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Escuela infantil
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Escuela infantil (Foto: Chema Barroso)

Protocolos de seguridad exhaustivos y tecnología punta en desinfección en las escuelas infantiles gestionadas por Clece

miércoles 09 de septiembre de 2020, 09:47h

Más de 94.000 niños comenzaron el pasado jueves el curso 2020-2021 en la etapa de 0 a 3 años en la Comunidad de Madrid. La pandemia ha marcado una vuelta a las aulas con nuevas rutinas que docentes, padres y alumnos deben adoptar para minimizar riesgos. Las autoridades nacionales y autonómicas han fijado distintas medidas de seguridad, pero algunas escuelas infantiles han apostado por complementarlas para extremar las precauciones. Es la estrategia seguida por Clece en las 13 escuelas infantiles públicas que gestiona en la región. La empresa ha tomado “como punto de partida” las pautas institucionales y ha elaborado sus propios protocolos “más estrictos, amplios y adaptados a la realidad de cada centro”, explica su Jefa de Servicio en Madrid, Ana Madrigal.

Clece ha desplegado una batería de normas para garantizar que las escuelas permanezcan como espacios seguros. Para ello, en primer lugar, ha limitado al mínimo indispensable el contacto personal con las familias. Antes de acceder al recinto, tanto los padres como los pequeños deben tomarse la temperatura corporal y desinfectarse manos y calzado Después pueden acompañar a sus hijos hasta la puerta de clase a través del patio exterior, siguiendo el itinerario señalizado para mantener la distancia social, pero no se les permite el acceso al interior.

En la Escuela Infantil, Arte, en Getafe, el horario de llegada y recogida de los niños se ha organizado de manera escalonada a fin de evitar una gran congregación de personas en las instalaciones, una iniciativa que además facilita la conciliación a los progenitores. “Nos ha gustado mucho que nos dejen elegir la franja horaria que mejor nos conviene”, señala Gema Gómez, madre de un escolar. Además, agradece la buena comunicación con el centro: “La tutora nos ha llamado dos o tres veces para contarnos las variaciones con respecto al año pasado y también tenemos la app de la escuela que funciona bastante bien”.

El centro ha aumentado su plantilla para poder formar grupos de convivencia estable (GCE), un conjunto de menores con tutor y clase propios que no se mezclan con el resto del alumnado para favorecer la trazabilidad en caso de que se produjese algún contagio. “Cada grupo sale al patio en diferentes horarios y comen y duermen la siesta dentro del aula”, precisa Victoria Rodríguez Blázquez, directora de la Escuela Infantil Arte. Además, el mobiliario, juguetes y material didáctico no pueden intercambiarse ni moverse de una clase a otra.

PCR mensuales y protección extrema

Por otro lado, Clece ha realizado pruebas PCR a los 16 trabajadores de la escuela, como a todos los trabajadores de la empresa, test que se repetirán cada mes. La empresa también ha proveído de EPIs al personal, puesto que es obligatorio trabajar con mascarilla en todo momento. “El protocolo de la Comunidad de Madrid incluía mascarillas quirúrgicas, pero Clece nos ha dado FFP2, que son más seguras”, indica Victoria Rodríguez. También cuentan con termómetros láser para medir la temperatura de los niños dos veces al día, pantallas faciales, gafas protectoras, uniformidad diaria y guantes de protección para los cambios de pañal, limpieza de secreciones y desinfección de cambiadores.

Antes del inicio de la jornada laboral se comprueba la temperatura de los trabajadores, no pudiendo ser esta superior a 37,3 grados, y dentro del centro no se permiten las salidas grupales de empleados para realizar actividades que resulten incompatibles con el uso de la mascarilla, como ingerir alimentos, beber o fumar. Asimismo, la compañía les recuerda a diario “la importancia de mantener las medidas de seguridad e higiene una vez salen del centro así como la responsabilidad de no acudir al mismo con síntomas compatibles con covid-19 y de informar de cualquier posible exposición o contagio”, apunta la Jefa de Servicio Escuelas Infantiles de Clece en la Comunidad de Madrid.

Asimismo, como estipuló Sanidad, han designado un ‘coordinador Covid’ que ha recibido formación específica. Esta figura será la encargada de activar el protocolo de posible contagio si se detecta sintomatología asociada al virus en algún menor. “Hemos creado una sala de aislamiento para que el niño permanezca allí mientras se da aviso a Salud Pública y a la familia”, relata la directora de la EI Arte, Victoria Rodríguez.

Ozono y luz ultravioleta para desinfectar

En el área de la limpieza también se han redoblado esfuerzos. Clece ha duplicado el personal dedicado a esta tarea en cada escuela y también se ha asegurado la disponibilidad de dos personas de ruta “para cubrir las bajas que puedan producirse” o para “realizar refuerzo en los centros que por circunstancias puntuales lo necesiten”. De esta forma buscan una desinfección minuciosa de los locales para la cual emplean tecnología puntera como cañones de ozono o luz ultravioleta.

La frecuencia de limpieza se ha intensificado con especial incidencia en las zonas más susceptibles de contagio, en cuyo desinfectado se aplican técnicas similares a las que han implementado los hospitales, como mopas preimpregnadas para prevenir la contaminación cruzada entre aulas. “Seguir este protocolo supone más trabajo y, por supuesto, más recursos materiales y humanos, pero ha quedado demostrado que la limpieza y desinfección es la manera más efectiva de prevenir el contagio por lo que ponemos todo nuestro empeño en realizar estas tareas con exhaustividad pues consideramos que es un punto clave para evitar la propagación del virus”, traslada Ana Madrigal.

Además de estas actuaciones, se han dispuesto medidas preventivas como la retirada de juguetes de difícil desinfección u objetos de decoración, la sustitución de las toallas por papel secante y la ventilación constante de las instalaciones. Los centros han sido dotados también con mamparas de separación para los despachos y otras dependencias donde se atiende presencialmente a aquellas familias que por circunstancias especiales deban acudir a la escuela. En estos casos, los visitantes deberán hacer uso de los patucos desechables dispuestos a la entrada del recinto.

Familias concienciadas

Como explica la directora de la Escuela Infantil Arte, Victoria Rodríguez, “los padres han aceptado muy bien las medidas” y todos han demostrado estar concienciados con la importancia de hacer un ejercicio de prevención individual por el bien común. La demanda de plazas no ha mermado, “no se ha producido ninguna baja de alumnos de años anteriores”, por lo que agradecen la confianza depositada por las familias.

Gema López, madre de un alumno, reconoce el “miedo” que le genera la evolución de la pandemia, pero insiste en que “hay que darle normalidad a la situación”. Trabaja como docente, por lo que se encuentra familiarizada con los protocolos en espacios educativos, y no duda en que en la escuela de su hijo “han tomado todas las medidas a su alcance”. El riesgo de contagio cero es inexistente en cualquier entorno, pero ella anima a los padres a introducir en su rutina pequeños gestos que pueden resultar determinantes, como preparar la mochila de los pequeños con la mascarilla puesta. “La salud de nuestros hijos está en juego”, recuerda.

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