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Un curso incierto, pero con final feliz

miércoles 07 de julio de 2021, 14:15h

Quién nos lo iba a decir allá por el diez de septiembre. Por aquella fecha, tan cercana y lejana a la vez, nos planteábamos si abrir los centros o no hacerlo; si nuestras instalaciones estaban preparadas para garantizar distancias y asepsias, y evitar contagios; si nuestro profesorado iba a ser capaz de, una vez más, adaptarse a nuevos métodos y prácticas docentes, marcadas por la Administración sanitaria, y no por la educativa. Nos preguntábamos, en definitiva, si nuestras escuelas y comunidades educativas iban a poder funcionar de forma regular y estable durante los casi diez meses del curso, sin verse obligadas repentinamente a cerrar sus puertas. Y nos sobrecogía cómo acoger y acompañar a tantos alumnos, profes, y familias que habían perdido a sus seres queridos.

Y la respuesta no ha podido ser más contundente: efectivamente, claro que han podido.

Acaba la actividad lectiva en los centros y la educación madrileña ha estado abierta durante el 20/21. Y lo ha estado para recuperar una presencialidad que, según opinión unánime, es imprescindible para que la tarea educativa sea completa. Porque, como ya hemos dicho en múltiples ocasiones, la educación a través de una pantalla es parcial, es limitada, y pierde las más preciadas dimensiones de acompañamiento y de crecimiento humano y social.

Pero la educación no sólo ha recuperado la presencialidad en las aulas. Cabría decir que la activación educativa ha recuperado la presencialidad en el conjunto de la sociedad. La educación, en definitiva, ha tirado del carro social y productivo, y ha sido dinamizador de familias, de colectivos, de comercios, de empresas, de transportes…

En definitiva, un pequeño “milagro” colectivo, en el que han participado, cabría decir a partes iguales, los equipos directivos de los centros y sus titularidades; el profesorado; el PAS; las familias; y por supuesto, de una forma muy especial nuestros alumnos y alumnas, que han dado un verdadero ejemplo de responsabilidad y madurez. Nunca un reconocimiento como el del 2 de Mayo, otorgado a nuestros niños por la Comunidad de Madrid ha sido tan feliz y adecuado. Y ya que hablamos de la Comunidad de Madrid, es de justicia reconocer el apoyo y la valentía con la que la Consejería de Educación, junto con los restantes departamentos del Gobierno, han gestionado esta apertura y funcionamiento de los centros docentes. Sin duda, la Administración tuvo que adoptar decisiones complicadas, pero lo hizo con determinación y anticipándose a los acontecimientos. Especialmente destacable fue, además de las pautas y normas publicadas, la dotación de personal complementario y de recursos materiales para la adecuación de instalaciones.

Por todo ello, la incertidumbre e, incluso, desazón inicial desembocan en alivio y satisfacción, por esta tarea de toda la gran comunidad educativa. Una buena forma de concluir el curso y de tomar unas merecidísimas vacaciones. Feliz fin de curso y felices vacaciones. Gracias a todos por ser protagonistas de esta película con final feliz.

Emilio Díaz
Responsable de Comunicación y Relaciones Institucionales de ECM

Emilio Díaz

Responsable de Comunicación y Relaciones Institucionales de Escuelas Católicas Madrid

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