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El río que llora

Por Víctor Manuel López
martes 26 de abril de 2022, 09:24h

Si las aguas de nuestros ríos fuesen la sangre de nuestra nación, nadie negaría que somos una nación enferma.
Mi Rio, mi humilde Guadarrama, es una más de esas arterias de nuestra Hispania a la que, desde finales de los 70, no hacen más que salirle trombos.
Ni el Martin Pescador, ni las huidizas anátidas, ni los barbos o los lucios son, nunca más, parte de su armonia natural.
La ineficiencia de la depuración de las aguas urbanas, las construcciones ilegales, y los vertidos descontrolados han transformado al “Wád arRámla” , el Río de Arena, en el Río de la pena, de la basura, de la contaminación, de la inmundicia... Olvidado por aquellos que debieran protegerlo, nuestro Río, mi Río, ya no fluye… solo llora.


Según la Cátedra de la UCLM los índices de contaminación superan con creces a los del Jarama, aquel en el que Rafael Sanchez Ferlosio se inspiró en su premiado libro.
El Guadarrama, Integrado en la Red Natura 2000; bajo protección de la UE; declarado Parque Regional en 1999; y considerado uno de los corredores biológicos más importantes de la Comunidad de Madrid, es, hoy, una auténtica cloaca.
Estamos hablando de un entorno natural que acoge a la Villa Romana de Materno Cinegio (siglo I a. C.- siglo V); a la ciudad árabe de Calatalifa (siglo IX); y al Castillo de Garcilaso (siglo XV-XVI), por mencionar solo unos ejemplos de su importancia cultural. Además, constituye la conexión ecológica natural más directa entre el Sistema Central y los Montes de Toledo, y es, uno de los afluentes más importantes del Río Tajo, y hoy por hoy… su mayor contaminador.


Cómo serían las lágrimas del tío del emperador Teodosio, o de Abderraman III o del poeta Garcilaso de la Vega al ver, siglos después, a su malogrado río Wád arRámla morirse por la podredumbre de nuestros desechos.
Nadie que se precie de patriota debe de consentir esta barbarie sobre nuestro patrimonio natural. Amar a tu patria es amar, lo primero, a la tierra que habitas. Y nuestros ríos son la sangre de nuestra tierra.
Si los políticos de este país no son capaces de defender nuestra tierra, nuestros ríos, nuestro paisaje y nuestro legado cultural y natural, entonces ,nuestros políticos o nuestras políticas no merece esta patria.

Mi patria es mi tierra
y mi tierra es mi hogar.
La sangre de mi tierra llega al río… y va a la mar.

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