Donald Trump fue invitado por la FIFA para entregar los premios individuales y las medallas a los jugadores. También fue quien entregó el trofeo al capitán de
Chelsea, Reece James. Sin embargo, lo más sorprendente fue que, en lugar de retirarse tras la ceremonia, Trump permaneció en el escenario celebrando con los jugadores de Chelsea. Este gesto sorprendió visiblemente tanto a los jugadores como al presidente de la FIFA,
Gianni Infantino, quien intentó sin éxito que Trump abandonara el podio.