Sin sorpresa alguna desde la Asamblea de Vallecas. La sesión de control al Gobierno de este jueves ha traído consigo, como marca la tónica, continuos reproches, bañados con ataques personales de diverso pelaje, entre ambas bancadas. El “pedestal” sobre el que la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, siguió el desfile cívico militar del pasado Dos de Mayo y las lonas de Más Madrid en memoria de los 7.291 fallecidos en las residencias madrileñas durante la pandemia se tornarían así en protagonistas del argumentario progresista. Por ende, también de los habituales rifirrafes. La respuesta Popular, centrada en la “voracidad fiscal” del Ejecutivo central y lo “lamentable” de una economía nacional “dopada por el gasto público” y que “no va como dicen”. Desmarcándose de tales “insultos”, desde Vox insisten en que el constante enfrentamiento entre administraciones supone un “espectáculo lamentable” que “aleja” a los ciudadanos de la política, provoca “descrédito” y, en último término, facilita el “asalto a las instituciones” a cargo de Pedro Sánchez.
“La presidenta pregona libertad, pero es la censora en jefe. Conoce poco a los madrileños si cree que se van a olvidar de las victimas de la pandemia por haber censurado dos lonas. Y en el Dos de Mayo un metro por encima de la plebe, no vaya a ser que la vayan a tocar. ¿Estaba ahí subida cuando mandó censurar las lonas? ¡Qué bochorno! Parecía la líder de Corea del Norte. Por un momento me pareció que estábamos en la Plaza de Oriente (...). La censura es su modus operandi. Sueña con una sociedad en la que todos le aplaudan mientras pasa revista a las tropas, pero, mala noticia, vamos a seguir hablando de lo que a usted le molesta”, lanzaba contundente Manuela Bergerot antes de poner en valor la acampada estudiantil “contra el genocidio de Netanyahu” en la Complutense. La respuesta de la máxima mandataria regional, como cabía esperar, no lo sería en menor medida.

"También pusieron una lona contra mí al estilo nazi"
“No me enteré de ninguna lona”, replicaba con ironía Díaz Ayuso para, a continuación, sugerir una serie de temáticas que, a su parecer, bien podrían protagonizar más cartelería de este tipo: “Pongan “hemos soltado 1.500 violadores”, “hemos expulsado de España toda la inversión”, un 26 por ciento de paro juvenil, los 7.000 euros para que Ábalos siga aforado y callado con la trama de corrupción que tiene por delante... Acuérdense de las judías mutiladas y asesinadas por Hamás, a quienes ustedes hacen el caldo gordo. ¿Van a poner lonas también en las universidades a favor de ellas? No. La incoherencia es lo que tiene”. Para la presidenta, la estrategia elegida por Mas Madrid consiste en “seguir retorciendo el dolor de las víctimas” de la Covid. Algo que, asegura, no funciona porque "nadie entra ya en su juego". Prueba de ello sería la mayoría absoluta cosechada en las urnas el pasado 28 de mayo. “También pusieron una lona contra mí, contra mi hermano, al estilo nazi, y yo tuve mayoría absoluta. Felicidades. Sigan por ahí”, añadía.
Por su parte, Juan Lobato ha centrado el tiro de su intervención en la ausencia de políticas encaminadas a favorecer la incorporación de los jóvenes al mercado laboral. Una cuestión íntimamente ligada a las dificultades para acceder a una vivienda. “En Madrid tenemos un millón de jóvenes. Un 30 por ciento no encuentra empleo. El 80 no puede emanciparse. Dice que la vida en Madrid es distinta, que cada día es una aventura. Y lo dice orgullosa en vez de pedir disculpas porque los jóvenes tengan que trabajar mil horas pero no puedan acceder a una vivienda. La esperanza de un joven no es solo tomar cañas, que también, sino formarse, tener empleo, una vivienda, hijos... Con la fruta, sus insultos y los de sus directores generales, ETA, Venezuela o Cataluña, los jovenes desconectan de la política”, aseveraba. Todo ello hilado, claro, con la “ostentación” que a su juicio representa seguir el desfile del Dos de Mayo desde un “pedestal”: “Ni gobierna ni gestiona, solo se sube a pedestales”.
El contragolpe de la presidenta pasaría, simple y llanamente, por justificar su posición en el Día de la Comunidad aludiendo a un protocolo que establece el Ministerio de Defensa, responsabilidad del propio PSOE. “Le noto en su tono un cierto resquemor y envidia personal... No puede evitar atacarme. El protocolo del Dos de Mayo lo fija el Ministerio de Defensa. Es el mismo que se ha aplicado con todos los presidentes. Debería saberlo, pero para eso hay que informarse”. La réplica frente a la problemática de la falta de vivienda, apoyada en su 'Pacto Regional', y es que este mismo miércoles el portavoz del Ejecutivo, Miguel Ángel García, aterrizaba dos medidas diseñadas para paliar tales dificultades: una ley que permita construir hasta 20.000 viviendas en suelo destinado a oficinas y nuevas deducciones fiscales para propietarios e inquilinos.

"Madrid es un refugio a salvo de la masacre fiscal de Sánchez"
La presidenta y su mano derecha en la Asamblea, Carlos Díaz-Pache, aprovecharía este punto del debate para cargar contra la gestión económica del Gobierno central. “La economía en España está muchísimo peor por culpa de la izquierda y del Gobierno de Pedro Sánchez, al que acuso directamente de ser responsable de ese hundimiento de la inversión. Nosotros no vamos en esa dirección, todo lo contrario (…). Madrid no es una isla, es un refugio a salvo de los políticos intervencionistas, de la masacre fiscal de Pedro Sánchez, de la persecución burocrática, de la imposición lingüística y del acoso ideológico”, aseguraban a coro.
Al margen de la polémica, Rocío Monasterio prefiere abogar por “políticas liberales” que aporten “seguridad jurídica”, “contención del gasto público y la deuda” y “reducción de impuestos” para frenar la "expulsión" de la inversión privada y “generar riqueza”. Un argumento que bebe de su convencimiento en torno al “descrédito” y el “alejamiento” de la política que el enfrentamiento perpetuo entre las Ejecutivas de Sánchez y Ayuso representa. "Es un espectáculo lamentable", zanjaba la líder de Vox.