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Nuevos tiempos

jueves 07 de abril de 2022, 16:16h
Actualizado: 07/04/2022 20:23h

Feijóo, que se ha reunido hoy con Sánchez a pesar de su descortesía al tener que enterarse por la prensa de los temas a debatir en dicha reunión, llega a la política nacional en un momento en el que la crisis económica copa los principales informativos del país.

La inflación está en el 10%, los precios de los productos básicos, el gas y la luz disparados, no se bajan impuestos, ni se propone una política económica seria con la que hacer la vida de las personas vulnerables más sencilla.

La cultura del Gobierno de España pasa por la subvención para acallar las voces discordantes y por explotar la mentira. Prueba de ello fue la aprobación, la semana pasada, de un Plan de Choque, mediante Real Decreto, publicado en el BOE, para paliar, supuestamente, las consecuencias de la crisis. Una crisis acuciada por la ignominia del conflicto armado provocado por Rusia con la invasión de Ucrania.

España está sumida en una crisis desde el inicio de la Pandemia provocada por el COVID-19, que se agudizó el pasado verano cuando la inflación estaba ya al 7% lo que genero las protestas de transportistas, ganaderos, cazadores, entre otros; reclamando políticas que aliviasen la presión fiscal.

A ellos se sumó la subida de la luz hasta precios nunca vistos, por encima de los 700 euros, lo que por cierto no ha tenido su correspondiente huelga general por parte de los sindicatos. Será porque estaban ocupados en fraccionar los 17 millones de euros que le ha otorgado el Gobierno de Sánchez, no sean mal pensados.

En este marco estalla la invasión de Ucrania y ocasiona, entre otras cosas, una subida en el precio del gas desmesurada. Se presupone que un Gobierno de izquierdas debería, en esta situación, proteger a los más vulnerables que no llegan a fin de mes ni pueden encender la calefacción. Un gobierno que se califica de socialdemócrata que mira de perfil y prefiere modificar la educación, excluyendo la Filosofía y el estudio cronológico de la Historia de los currículos de la ESO y Bachillerato, e incluyendo sus mantras, que desde luego no servirán a las futuras generaciones para afrontar la vida.

Una pedagogía distorsionada con la que garantizarse votos de futuro y una sociedad sin capacidad de reflexión y análisis, aborregada y predispuesta a claudicar de papá Estado aquello que no podrá alcanzar por medios propios.

Fíjense si la sociedad está cansada que las encuestas dan un vuelco electoral en el país. Es tan solo cuestión de tiempo que el Partido Popular con Alberto Núñez Feijóo vuelva a coger las riendas del país, un camino nuevo, que será el que lleve el recién elegido presidente del partido a la Moncloa. Eso sí, aviso para navegantes las medidas a adoptar para que España recupere la senda del crecimiento económico y social requerirán de toma de decisiones valientes, las que siempre adopta el partido del pueblo.

Feijóo, como líder del principal partido de la oposición, se enfrenta, por tanto, a una tarea sostenida en un discurso solvente, sin alharacas, coherente y basado en políticas adultas porque es la mejor manera de servir a España y a los españoles.

Miriam Bravo

Diputada del Grupo Parlamentario Popular en la Asamblea de Madrid

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