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Cárcel de Soto del Real
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Cárcel de Soto del Real (Foto: Europa Press)

Violencia en las cárceles madrileñas: “Es un problema estructural”

Por Fernando Rodríguez
martes 04 de octubre de 2022, 07:51h

¿Está el sistema carcelario español en crisis? Es la pregunta que cabe hacerse tras conocer las conclusiones expuestas a Madridiario por parte del sindicato Comisiones Obreras en cuanto al auge de la violencia que sufren los funcionarios de prisiones en nuestro país. “Es bastante recurrente. Un problema estructural”, asegura Chema López, responsable de negociación colectiva y salud laboral en CCOO Instituciones Penitenciarias. Las cifras así lo confirman: hasta 429 agresiones en el último año, más de una al día. De ellas, un total de 24 se han producido en centros de la Comunidad de Madrid. A pesar de que el volumen de presos desciende año tras año, el número de agresiones se ha duplicado en la última década: de las cinco por cada 1.000 reos registradas en 2010 a las 9 por idéntica cantidad en 2021. Así, las cárceles españolas se sitúan al frente de la clasificación en materia de violencia contra los funcionarios a escala europea.

El número de agresiones a funcionarios se ha duplicado

El último episodio de este tipo tuvo lugar el pasado 20 de septiembre en el Centro Penitenciario Madrid VI, popularmente conocido como cárcel de Aranjuez. El reo, que acababa de llegar a las instalaciones para cumplir su condena, faltó al respeto a una funcionara del Departamento de Ingresos, obligando a intervenir tanto los jefes de servicio como otro funcionario que también se encontraba en la zona. Mientras los tres trabajadores dialogaban con el interno, éste aprovechó para golpear a uno de los jefes del servicio. Al tratar de reducirle, el preso continuó propinando golpes a los funcionarios, que incluso precisaron asistencia médica. Finalmente, el agresor sería trasladado al módulo de Aislamiento a la espera del correspondiente expediente sancionador. Teniendo en cuenta únicamente aquellos que mantienen un contacto directo con los internos, hasta un 10 por ciento de los trabajadores ha sido agredido en el último año. En términos generales, la media en la vida laboral de cada funcionario asciende a tres episodios violentos. Todo ello sin tener en cuenta insultos y vejaciones que forman parte de la dura cotidianidad en la cárcel.

Entrada a la cárcel de Aranjuez (Foto: Steet View)

CCOO pone de manifiesto que estos ataques “no son inevitables ni están contempladas en la nómina del personal” y los achacan al “desinterés” por parte de los altos cargos de las cárceles y las propias instituciones del Estado. “Se producen porque a los gestores en los centros, y a la cabeza de ellos el secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Luis Ortiz González, no les preocupa este problema. Es algo que queda muy lejos de sus despachos. De esta forma se están negando a cumplir la Ley de Prevención de Riesgos Laborales”, argumentan. El actual protocolo de seguridad, explica López, no aborda cuestiones vinculadas a la protección de los funcionarios, sino que arranca una vez se produce la agresión, ignorando así los derechos de prevención. “Está muy bien conocer el porqué de esta violencia, pero lo que verdaderamente nos interesa es la prevención, que los ataques no se produzcan”, explica.

Déficit de trabajadores y protocolo ineficaz

Entre las causas que se subyacen estos incidentes, el sindicato señala también la ausencia de tratamiento para los reos con patologías psiquiátricas graves y otros trastornos mentales, el déficit de personal y, en menor medida, los reclusos reincidentes y que, pese a los programas de reinserción, aún no están preparados para su reincorporación a la vida en sociedad. “La ausencia de asistencia para pacientes psiquiátricos da lugar a crisis que pueden derivar en episodios de violencia. Además, hay que tener en cuenta que existe un importante déficit de personal en las cárceles españolas, de hasta 3.000 trabajadores. Se dan casos de módulos de 100 reos con un solo funcionario. Con que hubiese un solo trabajador más, siendo dos en total, las agresiones bajarían drásticamente”, aseguran. A juicio de CCOO, todo ello deja a las claras la necesidad de más y mejor formación para afrontar la conflictividad en las prisiones, la creación de un grupo especializado de intervención, el reconocimiento del personal penitenciario como agente de la autoridad y medidas legales activas en la defensa jurídica.

