Garrido es el director del proyecto.

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