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La infame campaña de la izquierda

miércoles 01 de abril de 2020, 10:35h

Desde hace unos días el PSOE-Madrid ha lanzado una campaña en redes sociales en la que directamente declara culpable a Isabel Diaz Ayuso y al Partido Popular de las muertes que se están produciendo por el coronavirus, especialmente en las residencias de mayores. La campaña es infame y solo se puede calificar de miserable la condición de quienes la idearon, diseñaron y autorizaron. Sin duda, el Psoe de Madrid , que dirige José Manuel Franco Pardo, ha traspasado todos los límites.

Lo mas miserable de la campaña de los socialistas no radica en que pretenda atribuir al Partido Popular la culpa de todo lo malo que ocurra en España. Eso es ya algo habitual en la izquierda, sino que lo haga precisamente en el contexto actual y en plena crisis. Lo miserable destaca porque supone un inmoral desprecio a los fallecidos, a los contagiados y a sus familias. No hay nada peor que “politizar el dolor” y mentir a los afectados. Y atribuir la culpa de las muertes por el COVID-19 a la Comunidad de Madrid es mentir de manera absoluta y ruin, además de sectaria.

Lo que esta ocurriendo no es algo exclusivo de la Comunidad de Madrid. Fallecimientos se están produciendo desgraciadamente en toda España. El drama de muchas residencias de mayores es una realidad en todas las comunidades autónomas. Si desde el PSOE de Madrid tienen tan clara la relación causa-efecto, no se entiende por qué no extienden la misma campaña al resto de los responsables de las administraciones regionales. ¿O es que el hecho de ser presidente autonómico socialista, te otorga algún tipo de misterioso privilegio por el cual las causas de los fallecimientos que se producen en sus circunscripciones lo son por causas distintas?

Ni Isabel Díaz Ayuso, ni ningún otro presidente autonómico, debe ser calificado como culpable. Los españoles y especialmente las familias de los que ha fallecido o tienen algún pariente en situación grave, merecen que se les diga la verdad. El único culpable es un virus, el COVID-19, que como se está comprobando, ha ocasionado una pandemia global de consecuencias absolutamente lamentables.

Estoy convencido de que todos los responsables autonómicos están dando lo mejor de sí mismos para afrontar la pandemia. Y también tengo claro que la magnitud de la situación que estamos viviendo no tiene su origen en la estructura o en la organización sanitaria previa de cada región. No trae causa de tener mas o menos efectivos o camas que en el año 2010 y cuyos bulos se han pretendido convertir en doctrina científica. El origen del drama que vivimos es la expansión de un virus que se transmite con mucha facilidad. Por lo tanto el origen y dimensión de la actual crisis sanitaria no tiene naturaleza asistencial, sino de salud pública. Lo esencial era la prevención, especialmente teniendo en cuenta que, todavía, no existe ningún antiviral que haga frente al COVID-19.

Hay trabajos científicos desde hace mucho tiempo, que ponen de manifiesto que, durante la pandemia de gripe que se inició en 1918, aquellas ciudades como San Luis, que adoptaron medidas de un rápido confinamiento, no solo controlaron mejor el virus, sino que tuvieron una recuperación económica más rápida.

Incluso, respecto al COVID-19, también había trabajos y opiniones que recomendaban adoptar medidas de aislamiento y separación social y hacerlo lo antes posible. En ese sentido, es necesario recordar cómo el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades, ya el 2 de marzo hizo hincapié en promover medidas de distanciamiento social y evitar actos multitudinarios. La OMS, además del aislamiento también recomendaba la realización de tests masivos.

Especialmente interesante es un documento llamado “Why you must act now”, publicado por Tomás Pueyo. Este trabajo establece que cada día de retraso en la adopción de medidas de aislamiento supone un incremento de los contagios de un 40%, y preveía que sin el confinamiento desde el primer contagio, se produciría de manera inevitable la saturación de los hospitales y el agotamiento de los profesionales que se encontrarían desbordados y sin equipos suficientes, ya que la extensión de la pandemia provocará que la demanda de material supere con mucho la capacidad de producción existente. Sin duda, muy predictivo teniendo en cuenta lo que está sucediendo.

