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ERTE, un acuerdo necesario

miércoles 30 de septiembre de 2020, 20:44h

Si algo está dejando claro esta pandemia es que quienes dirigen el mundo de la política desde los partidos tienen mucho que aprender de los agentes sociales y especialmente de una paciente clase trabajadora. Sindicatos y empresarios, con nuestras profundas diferencias, vivimos la realidad a pie de tajo con mucha capacidad de empatía porque nos jugamos “las lentejas” y la salud. Incluso la vida. ¿Por qué sindicatos, empresarios y Gobierno somos capaces de lograr acuerdos mientras la crispación es permanente en los parlamentos? Somos prácticos, en el mejor sentido del término, vivimos la realidad y sí pensamos en el bien común. Todos nos necesitamos mutuamente aunque todos tengamos que ceder en nuestras reivindicaciones.

El último ejemplo, después del acuerdo sobre teletrabajo, con grandes tiras y aflojas ha llegado con la prórroga de los ERTE. Finalmente el Consejo de Ministros ha dado luz verde a la prórroga de los ERTE hasta el 31 de enero. El acuerdo es muy importante para la Comunidad de Madrid, pues a pesar de que los datos de quienes dependen de los ERTE han ido descendiendo, según las cifras publicadas en septiembre, son 176.000 personas las que aún están acogidas a esta fórmula.

Gracias al consenso, el acuerdo y la prórroga que hemos conseguido en torno a los ERTE estamos logrando que en España por primera vez ante una caída de la economía sin precedentes, la destrucción de empleo esté siendo mucho menor que en otras crisis. Si no fuera por los ERTE, es fácil que en la actualidad estuviéramos hablando de un millón de personas en paro. De igual modo que los 180.000 autónomos que han cobrado por “cese de actividad”, tendrían sus negocios cerrados.

No negaremos que ha habido problemas para dar respuesta a todas las personas que han requerido esta herramienta. El SEPE (Servicio Público de Empleo) ha sufrido un histórico aluvión de solicitudes y alrededor del 2% de ellas siguen bloqueadas, porcentualmente pocas, pero en números absolutos varios miles con historias personales muchas veces dramáticas. También es cierto que en la mayoría de estos casos, los problemas tenían su base en errores empresariales, en la burocracia y en la falta de modernización de las herramientas a disposición de una plantilla diezmada que está realizando un esfuerzo ímprobo día tras día, incluidos los fines de semana. De hecho, la pandemia ha puesto de manifiesto la degradación que los servicios públicos han padecido en este país bajo los gobiernos de las derechas. El PP dejó muy tocado a un SEPE que si ha podido salir adelante es por el ímpetu de sus trabajadores y trabajadoras y por las nuevas, aunque insuficientes, contrataciones que se han realizado.

El acuerdo alcanzado supone una regulación muy favorable a los intereses de los trabajadores que va más allá de la prórroga hasta el 31 de enero de 2021. Por ejemplo, conseguimos aumentar las prestaciones de las personas que llevan cobrando más de seis meses en estos ERTE. Así, en vez de ser del 50 por ciento como dice actualmente la ley, se quedan en el 70 por ciento.

Además logramos reforzar el compromiso del mantenimiento del empleo y las empresas que utilicen los ERTE no podrán despedir en los próximos seis meses a sus trabajadores. También hemos introducido una prestación extraordinaria para los fijos discontinuos de aquellas actividades que los próximos meses cesan de sus actividades de temporada. Las empresas cierran temporalmente y por tanto acaban con los ERTE. Ahora, estas personas en vez de quedar desasistidas tendrán una prestación extraordinaria.

Asimismo hemos conseguido que no se consuma la prestación por desempleo y que quienes no tenían los periodos cotizados suficientes para introducirse en los ERTE se les reconozca que pueden ser perceptores. También es muy relevante activar los denominados “ERTE de rebrote”, ante posibles nuevas restricciones económicas, de aforo o de movilidad. En definitiva, los “ERTE de rebrote”, de fuerza mayor, podrán ser la alternativa a los despidos como lo fueron en los meses de marzo, abril o junio.

Las mayores dificultades para alcanzar el acuerdo surgieron a la hora de definir los sectores o compañías más golpeadas por la pandemia. Así, el Ejecutivo ha elaborado un listado en el que incluye actividades como operadores turísticos, agencias de viaje, transporte de pasajeros, gestión de salas de espectáculos, actividades de los parques de atracciones y fabricación de artículos de bisutería, entre otros. Además se pueden acoger negocios que dependan, indirectamente y en su mayoría, de estas actividades, así como las compañías que formen parte de su cadena de valor.

Sin duda, tal como asegura Unai Sordo, “es un acuerdo muy positivo del que debemos felicitarnos, producto del consenso social y que debemos poner en valor”. En Madrid, estamos colaborando permanentemente con la Dirección General de Trabajo y con el SEPE, así como con las empresas a en los centros de trabajo. Contribuimos a agilizar los procesos y que se cobre antes la prestación y, al mismo tiempo, vigilamos que no se produzcan fraudes. Es una gota de agua en el erial de opacidad y sectarismo que caracteriza a la política del Gobierno Regional.

Quizá el presente no nos permite atisbar el futuro cercano, pero sí es evidente que de esta pandemia saldremos. Y en ese futuro tenemos la posibilidad, también gracias a los fondos europeos, de reactivar una economía moderna empujando la digitalización y la sostenibilidad. Quienes no entienden de consenso y diálogo y anteponen sus intereses partidistas deben saber que hay vida más allá de los escaños y los despachos.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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