La implantación va a buen ritmo y, según explicaron fuentes de Metro a
Madridiario, concluirá a final de año. El objetivo es aumentar la seguridad de los usuarios a la hora de hacer transacciones con tarjeta y adaptarse a las
nuevas tarjetas con chip que están implantando las entidades bancarias.
Hasta hoy, un usuario podía hacerse con cualquier tipo de billete o el abono transporte mensual sólo con introducir la tarjeta en la ranura correspondiente. Pero a partir del próximo año y con las nuevas tarjetas con chip integrado habrá que introducir el
número secreto para hacer la transacción. Por el momento, podrán seguir utilizándose las tarjetas con banda magnética.

La modernización del sistema de venta va en paralelo a la
desaparición de los taquilleros tradicionales y su reconversión en
'supervisores comerciales', que pretende fomentar la venta automática de billetes y una atención personalizada al usuario ante cualquier tipo de incidencia.
La tarjeta de crédito supone una facilidad añadida en el caso de que los pasajeros tengan que hacer grandes desembolsos (los abonos cuestan desde 5 euros el de tercera edad hasta más de 100 euros en el caso del abono para la zona E2) o de que no cuenten con monedas sueltas, ya que se puede
pagar cualquier importe.