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La Corrala, vandalizada por los grafiteros
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La Corrala, vandalizada por los grafiteros (Foto: Antonio Castro)

Reabierta la plaza de la Corrala con las mismas pintadas

Vandalismo grafitero

lunes 19 de junio de 2023, 08:34h
Actualizado: 22/06/2023 20:46h

Han sido bastantes los meses que la plaza que se abre delante de la corrala de Mesón de Pareces ha permanecido cercada por las obras de remodelación. Este fin de semana, sin ningún ceremonial, ha vuelto a ser accesible para los vecinos, aunque la reforma queda eclipsada por los tremendos grafitis con que se ha vandalizado el edificio de la corrala. La imagen que ofrece este rincón sigue siendo igual de cutre que antes de la remodelación. Esta ha consistido en hacer más accesible la placita desde la calle Sombrerete, creando unas terrazas escalonadas en las que se han plantado una veintena de árboles y setos arbustivos. En el lado de Tribulete se ha habilitado una zona para el disfrute de los perros. En los escalones se han colocado unos asientos de madera para amortiguar el calor que acumula el granito, abundante aquí como en tantas reformas de los últimos años.

Los vecinos, que temen la conversión de este espacio en un ‘botellódromo’, como la vecina plaza de Arturo Barea, ponen pegas a otras dos de las reformas: el muro de contención con la calle Tribulete y las escaleras por las que se accede a esta. El muro, de unos tres metros de altura, ha creado una infranqueable barrera entre esas calles y la plaza de la Corrala. Además, con toda seguridad, el vandalismo grafitero lo destrozará muy rápidamente. Para acceder a la plaza se ha habilitado una escalera encajonada entre este muro y la fachada de la Corrala. Han creado así un rincón muy íntimo que ya, antes de abrirse, se ha convertido en dormitorio.

Monumento Nacional

Hace ya cuatro años, Madridiario denunció el abandono de la corrala, vandalizada por los grafiteros. Lejos de frenar estas agresiones, han ido en aumento ante la pasividad de la autoridad municipal. La Corrala de Mesón de Paredes fue calificada como Monumento Nacional en 1977 pero nadie pensará que lo es visto el abandono. Este edificio del siglo XIX es, desde 1985, propiedad del Ayuntamiento madrileño y es uno de los emblemas de Lavapiés. El municipio lo salvó de la ruina y hoy podría ser el mejor ejemplo de esta arquitectura popular madrileña. Los grafiteros tiene bastante fácil encaramarse al muro de contención del bloque y desde él realizar sus pintadas.

Al iniciarse los trabajos de remodelación, los vecinos pensaron que se aprovecharía para volver a limpiar la fachada, eliminando la pintadas y devolviendo la dignidad a este edificio popular. Ilusiones frustradas. El mantenimiento e incremento del vandalismo ejerce como llamada a quienes destrozan las calles y edificios de Madrid.

La protección de nuestro patrimonio arquitectónico exige también un mantenimiento y limpieza continuado. Además, sería relativamente sencillo dificultar la escalada para pintar, sin tener que intervenir en la estructura original del edificio.

En las obras recién terminadas se han invertido, según se informó en su momento, medio millón de euros. Visto el resultado, nadie lo diría…

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