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Olga Martínez, testadora del Comité español de ACNUR desde 2015.
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Olga Martínez, testadora del Comité español de ACNUR desde 2015. (Foto: Cedida por Comité español de ACNUR)

“Cuando no esté, quiero seguir ayudando a la gente”: cada vez más personas hacen testamento solidario

Testamentos solidarios

Por Hugo García Reina
sábado 12 de julio de 2025, 09:00h
Actualizado: 20/07/2025 09:10h
“Sí, cuando muera, con mi dinero puedo contribuir a que el mundo sea más justo, ya estoy satisfecha”, cuenta Magdalena, voluntaria y testadora en favor de Amnistía Internacional. Como ella, cientos de personas reservan cada año una parte de su patrimonio a causas solidarias.

En 2024, casi 600 personas incluyeron en su testamento a alguna de las más de 20 entidades que forman parte de la plataforma Haz Testamento Solidario, un dato que supone una subida del 13 por ciento respecto al año anterior. La Comunidad de Madrid lideró en volúmen, con 78 donaciones; seguida de Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana o País Vasco.

Aunque la cantidad de dinero recaudada (48 millones de euros) no ha llegado a la cifra alcanzada en 2023, en el último año ha aumentado el número de personas interesadas en esta alternativa a lo convencional: un 48 por ciento más solicitaron información acerca este tipo de donación, y un 54 más comunicó su decisión firme de hacerlo después de recibir asesoramiento.

Se amplía el perfil: más jóvenes, casados y con hijos

Las mujeres de entre 50 y 70 años continúan predominando entre los donantes, aunque el perfil se ha ampliado en los últimos años, tanto en edad como en estado civil. Si tradicionalmente la mayoría de testamentos se realizaban más bien cerca de los 80 años, hoy son más los que se llevan a cabo durante sus 60. Del mismo modo, cada vez son más las personas casadas –incluso con hijos– que eligen este modelo de solidaridad. “Desde siempre he estado muy concienciada con esta causa de las personas refugiadas y tenía claro que quería seguir colaborando cuando ya no esté”, explica Olga Martínez, que dejó hecho su testamento en favor de Acnur al cumplir los 45 años.

Según cuenta Leyre Ayastuy, portavoz de la plataforma Haz Testamento Solidario, estos ejemplos suelen venir de “personas que colaboran en vida y dicen: ‘Bueno, por qué voy a dejar de colaborar cuando ya no esté’”. Muchos de estos casos desmontan uno de los grandes mitos en torno a este tipo de donación: “La gente piensa que, si tiene hijos, no puede hacerlo. Pero no estamos pidiendo una herencia, sino reservar una cuantía dentro del tercio de libre disposición si quieres continuar con tu solidaridad”.

Los mitos del testamento solidario

Otro de los prejuicios respecto al testamento solidario, añade la portavoz, es asociar la donación a gente millonaria, a “grandes filántropos”. En realidad, los que dejan un testamento solidario suelen ser personas de clase media: “No hablamos de grandes herencias, con lo cual ese es un mito a derribar”.

Ernesto Barnach-Calvó, testador en favor de Acción contra el Hambre, justifica que, “aunque no sea una cantidad enorme la que dejes, se puede seguir haciendo cosas eternamente”. En cualquier caso, es esa mirada hacia el futuro la que caracteriza a todos los donantes. “Cuando no esté, quiero seguir ayudando a la gente”, resume María Labrús.

"Cualquier persona puede dejar una parte a una causa que la motive"

La cuestión de la descendencia y la riqueza no son los únicos “mitos” que pueden disuadir a la gente de hacer testamento solidario. La plataforma ha descubierto que muchas personas piensan que el testamento es un proceso complicado, pero Leyre Ayastuy asegura que “para nada”. Una opinión que refrenda la experiencia de Elvira Jiménez, voluntaria en la tienda de comercio justo de Oxfam Intermón: “Me resultó muy sencillo, llamé al abogado de Oxfam Intermón para aclarar algunas cuestiones que fueron resueltas con claridad. El notario también estaba muy acostumbrado y me asesoró con facilidad. Creo que cualquier persona puede dejar una parte a una causa que la motive; no supone un trastorno para el resto de sus herederos. Se trata de mantener la línea vital de cada uno. Y sobre todo, es muy sencillo hacerlo y se puede cambiar”.

Más allá de datos, perfiles y porcentajes, la plataforma recuerda que “el verdadero valor del testamento solidario está en las relaciones y el impacto que genera en otras vidas”. Vidas como la de Tawiah Mabel, habitante de la comunidad de Pakro Zongo, en Ghana. Cuando era joven, Mabel notó un “bulto extraño” en la pierna que resultó ser un caso grave de úlcera de Buruli. “No podía casi andar. Me ingresaron en el hospital donde estuve dos años hasta que me curé. Gracias a los testamentos solidarios de Fundación Anesvad pude recuperarme, volver a casa con mis hijos y aprender un oficio con el que hoy me gano la vida”, narra.

O el caso de Grigory, un vecino de un tranquilo pueblo de Kovsharivka, en la región ucraniana de Kharkiv. Con 69 años y problemas de movilidad, recibía la ayuda de sus vecinos hasta que huyeron por culpa de la guerra. Grigory fue rescatado y, a día de hoy, se desplaza en una silla de ruedas proporcionada por Médicos del Mundo. "Ahora estoy de muy buen humor. Todos los días salgo a la calle. Puedo respirar aire fresco, disfrutar de la naturaleza", cuenta.

Este ejemplo entre tantos refuerza el argumento con el que Leyre Ayastuy defiende los beneficios de hacer testamento solidario. En lugar de buscar el por qué, la portavoz de la plataforma se pregunta “¿por qué no?”: “Lo que planteamos a la sociedad es que, si eres una persona solidaria, esta es una opción preciosa” mediante la que puedes “convertir un documento frío que marca un punto final en un punto y seguido con el que tu impacto puede seguir perpetuándose en el futuro”.

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