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GLOBAL EDUCATION FORUM

Uno de los momentos en el Global Education Forum
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Uno de los momentos en el Global Education Forum (Foto: UCJC)

Los universitarios consideran que sus principales problemas son la salud mental, el bienestar y la falta de pertenencia

Por MDO
jueves 14 de octubre de 2021, 22:59h

La tercera edición del encuentro internacional sobre educación, Global Education Forum 3rd Act, ha desarrollado hoy, en el Campus de Almagro de la Universidad Camilo José Cela (UCJC) en Madrid, su segunda jornada en la que han destacado las ponencias de Howard Gadner y Wendy Fischman, en las que han defendido la “voz de los estudiantes”.

Gardner y Fischman, profesores de la Universidad de Harvard, han realizado un análisis sobre la realidad de los centros de educación superior, tras el que han llegado a la conclusión de que los estudiantes tienen más similitudes que diferencias entre ellos.

“Los alumnos piensan que sus principales problemas en la universidad son la salud mental, el bienestar y la falta de pertenencia. Valoran, sin embargo, la diversidad, pero no saben cómo afrontar bien con ese tema. El “yo” por encima del “nosotros” es el principal problema entre los estudiantes”, han valorado Gardner y Fischman. Además, han afirmado que “las universidades necesitan desarrollar una misión para darle la mayor importancia posible al futuro de la educación superior”.

Emprendimiento e innovación, los grandes retos

La jornada de este jueves ha contado con cuatro itinerarios fundamentales del Manifiesto y del propio Forum: Emprendimiento, Bienestar, Impacto social y Digitalización. El itinerario correspondiente al emprendimiento ha contado varios expertos del sector han analizado los retos a los que se enfrentan las instituciones educativas cuya finalidad es convertirse en un ecosistema de emprendedores, y se han preguntado cómo la sociedad puede desempeñar un papel importante en ese cambio.

“La educación para el emprendimiento y la innovación es un reto al que nos enfrentamos todos y que no implica ni ideologías ni políticas, es la interacción que se crea entre todos. La clave está en cómo aprovecharlo al máximo”, ha destacado María Emilia Correa, cofundadora de Sistema B.

En los distintos paneles y debates, el análisis de la educación para el emprendimiento y la innovación ha contado con la voz de expertos de la talla de Berta Lázaro, cofundadora de Team Labs; Christo Joseph, director de Estrategia y Planificación de la Garden City University; Pablo Santaeufemia, CEO y cofundador de Bridge for Billions; Guillermo García Cubero, CEO y fundador de Alumne, The Knowledge Company; Cristina Marcos, country manager en España y Latinoamérica de Genially; o Juan José Juárez, senior project manager de la Fundación Bertelsmann, entre otros.

El cambio de dirección de las competencias empresariales, el empleo y el futuro de los puestos de trabajo ha sido el punto de mira en el que la mayoría de los ponentes se han centrado. “Se buscan oportunidades en todas partes. Hoy en día, destacar las labores de tus competidores sólo da lugar a beneficios cuya motivación es el bien común. El emprendimiento no tiene que ver con mejorar el producto, más bien con saber proyectar tus valores en el propósito de la empresa”, explicaba Daniel Trurán, director general de Ebbf y embajador de B Corp.

Además, los expertos han considerado que hay que tener muy en cuenta la importancia de medir y establecer objetivos, de aprender, conectar e inspirarse en modelos reales. Para ello, se necesita un nuevo liderazgo compartido, adaptativo y visionario, ya que el futuro de los empleos aunará el conocimiento, las habilidades, la actitud y los valores.

El bienestar de los estudiantes y profesores

El itinerario que ha versado sobre el bienestar ha contado con la participación de expertos que han aportado su visión sobre cómo el incremento de los niveles de bienestar en los estudiantes puede llegar a impactar de forma positiva en sus expedientes académicos. Durante la jornada se han analizado también los retos que la enseñanza reglada universitaria necesita acometer para convertirse en el catalizador del talento que finalmente llega a las empresas.