En último término, López exige que se adopten las medidas necesarias para salvaguardar la integridad del personal penitenciario a través de “un plan de prevención eficaz” y denuncia la intención por parte de las Instituciones Penitenciarias de maquillar las estadísticas al no considerar como agresiones aspectos tales como los insultos o las amenazas. “No queremos que el servicio público de prisiones sea un gueto donde la Ley de Prevención de Riesgos Laborales no se aplique y donde la salud laboral y la integridad de los empleados públicos esté en peligro continuo”, concluye.

Por su parte, desde la Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones (APFP) ya han condenado enérgicamente lo que consideran una escalada de la violencia en las prisiones españolas. Al mismo tiempo, critican “un sistema cada vez más insoportable e inflexible con el funcionario y cada vez más laxo y paternalista con el delincuente”.

Cárcel de Valdemoro (Foto: 'Tu abandono me puede matar')

Un historial de violencia

Basta con repasar la hemeroteca para encontrar sonados incidentes en las cárceles madrileñas. Insultos, amenazas, agresiones físicas e incluso sexuales. Todo un catálogo de vejaciones a los que los funcionarios de prisiones deben hacer frente en su día a día. El 11 de junio de 2019 tuvo lugar uno de los episodios más mediáticos que se recuerdan en la cárcel de Aranjuez: una agresión sexual a una docente que prestaba sus servicios en el centro. Para más inri, el preso había sido condenado por violencia de género y tenía una orden de alejamiento, algo de lo que no habían sido siquiera advertidas las trabajadoras. Apenas unos meses después, el 23 de noviembre, un preso propinaba una paliza con una bandeja metálica a un funcionario que trató de mediar durante una pelea en el comedor.

Tras una pequeña tregua con motivo de las medidas de prevención de contagios durante la pandemia que limitaron el contacto entre los propios reos y también con los funcionarios, las agresiones volvieron a aflorar en el Centro Penitenciario Madrid VI. El 25 de abril de 2021 uno de los internos en el módulo 9 propinó un mordisco a un trabajador del centro después de que este lo separase de otros presos para evitar una posible pelea. Antes de acabar el curso aún habría tiempo para una nueva agresión. El 3 de agosto del pasado año un reo del módulo 7 golpeó en repetidas ocasiones a otro funcionario después de una acalorada discusión.

Peleas entre presos

La violencia en las prisiones madrileñas no es una cuestión que afecte únicamente a los funcionarios, y es que los episodios de este tipo entre los propios internos son también “bastante frecuentes, aunque dependen de grado de conflictividad del módulo”. Para muestra, el homicidio que tuvo lugar el pasado 30 de noviembre en las duchas de la misma cárcel de Aranjuez, cuando una discusión entre dos presos terminaría por costarle la vida a uno de ellos, de solo 19 años. Tras recibir un golpe, este caería al suelo, golpeándose fatalmente en la cabeza.

Deudas y drogas, principales causas

En palabras de López, “la mayoría de estas agresiones se logran atajar a tiempo, pero algunas alcanzan una mayor gravedad e incluso pueden producirse ingresos hospitalarios y muertes”. En la mayoría de los casos, el origen de las trifulcas son problemas relacionados con débitos y, en muchos casos, por tema de drogas. También se producen apartados violentos relacionados con casos de crimen organizado y enfrentamientos entre bandas rivales, aunque estos son menos frecuentes ya que “suele evitarse que compartan espacios”.

Pese a la realidad expuesta por los representantes sindicales, desde el Ministerio del Interior destacan los programas de tratamiento en las cárceles españolas como referente internacional en la reinserción de los internos. Así lo ha apuntado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en su visita al Centro Penitenciario de Córdoba, durante el acto con motivo de la Merced, patrona de las instituciones penitenciarias: “son un referente internacional, clave para que los reclusos regresen a la sociedad en mejores condiciones que cuando entraron en prisión. La reinserción es el fin último de la institución, pero sabemos que no es un camino fácil el que reintegra a un recluso en la sociedad de hoy”. Marlaska se ha referido, entre otros, al programa PIDECO, centrado en los condenados por delitos económicos, “que ha merecido el reconocimiento internacional y que ha tenido eco, por su carácter innovador, en medios de comunicación de Estados Unidos, Alemania y Argentina”.

Fernando Grande-Marlaska en su visita al Centro Penitenciario de Córdoba (Foto: Ministerio del Interior)

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