Sin embargo, en España, el Gobierno de la Nación, no se planteó la realización de tests masivos, y aunque el primer fallecido en España por coronavirus fue, al parecer, el 13 de febrero y que el 29 de febrero los fallecidos ya eran 9 y el numero de personas contagiadas, confirmadas de manera oficial, estaba en torno a las 50, el confinamiento no entró en vigor hasta el 15 de marzo, con la declaración del estado de alarma aprobado el día anterior.

Y si el Gobierno de la Nación, presidido por Pedro Sanchez, no decretó el aislamiento con anterioridad fue por tres razones:

-La primera, es porque desde el Ministerio de Sanidad y su órgano dependiente, el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, minusvaloraron tanto la letalidad del virus, como su posible extensión e incidencia en España. Creo que no es necesario recordar las ruedas de prensa de D. Fernando Simón.

-La segunda es, porque tal y como puso de manifiesto el Presidente de Castilla La Mancha , el Sr. García Page, en una entrevista en televisión, el Gobierno no quería crear alarma.

-La tercera es sencillamente porque había que mantener la celebración de los actos del 8-M. De hecho resulta muy significativo el conjunto de mensajes del Psoe y del Gobierno de promoción de tal evento, mientras que el propio Ministro de Sanidad, Sr.Illa, el lunes 2 de marzo, en una entrevista en la Cadena Ser, pedía a los profesionales sanitarios que evitasen contactos en lugares concurridos como pueden ser los congresos médicos.

Por mucho que la izquierda quiera negarlo, esta guerra que vamos a ganar, empezó perdiéndose la primera batalla importante, la de la prevención y la contención del virus, por las tres razones expuestas, incluyendo los actos del 8-M . Y no lo digo yo, lo sostuvo por ejemplo, alguien con mucho mas criterio, autoridad y neutralidad, como es el científico italiano Walter Ricciardi: “Fue una locura que España no cancelara el 8-M. Le hicieron un favor al virus.”

Por ello, resultan vergonzosos, los intentos de la izquierda y del PSOE de Madrid de declarar culpables de las muertes a quienes gestionan la sanidad en Madrid. Tal y como ha quedado claro, el origen del problema está en la falta de prevención, en la tardanza en la toma de decisiones en relación con el aislamiento social ya que tal y como preveía el estudio de Tomás Pueyo, llevaría a la saturación inevitable de los hospitales y a la escasez de material. Poner como excusa la supuesta evolución negativa del número de camas en la sanidad madrileña es una excusa de mal pagador. España tiene tres camas por cada mil habitantes. Francia que está sufriendo de manera significativa la pandemia, tiene el doble, seis camas por cada mil habitantes y sin embargo ,también tienen problemas de saturación, y eso sin tener en cuenta que no contabilizan los fallecidos en sus casas o en las residencias.

Si el Partido Socialista y sus socios de Podemos no quieren asumir sus responsabilidades que no lo hagan. Que culpen a la mala suerte, a la imprevisibilidad del virus, (aunque muchos lo advirtieron),o simplemente al “empedrao”, pero dejen de acusar a los demás, dejen de culpar a Isabel Díaz Ayuso y al PP. Es una infamia, como lo sería culpar al resto de presidentes autonómicos. Aunque no confío que rectifiquen por una cuestión de justicia y de verdad, espero que lo hagan, al menos, por respeto al sufrimiento de todos los afectados, y sobre todo porque sus campañas no les va a servir de nada. Los españoles saben perfectamente en donde y en quien hay que poner la principal responsabilidad. Y digo responsabilidad, no culpa.

Pedro Muñoz Abrines

portavoz adjunto del Grupo Partido Popular

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