26/11/2013@07:30:00
Fue
construido dentro del gran complejo palaciego del Retiro pero Felipe IV
no le dio ningún uso por lo que hubo que esperar al reinado de su hijo
Carlos II para que el edificio entrara en la historia como Salón de
embajadores y se encargara al artista napolitano Luca Giordano la
inmensa bóveda que, en los siglos siguientes, iba a salvar el inmueble
de la piqueta. Hoy, este salón -que, junto al cercano Salón de Reinos,
es lo único que queda de aquel palacio- se ha convertido en una
biblioteca especializada en la que los lectores pueden alternar la
lectura con la contemplación, en paredes y techo, de la obra de este
artista napolitano.