En el discurso de los participantes ha cobrado importancia de forma destacada el bienestar emocional, psicológico y físico de los estudiantes. Bajo el lema de “Aprender bien, hacerlo bien, y estar bien”, se abrieron las ponencias con la participación de David H. Clifford, cocreador del sistema de aprendizaje llamado ‘Diseño Liberador’, que durante su participación señaló que “para el bienestar común debemos alcanzar un nivel de empatía con el que no nacemos, por esto debemos ser quienes construyan y trabajen en su propia empatía, ya que es algo que se crea, no solo pasa”.

Aplicando la misma temática del Design Thinking en educación, Lynn Murray-Chandler, de la Universidad Southern New Hampshire, expuso durante su participación cómo integrar espacios de relajación creados para los estudiantes en los que puedan liberar sus frustraciones en confianza, así como la conexión entre estudiantes dentro del campus o incluso entre distintos campus para crear un ambiente de bienestar y comodidad.

Durante el tiempo dedicado a las mesas redondas, moderadas por Miguel Ángel Pérez Nieto, decano de la Facultad de Salud de la Universidad Camilo José Cela, se abrió la conversación en torno a los conceptos de felicidad y bienestar en el ámbito académico universitario, llegando a la conclusión, casi igualitaria, de que no se debe “visualizar a la felicidad como una obligación, una expectativa definitiva o el significado de éxito”.

Juan Ramos Cejudo, Israel Mañas y Gonzalo Hervás, conocedores del área de la salud psicológica, el mindfulness y la investigación, concluyeron que el bienestar y la felicidad van de la mano, y que su inclusión en la vida académica son una obligación para el bien de los estudiantes y los profesores.

Gonzalo Hervás explicó que “se debe monitorizar mucho más el bienestar de toda la comunidad universitaria. Para que pueda ser común como universidad, incluyendo trabajadores del centro, profesores, y alumnos, la oscilación entre los sentimientos negativos y la felicidad debe ser constante en cada persona, entendiendo que es algo natural. Percibir a la universidad como una comunidad con un rumbo en común es clave para el bienestar general. Ya que, en ocasiones, estudiar parece el fin y no el medio, cuando realmente el fin es alcanzar un título universitario, desarrollar pensamiento crítico y crecer como persona”.

La mesa redonda “Conectando el cerebro y el bienestar” contó con la participación de Álvaro Fernández, CEO de SharpBrains.com, que destacó que “debemos invertir en nuestro cerebro, dedicarle tiempo, aprender sobre él; entender los aspectos negativos y positivos, aprender a trabajar en él y saber cómo nos beneficia la salud mental en nuestro día a día. Hay aprender también a lidiar con nuestro estrés y frustración, deben ser manejados, y drenados de manera saludable, tanto los estudiantes, como los profesores deben aprender a lidiar con el estrés a través de la calma y relajación”.

La universidad, clave para el conocimiento y cumplimiento de los ODS de la ONU

Los expertos que han participado en el itineraerio dedicado al impacto social han afirmado que la educación debe jugar un papel fundamental para afrontar los retos de la sociedad, y que parte de estos retos están recogidos en unos ODS en los que se habla de integración, diversidad, medio ambiente o sostenibilidad, valores que deben estar en el ADN de toda universidad de cualquier lugar del mundo. Por ello, consideran que la sociedad necesita educar a los estudiantes para que éstos conozcan y contribuyan a alcanzar los objetivos marcados por los ODS.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU no sólo deben estar presentes en la universidad, sino que ésta debe acelerar y potenciar su presencia. Para ello, debe experimentar una profunda transformación a distintos niveles de mentalidad, de establecimiento de roles, de conexiones interpersonales y sociales.

Como ha indicado María Cortés Puch, vicepresidenta de Redes de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU, “el mundo está cambiando, y la pandemia del COVID-19 nos ha puesto frente a unos retos en los que la educación debe jugar un papel fundamental”. Y en este reto, ha declarado Cortés, “las universidades deben ir más allá, transformarse y alinear su transformación con los ODS de la ONU”.

Los invitados de este itinerario del Global Education Forum han indicado que, en esta transformación, la universidad debe potenciar que sus alumnos cultiven los tres capitales que forman el global mindset: el intelectual, que marca las decisiones que tomas por tus conocimientos; el social, que permite crear redes de contactos con personas de otras culturas y países; y el más importante, el psicológico, que es el que te va a permitir respetar otras culturas y otras razas.

