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Ribera de Curtidores: un eje comercial en extinción
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(Foto: Antonio Castro)

Ribera de Curtidores: un eje comercial en extinción

Un eje comercial en extinción

miércoles 12 de febrero de 2020, 17:48h

Durante décadas la Ribera de Curtidores ha sido una calle totalmente comercial, eje del barrio de Embajadores. Hoy el panorama de los negocios es desolador. En los últimos meses los cierres se han sucedido y ya una decena de locales muestran el cartel de Se alquila o Se vende. Y estamos hablando de una calle de apenas doscientos metros de longitud entre la plaza de Cascorro y la Ronda de Toledo.

La Ribera de Curtidores es el corazón del Rastro, el mercado dominical que no decae. Pero durante el resto de la semana se abrían en la calle otros comercios estables dedicados fundamentalmente a las antigüedades, los artículos deportivos y de montaña y los de herrería y cerrajería.

Toda esta zona fue declarada en julio de 2006 Área de Prioridad Residencial. El tráfico se redujo notablemente después de siete años en los que la invasión de comerciantes mayoristas chinos convirtió el barrio en un infierno para residentes y prácticamente liquidó el pequeño comercio. Ahora esta área se encuentra incluida en Madrid Central y por la Ribera de Curtidores apenas circulan coches en toda la jornada. Si antes era imposible encontrar una plaza de aparcamiento, ahora es muy normal encontrar sitio sin tener que dar ni una vuelta.

Los mayoristas orientales fueron los primeros en abandonar el negocio textil y, poco a poco, el pequeño comercio está resucitando, sobre todo en la calle de Embajadores y en todas las transversales hasta Mesón de Paredes.

En la Ribera de Curtidores el proceso está siendo el inverso. La plaza de Cascorro se ha salvado por los negocios de hostelería, que son mayoritarios en este momento, favorecidos por la posibilidad de instalar terrazas en la amplia acera en la cabecera de Ribera de Curtidores.

Los anticuarios cada vez son menos, tal vez porque para mover sus objetos se necesitan generalmente vehículos y estos tienen complicado acceder. Primero cerraron unas galerías en el número 15 de la Ribera, que se han convertido en un supermercado de alimentación. Se mantienen las populares Galerías Piquer y las Nuevas Galerías, prácticamente enfrente. Algunas de las tiendas de deportes también siguen abiertas de momento. Pero los comercios de tamaño mediano o pequeño han ido cerrando uno detrás de otro. Y no se advierte que los antiguos negocios estén siendo sustituidos por otros distintos, que se adapten a las demandas de los vecinos hoy.

Sí han aumentado un poco los habitantes porque en los últimos meses se han terminado tres modernos edificios levantados sobre solares que han estado desocupados durante décadas.

La que fue calle comercial durante toda la semana es, cada vez con más rapidez, una calle residencial.

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