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Varios bajos convertidos en viviendas en el barrio de San Diego, en Puente de Vallecas
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Varios bajos convertidos en viviendas en el barrio de San Diego, en Puente de Vallecas (Foto: Europa Press)

Vecinos de Vallecas avisan de la transformación de comercios en viviendas turísticas

sábado 29 de noviembre de 2025, 11:06h
Actualizado: 09/12/2025 20:29h
Vecinos de Puente de Vallecas alertan del incremento de comercios que bajan la persiana para reconvertirse en viviendas o, cada vez con mayor frecuencia, en alojamientos turísticos (VUT).

Javier Moral, de la Asociación Vecinal Doña Carlota de Numancia, explica a Europa Press que "estamos percibiendo que está aumentando" esta práctica, tanto en forma de viviendas habituales "que no reúnen las condiciones de habitabilidad" como en alojamientos turísticos donde los visitantes "se meten en cualquier sitio". A su juicio, la situación es tal que “parece que ahora la cédula de habitabilidad no existe”.

Este fenómeno, lamenta, erosiona la vida de barrio: desaparecen los espacios donde los vecinos se encontraban, conversaban o acudían a los comercios de proximidad. En su lugar, señala, o bien transitan turistas "que vienen y van", o trabajadores que después se encierran "en un cuarto sin ventilación" para dormir. Lo atribuye a “la ley de la selva” en Madrid, “en la que no se regula”.

Luis Sánchez-Grande, de la AV Kascoviejo VK, coincide en el diagnóstico. Recuerda que donde antes había una mercería, un ultramarinos o una droguería existía también un “punto de encuentro” vecinal que “ya no existe”. Se pregunta si estas nuevas viviendas cuentan con la licencia adecuada y advierte del impacto en el comercio local: los vecinos se ven obligados a desplazarse cada vez más lejos para hacer la compra, ir a la farmacia o acudir al banco.

Una visión compartida por el presidente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), Jorge Nacarino, quien confirma que la transformación de locales en viviendas ordinarias lleva años produciéndose, aunque en los últimos tiempos se ha disparado la conversión en VUT. “Es una realidad que va a más”, advierte.

El Plan Reside impide convertir locales comerciales en pisos turísticos en el centro histórico, así como transformar bajos en viviendas en las principales vías terciarias. En Puente de Vallecas, el Ayuntamiento ha blindado las avenidas de San Diego, Albufera, Monte Igueldo y la calle Martínez de la Riva. “Ahí lo que no se puede es abrir, aunque sea un bajo con acceso independiente”, explican desde el Consistorio, que no permite que estos locales pasen a ser viviendas turísticas.

Escaparates convertidos en puertas y plantas en el alféizar

Europa Press ha comprobado sobre el terreno cómo antiguos escaparates de fruterías, peluquerías o tabernas han sido reemplazados por puertas y ventanas enrejadas, a menudo adornadas con plantas, como si de viviendas ordinarias se tratara. La imagen se repite en calles de Palomeras Bajas, Entrevías, San Diego y Nueva Numancia, donde aún persisten los rótulos de negocios que fueron parte del paisaje diario del barrio.

“Este es uno y ahí tienes otro. ¿Ves ese de ahí? Era un bar. Ahora tiene cuatro habitaciones dentro”, relata una vecina de Vallecas que lleva meses documentando estas conversiones. Identifica qué era cada local, qué es ahora y cómo se ha producido el cambio.

En el cruce de las calles Carlos Aurioles y Doctor Sánchez, un rótulo con las siglas ‘CH’ —Casa de Huéspedes— marca la puerta tras la que se esconden cinco habitaciones a pie de calle, con baño compartido y vistas a los coches aparcados. Booking anuncia una gestión “100% virtual” y precios desde 47 euros la noche.

No es el único. En otro bajo, una puerta metálica azul, sin ventanas, oculta un sistema de apertura por código y varias cajas candado. Según la vecina, se dirige a turistas con presupuesto ajustado que buscan alojamiento barato cerca de Atocha. A su alrededor proliferan lavanderías autoservicio, trasteros y locales de comida rápida.

Pero el fenómeno no se limita al turismo. También hay familias del barrio residiendo en estos locales reconvertidos, viendo la televisión, llegando de trabajar o preparando la merienda en espacios que, según advierte Nacarino, “muchas veces no reúnen los requisitos suficientes por tamaño o por ventilación”.

“Los locales desaparecen y con ellos la calle”

La misma vecina alerta de una sensación creciente de inseguridad derivada de la expansión de las VUT en antiguos comercios. “Aquí antes había gente entrando y saliendo todo el día. Ahora estas calles están muertas, sin movimiento y apenas farolas”, lamenta. Añade que “nadie sabe quién está al otro lado” y que no resulta “difícil” reservar usando identidades falsas en alojamientos gestionados de forma remota.

La FRAVM comparte esta preocupación. Nacarino advierte de que las viviendas turísticas son “un agujero negro” de seguridad y que la desaparición de comercios ha transformado calles antes concurridas en zonas donde “hay cierta inseguridad porque se ha ido perdiendo mucha de esa vida comercial”.

Moral, de la AV Doña Carlota, también subraya el impacto: calles desiertas, con menos luz y presencia vecinal, donde no es raro experimentar “algo de miedo”. Sánchez-Grande, de la AV Kascoviejo VK, coincide en que las calles sin escaparates iluminados “no invitan” a caminar. Incluso los bares cierran, afirma, sustituidos por viviendas.

De cara al futuro, la vecina que guía el recorrido ve difícil recuperar la vida de barrio: los precios para emprender un negocio son prohibitivos y los locales disponibles escasean en un distrito cercano a Retiro, donde quienes buscan rentabilidad turística encuentran mayores incentivos.

Nacarino advierte de que, si la tendencia continúa, será necesario proteger el comercio local igual que se protege la vivienda: “Al final, el comercio da vida a una ciudad”.

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