En este contexto, y a pesar de los daños provocados por la pandemia del COVID-19, Lorlene Hoyt, directora ejecutiva de la Talloires Network of Engaged Universities de la Universidad Tufts, se muestra “optimista sobre el futuro” a la hora de presentar las conclusiones de la Conferencia de Líderes de la Red Talloires. Hoyt destaca la “resiliencia de los universitarios, dispuestos a colaborar y a adaptarse” en un mundo en el que “la universidad se está enfrentando a grandes retos que la van a cambiar dramáticamente”. Para ello, destaca que son muchas las universidades de todo el mundo que incluso en el momento más duro de la pandemia “han seguido con iniciativas solidarias”.

La digitalización transformará el sistema educativo

En el itinerario sobre digitalización han participado expertos como Jeff Maggioncalda, CEO de Cousera, y Stephen Heppell, director de la Cátedra Felipe Segovia de Innovación en el Aprendizaje de la Universidad Camilo José Cela. Ambos ponentes han remarcado el poder que tiene la tecnología para transmitir conocimiento educativo en cualquier momento y cualquier lugar, pero también han mencionado el desfase existente entre la formación que actualmente tiene el profesorado y las habilidades necesarias para adaptarse al nuevo modelo educativo.

En los últimos años, y sobre todo tras los últimos dieciocho meses de pandemia del COVID-19, la tecnología se ha vuelto imprescindible. De hecho, gracias a ella, la educación no se detuvo durante los primeros meses de confinamiento. A pesar de que muchas universidades ya contaban con estrategias tecnológicas, la pandemia aceleró su implementación, haciendo imprescindible el uso masivo de plataformas de aprendizaje, lo que supuso un viaje de tranformación digital en la educación.

En este nuevo contexto de aprendizaje, la idea fundamental es que los sistemas estatales deben hacerse cargo del diseño del espacio digital, permitiendo así una expansión de las posibilidades de aprendizaje de todos los alumnos. El uso de la Inteligencia Artificial será clave para obtener una mayor personalización de los itinierarios de aprendizaje y para la mejora de los usos y metodologías pedagógicas.

Belén Gancedo, directora de Educación de Microsoft España ha apuntado que “existen cuatro ingredientes clave en el viaje de la transformación digital de la educación: la cultura de la institución y la gestión del cambio, la formación del profesorado, la innovación y la tecnología. Lo relevante no es la tecnología en sí, sino que es el principal medio para alcanzar el potencial que las personas pueden tener o adquirir”.

Probablemente, en el futuro de la educación superior habrá que desarrollar un modelo híbrido en el que se alterne la docencia física con la virtual, lo que supondrá la imperante necesidad de incrementar las competencias digitales tanto de alumnos como de docentes.

Las nuevas tecnologías ofrecen la posibilidad de personalizar los contenidos y de adaptarse a los ritmos de cada estudiante, con lo que el aprendizaje tradicional desaparecerá para dar paso a una educación más interactiva, donde los alumnos serán sujetos activos en todo el proceso de aprendizaje. La labor de los docentes también se verá modificada, y pasarán a ser los nuevos mentores de sus alumnos, no únicamente facilitadores de conocimiento.

La voz de los estudiantes universitarios

En estas jornadas participan expertos y profesores y muy especialmente, con la voz de los alumnos para debatir sobre la transformación necesaria con el objetivo de saber qué universidad necesitan los estudiantes de hoy. Para ello se ha organizado un Challenge y un Hackathon en los que han participado más de 700 alumnos de diferentes universidades de todo el mundo y más de 300 colegios e institutos de los cinco continentes.

Los estudiantes expresaron que es necesario un modelo universitario centrado en el alumno, con un aprendizaje permanente, con centros “nómadas” y escenarios variables, con nuevos roles de enseñanza y aprendizaje, con áreas de experimentación, y con un pensamiento libre y crítico.

Los alumnos universitarios demandan que la digitalización sea el paraguas común para todos los actores: profesores, alumnos y planes de estudio que se implemente la ayuda externa para la especialización, que se creen espacios comunes para resolver problemas, y que se esté en permanente contacto con instituciones internacionales, para saber qué está ocurriendo y cómo evolucionan otras universidades.

En este enlace se puede acceder a la agenda completa de los tres días.

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