A poco que se conozca el pasado matritense, se sabe de la importancia del agua en la historia de la gran urbe. Cientos de pequeños riachuelos pueblan la capital, desde su periferia hasta el centro y aunque muchos de ellos hoy pasan desapercibidos por los madrileños por estar encauzados, en el caso del Arroyo Pozuelo, que conecta el municipio que le da nombre con el distrito de Moncloa-Aravaca y que, tras años de dejación y los estragos de fuertes lluvias y será remodelado por el Ayuntamiento de Madrid con unas mejoras en su cauce que contarán con un presupuesto que alcanza los 80.000 euros.
Cuidar la rivera, reforzar la vegetación que soporta las crecidas y bajadas del agua en época de grandes lluvias como la DANA del pasado año. El arroyo Pozuelo, a lo largo de los 2,2 km que atraviesan el término municipal de Madrid, desde Pozuelo de Alarcón hasta la carretera M-500, se encontraba muy deteriorado hasta el año 2020. Sus riberas estaban llenas de escombros debido a vertidos ilegales realizados durante los últimos 30 años por las obras de urbanización y edificación de la zona. Presentaba taludes desmoronados y pasos transversales de vehículos obstruidos, además de una vegetación muy dañada con árboles caídos sobre el cauce. Entre julio de 2019 y marzo de 2020, se llevaron a cabo obras de restauración del cauce sin la introducción de elementos duros, estableciendo una primera sección transversal y longitudinal que posteriormente cambiaría según la dinámica fluvial del arroyo. Esto se hizo para garantizar que, con las limpiezas realizadas y la capacidad hidráulica adquirida tras las obras, el cauce recuperara su morfología natural. Estas actuaciones se realizaron con los datos de precipitación disponibles hasta esa fecha.

Sin embargo, en los primeros 200 metros del arroyo, se observan situaciones que no corresponden a un régimen fluvial natural. Paralelo al arroyo Pozuelo corre el colector Pozuelo de la red de alcantarillado de la ciudad, que recoge las aguas residuales de una parte importante del municipio de Pozuelo de Alarcón y de parte del barrio de Aravaca, y que descarga en la margen derecha del cauce. Desde las actuaciones anteriores, los episodios de lluvia han cambiado y posiblemente también la configuración urbanística de Pozuelo.
Las últimas grandes lluvias dañaron aún más el cauce
Desde mayo de 2020, ante tormentas intensas, se ha observado que los colectores de alivio descargan en el cauce un caudal muy elevado y con alta velocidad, lo que ha provocado socavones en los taludes del cauce. Esta situación no se había visto con este tipo de intensidad de lluvia en años anteriores. Tras los últimos episodios de lluvia con precipitaciones anormalmente altas, desde el Área de Gobierno de Urbanismo, Medioambiente y Movilidad, encargada de este proyecto de obra, se inspeccionó el cauce y se constataron daños graves que requieren un estudio en profundidad para restaurar el cauce de manera definitiva. Por lo tanto, señalan que es necesario abordar “estudios técnicos complejos” que reflejan el cambio en las intensidades de precipitación actuales, junto con las circunstancias físicas y de funcionamiento del propio cauce apuntan a Madridiario desde el departamento que dirige Borja Carabante.
20 catas y un informe geotécnico
Tras el análisis de la situación, la empresa encargada del contrato entregará al Ayuntamiento de Madrid un estudio de conclusiones de todas las incidencias en los recolectores de la zona, y realizarán una propuesta sobre su ampliación así como posibles actuaciones a desarrollar en el alcantarillado de la zona. Además, deberán realizar un levantamiento topográfico del estado actual del cauce, lo que permitirá “conocer en detalle”, los perfiles transversales y el perfil longitudinal del mismo.

La empresa gestora del contrato deberá ejecutar 20 catas de 2,5 metros de profundidad que serán realizadas “con medios mecánicos o manuales cuando no sea posible”, a lo largo de todo el trazado del arroyo para determinar “el detalle de la estratigrafía del terreno” así como los posibles otros servicios afectados y en su caso, señalan “la presencia y profundidad” de residuos, un estudio previo al inicio de las obras que debe trasladarse a los ´tenicos municipales un informe geotécnico donde se determine las conclusiones de este estudio y se “propongan soluciones de actuación”. El pliego del contrato, subraya que la empresa concesionaria debe tener en cuenta que el tramo que se intervendrá se trata de un Área de Riesgo Potencial Significativo de Inundación, por lo que las acciones a desarrollar deben buscar una “alternativa de bioingeniería” para la estabilización del cauce y no provocar desbordamientos en las tijeras.
Nueve técnicas para la estabilización de las riberas
El pliego del contrato, recoge que la futura empresa encargada de ejecutar este proyecto debe desarrollar distintas técnicas de estabilización en las riberas del arroyo para garantizar su viabilidad ante las crecidas y avanzar en la renaturalización de este enclave. Entre los procedimientos a desarrollar destacan el estaquillado, para la revegetación de los taludes con la plantación de especies acuáticas, la instalación de biorrollos de fibra natural en, la trenza de ramas fijadas al terreno mediante piquetas de madera, la aplicación de cantos, gravas en el cauce con el objetivo de “diversificar hábitats acuáticos”, así como la construcción de muros verdes o “ecológicos”, que se cubrirán con vegetación para protegerse así de la erosión con la utilización del método de la construcción de Muro Krainer, que se concreta en la ejecución de un muro de gravedad formado por troncos de madera que forman una estructura celular, cuyos huecos interiores se rellenan de tierra y piedras. Una técnica que apuntan es “costosa”, pero que permite una estabilización de riberas “incluso en condiciones de fuerte erosión”.
Un proyecto en tres fases
El proyecto que tendrá una duración de seis meses desde la adjudicación del contrato, se ejecutará en tres fases diferenciadas que se irán revisando y validando por parte de los técnicos del Ayuntamiento de Madrid. En una primera fase, el Consistorio va recopilarla memoria del proyecto, los estudios de antecedentes, de topografía, cartografía. Un reportaje fotográfico del estado actual, así como los servicios de conexión afectados.
Se utilizarán técnicas para la renaturalización
Una segunda fase con los documentos relativos al control de la erosión por el agua, un estudio geotécnico, un estudio hidráulico, el plan de obra así como los planes a detalle de las labores finales. Ya en una tercera fase, se completará el proyecto definitivo de mejora y renaturalización del arroyo Pozuelo. Desde el Ejecutivo municipal se deberán incluir documentos aparte como anexos al proyectos, los dossieres necesarios para la petición de las autorización pertinentes de otros organismos públicos o empresas de servicios externos como la Confederación Hidrográfica del Tajo, ya que el arroyo es un afluente del río Manzanares y a la par este, del gran río que vertebra la península ibérica. También, la Comunidad de Madrid o el Canal de Isabel II.