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Tele-psicología

viernes 11 de diciembre de 2020, 18:56h

Una realidad, la tele-salud, ha evitado que algunos pacientes con alteraciones psicopatológicas perdieran durante el confinamiento el contacto con el servicio que les atendía.

Sabemos que es la interacción la que introduce cambios en nuestra existencia, y que es la persona la protagonista de la vida y en ocasiones, de sus trastornos.

La tele-terapia es recomendada, pues el primordial instrumento es la palabra. Dado que la tasa de prevalencia nos muestra que 1 de cada 3 españoles presenta síntomas de ansiedad, y 1 de cada 4 depresión, la atención telefónica y telemática (videoconferencia) resulta necesaria, si bien la presencial es siempre la mejor elección.

Veamos datos de España, un país donde se gasta mucho en Sanidad, pero desde luego no lo suficiente en Salud Mental, y es que en España por cada 100 euros que se emplean en sanidad, se dedican a la salud mental 5’5, mientras que en la Unión Europea es el 7%. Así nos pasa, y es que en este gran país se consumen muchos ansiolíticos.

A más, a más, en España tenemos pocos recursos humanos para atender los problemas de Salud Mental, contamos con 6 psicólogos clínicos por 100.000 habitantes, mientras que en Europa, son 18; en la O.C.D.E. 26; y en algunos países nórdicos alcanzan los 40 por 100.000 habitantes.

España y hasta la pandemia de Covid-19 ha tenido una cultura laboral muy presencialista, veremos si el teletrabajo da respuesta a los pueblos vacíos, o si conduce al aislamiento social y al debilitamiento del lazo emocional con la empresa.

Ante esta tragedia global. – Sanitaria, social, económica, hay que contar con la incorporación de la sociedad civil, y dado que el cuidado no es solo una necesidad biomédica resulta exigible que de los comités de expertos formen parte esencial, psicólogos, sociólogos, antropólogos y filósofos.

Los sentimientos sostenidos de soledad en unos casos, y de inseguridad económica, desempleo y pobreza en otros, con toda probabilidad va a aumentar el número de autolesiones y suicidios.

Siendo que menos de un tercio de las personas que se suicidan han estado en contacto con los servicios de salud mental en los 12 meses anteriores a la muerte.

Por otro lado, precisan de apoyo psicológico los trabajadores de salud mental, de educación, de asistencia social.

Considero que las personas en general lo están pasando muy mal, y están aguantando muy bien, al respecto hay que diferenciar entre un trastorno mental estricto, y los síntomas menores, como estar preocupado, nervioso, o desregularse en el sueño y/o alimentación.

Respecto a los negacionistas y partiendo de que bastantes poseen una inteligencia limitada, cuentan con una personalidad que les hace negar la evidencia, gustan de converger con otros similares, no poseen capacidad crítica ante un autoengaño, necesitan explicaciones sencillas para temas complejos.

Pasados muchos meses de pérdidas, falsas promesas, enorme crisis de confianza, fatiga propiciada por la incertidumbre y las restricciones, la frustración deriva en rabia.

Depende de cómo se nos trata y convence, que asumimos responsabilidad, y tomamos partido por el bien común o el individual (el propio).

La salud mental se ve afectada por factores de riesgo como la despersonalización y el agotamiento emocional; y protegida por la realización personal.

Estamos ante una desventura planetaria, donde se impone la extraterritorialidad del contagio, ante una nueva e imprevista sensación de vulnerabilidad, que ha cursado en procesos psicológicos como la percepción de amenaza, la ansiedad, la indefensión y en todo momento y lugar, el miedo.

Conciencia de peligro, pero que no debiera derivar en pánico, pues entonces las decisiones suelen ser en el mejor de los casos, contraproducentes.

Por lo antedicho, la psicología presencial y on-line, tanto en su vertiente teórica e investigadora, como desde la práctica de intervención, está llamada a jugar un papel decisivo.

La vida, tiene mucho de juego, donde la suerte también tiene cabida y al fin, la muerte y como siempre, gana.

Nos cabe jugar las cartas que nos han sido dadas. Miremos a Japón y su baja incidencia de la pandemia. Observaremos el alto nivel de higiene de los ciudadanos japoneses, apreciaremos su voluntad de cumplir las indicaciones de su Gobierno.

Recordemos que Japón tiene una alta tasa de población, y muy envejecida, siendo que además la población nipona se concentra en ciudades densamente pobladas.

Cierto es, que los japoneses se saludan sin acercamiento (besos o abrazos), y desde hace 100 años utilizan la mascarilla cuando padecen un resfriado, para proteger a los congéneres.

El gobierno no impuso el confinamiento, la población lo hizo igualmente. Japón consideró el problema, e invitó a mantener una actitud responsable.

Javier Urra

Primer Defensor del Menor

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