La repentina subida de temperaturas tiene como consecuencia inmediata la aparición de insectos en nuestro hogares, aunque son las polillas las que más se están dejando notar durante estas últimas semanas en Madrid. Ya son varios los testimonios que han explicado en la red social X cómo están viviendo la irrupción de esta molesta mariposa en sus casas.
"Son tan grandes que están casi para empadronar", decían algunos de los vecinos de la capital.
Este 2024, después de varios meses de récord por calor, su presencia se ha multiplicado como consecuencia de varios factores: los expertos apuntan directamente al cambio climático y a que algunas se han vuelto casi invencibles a los insecticidas.
Desde el Departamento de Control de Vectores de Madrid Salud informan a Madridiario que se han venido recibiendo "desde finales de mayo cierto número de avisos sobre actividad de polillas ambientales diurnas (lepidóptera)", aunque precisan que tampoco es muy destacado. Concretan que los avisos “llegan especialmente desde distritos del sur y sureste” y tranquilizan a la población porque aseguran que "son insectos inofensivos" y no suponen ningún riesgo relevante desde el punto de vista de salud pública, "ya que estos insectos ni pican ni transmiten enfermedades al ser humano", a pesar de que puedan generar alarma en algunos vecinos por su tamaño. Añaden que "estas polillas tampoco guardan relación alguna con otras que generan daños en textiles o que se comportan como plagas de interés alimentario".
Por sus características, desde el Ayuntamiento no se ha procedido a realizar ningún tipo de tratamiento de control con insecticidas "ya que no está indicado". No es la primera vez que se da una situación similar. De hecho, nos recuerdan desde este departamento que se vivió algo similar en los años 1962, 1996 y 2013, entre otros. Según los expertos de este Departamento, "parece presentarse con patrones cíclicos" y se trata de "unos fenómenos naturales de duración limitada en el tiempo". Sobre sus causas, "pueden ser multifactoriales, probablemente relacionadas con la existencia de ciclos biológicos, con migraciones propias de estas especies y con otras circunstancias ecológicas".
Más molestas que peligrosas
Las polillas son insectos que pertenecen al orden de los lepidópteros. Tienen alas escamosas y la mayoría de las veces son de color oscuro. Hay muchas especies, por lo que algunas son más grandes que otras. Eso sí, no suelen vivir más de 3 meses, pero tienen una gran capacidad para reproducirse. Lo que supone un gran problema para nosotros.
Igual que las mariposas, siguen el proceso de metamorfosis, esto significa que pasan por varias etapas: huevos, larvas (oruga), pupa o capullo y polilla.
Por tanto, no bastará con eliminar la polilla voladora, que es quizás su forma más inofensiva, sino sobre todo sus huevos y, en especial, las larvas.
Su presencia en esta época se explica por distintas condiciones ambientales que son las que favorecen su crecimiento. Un motivo sería porque las polillas, a temperaturas cálidas, se desarrollan mucho más rápido: las hembras ponen más huevos y es más que probable que las orugas sobrevivan hasta la edad adulta. Y si, además, la humedad es elevada, tienen otro punto a favor para que sus larvas proliferen.
Todo ello teniendo en cuenta que acabamos de pasar por un invierno no muy frío, en el que las temperaturas han sido más bien templadas y, por tanto, muchas de las polillas han podido sobrevivir y ahora, a mayor temperatura, más rápida es también su metamorfosis. Cuanto más calor hace, más huevos han puesto durante el invierno y más larvas polillas salen ahora.
¿Qué tipos de polillas podemos encontrar en nuestra casa?
Una de las más comunes es la polilla que ataca la despensa, sobre todo en alimentos secos como legumbres, harina, pasta y arroz. O la de la ropa (Tineola bisselliella), que supone toda una amenaza para nuestro armario, especialmente para las prendas de tejido natural, que podemos encontrar dañadas en forma de agujeros.
Para éstas últimas, lo más común es que se alimenten de tejidos como lana, cuero, piel o plumas, aunque también pueden atacar fibra sintética si el tejido contiene fibras naturales de animales. Es tanta su obsesión por la ropa que pueden llegar a provocar agujeros de entre 2 y 3 centímetros de diámetro en una tela.
Las polillas pueden sentirse atraídas por varias cosas, en función de la especie de la que se trate. Solemos pensar que se sienten cautivadas por la luz porque es común verlas revolotear alrededor de una lámpara encendida. Pero la razón por la que esto es así aún tiene desconcertados a los científicos, aunque algunas investigaciones como la publicada en 'Nature Communications' sugieren que, más que atraerlas, la luz artificial afectaría a su capacidad para orientarse y las confundiría.
Prefieren los lugares donde hay grietas. Por ejemplo, buscan escondites donde tengan material natural para que, después de poner los huevos, sus larvas tengan alimento. Algo similar hacen las polillas de la despensa, interesadas en encontrar también un lugar tranquilo, como el que solemos destinar para almacenar el grano de arroz, para poner sus huevos.
Cómo podemos erradicar las polillas de casa
Debemos tener en cuenta que estos insectos sirven de alimento para otras especies, como murciélagos o salamanquesas, que son sus depredadores. Por tanto, buena parte del control natural lo realizan estas especies, que las necesitan para reproducirse.
Pero si este control no se cumple y vemos polillas en nuestra casa, lo primero que tendremos que hacer será cerrar muy bien ventanas y puertas de los espacios iluminados durante la noche para evitar que entren y supervisar bien que no haya grietas por donde puedan introducirse.
¿Sirven los remedios tradicionales como las bolsas de naftalina? Según la Agencia Española de Protección Ambiental estadounidense (EPA), la exposición aguda a través de la inhalación, ingesta o contacto dérmico se relaciona con anemia o daño hepático, así como dolor de cabeza, nausea, vómito o diarrea, o ictericia. Así que es mejor buscar alternativas naturales.
La limpieza profunda y eliminar todo alimento sospechoso es la clave para erradicar el insecto de nuestra cocina.En el caso de que hayamos encontrado alguna prenda con algún agujero, deberemos sacar toda la ropa y revisar bien el armario; lo más probable es que estén en lugares que solemos abrir más bien poco y en los rincones de cajones o estanterías.
Tras una inspección rigurosa y un lavado a conciencia (habiendo aspirado el interior de cajones y armarios, lavar la ropa a temperatura alta, dejar que se seque al sol y desinfectar el armario) podemos guardar la ropa de nuevo en envases sellados, bolsas o cajas, con algún repelente natural. La lavanda, el tomillo o el clavo suelen ser un método eficaz para disuadirlas puesto que no toleran bien su aroma.