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FITUR, un nuevo capitalismo, un nuevo turismo

jueves 23 de enero de 2020, 09:39h

No descubrimos nada nuevo, como ya he comentado en alguna ocasión, si afirmamos que el actual modelo de capitalismo ultraliberal está agonizando, con peligrosas cornadas de animal herido, pero agonizando. Estos días en los que Madrid celebra el 40 aniversario de la Feria Internacional del Turismo (FITUR), la ciudad suiza de Davos conmemora el 50 aniversario de las reuniones del Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés), lugar de encuentro de la élite empresarial, política, económica y periodística mundial.

En línea con ese repensar el sistema, los pilares fundamentales de Davos este año, en su ejercicio anual de postureo, son alentar la lucha contra la inestabilidad laboral, el empleo digno, la creciente desigualdad y el deterioro medioambiental. Si a ello sumamos las revoluciones tecnológica y feminista nos encontramos con las preocupaciones del sindicalismo de clase. Lastima que las preocupaciones que dicen tener los grandes poderes económicos y políticos mundiales que allí se reúnen, nunca tengan consecuencias en políticas reales.

Es especialmente en sectores como Hostelería y Turismo, en los que se dan todos esos problemas: precariedad, trabajos casi de esclavitud, pobreza salarial, explotación laboral, contratación fraudulenta, despreocupación por el medio ambiente, competencia desleal, surgimiento de plataformas digitales, etcétera.

Sin duda FITUR es el más relevante encuentro del sector y seña de identidad de Madrid desde que la inaugurara Tierno Galván, el viejo profesor, que gobernó Madrid con aquella exitosa fórmula de coalición PSOE-PCE, socialistas y comunistas. El impacto económico para la capital, según la Asociación de Empresarios de Ocio Nocturno de la región, puede llegar este año a los 15 millones de euros.

El contexto de FITUR lleva aparejado un cierto ánimo de complacencia y autobombo por parte de administraciones, empresarios y lobbies como Exceltur. Sin duda, los grandes datos son muy llamativos. Según Reyes Maroto, ministra de Industria, Turismo y Comercio, en 2019 España batió récords por séptimo año consecutivo. El año pasado habrían visitado el país 83,7 millones de turistas, casi un millón más que en 2018 y habrían gastado más de 92.000 millones de euros (un 2,9 por ciento más), con margen aún para el crecimiento.

Por otra parte, el peso del sector en la riqueza del país ha crecido imparable. Si en 2010 suponía el 10,2 por ciento del PIB, en 2019 ya es el 12,3 por ciento. Ante esta situación, el empresariado decimonónico español a través del lobby del turismo, Exceltur, se ha apresurado a criticar la derogación de la reforma laboral y la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) tal como ha acordado el nuevo Gobierno de progreso.

Los datos deslumbrantes también llegan a la Comunidad de Madrid, donde Marta Rivera de la Cruz, consejera de Cultura y Turismo asegura que la región ha sido visitada entre enero y noviembre por más de 7,1 millones de turistas extranjeros, un 7,5 por ciento más que en el mismo periodo de 2018, cuando nos visitaron en total más de 14 millones. Además, explica la consejera que ya supone un 7 por ciento del PIB de la Comunidad, con más de 16.000 millones de euros y ocupa a “más de 400.000 personas”…, y hasta ahí puede leer, porque ya no explica ni la temporalidad, ni la precariedad de los contratos laborales, que afecta especialmente a las mujeres.

Hace menos de cuatro años, la Comunidad de Madrid presentó una Estrategia de Turismo 2016-2019 que según la página de transparencia del Gobierno regional dice estar cumplida. Aquel documento no fue negociado con los agentes sociales ni participaron las otras Administraciones. Era un brindis al Sol que se olvidaba de las condiciones laborales y de formación de las plantillas, más allá de “clases de inglés para taxistas”. Y un fracaso, los últimos estudios sitúan al gobierno regional en el puesto 15 de 17 CCAA en esfuerzo de promoción y en el 15 en cuanto a apoyo al sector turístico regional.

Las condiciones laborales en estos tres últimos años no han mejorado sustancialmente por culpa de la Reforma Laboral, que es el gran chollo precarizador con carta blanca para que se pueda despedir mientras los beneficios empresariales crecen. Lógicas, desde el punto de vista de la ambición, las declaraciones del lobby del turismo. En 2017 denunciábamos desde las Comisiones Obreras que el 97 por ciento de los contratos firmados en hostelería eran precarios y el 50 por ciento no llegaban a los mil euros.

En aquel documento del Gobierno regional no se recogía una auténtica estrategia de futuro que también debería plantearse España y que incluya nuevos problemas como la digitalización. Las agencias de viaje fueron las primeras víctimas de internet, que con el tiempo parecen haberse amoldado, ofreciendo una mayor profesionalización.

Las patronales del sector, en su afán ambicioso y cortoplacista, no se preocupa seriamente en cómo hacer frente a plataformas que surgieron como “economía colaborativa” y ahora son negocios que no cumplen fiscal, ni laboralmente con sus trabajadores. Plataformas, que desde que son negocio, alientan la gentrificación, no solo de lugares de Sol y playa, sino también del centro de las ciudades como bien sabemos en Madrid. En esta línea es interesante la lucha contra el “turismo de borrachera” iniciada en Baleares.

Quizá lo más relevante sea incidir en la inopinable alarma climática, tan ligada a esa gentrificación, al uso desmedido del transporte aéreo, a la ausencia de una fiscalidad verde que haga que pague más quien más contamine o quien más agua gaste (véase cadenas hoteleras insensibles).

En este escenario, desde CCOO estamos impulsando la iniciativa Hoteles Justos” (Fair Hotels), que junto a UGT, y en colaboración con la Universidad de Málaga, tiene como objetivo diseñar un conjunto de indicadores para la puesta en funcionamiento de un sistema de certificación de hoteles justos laboralmente responsables con los trabajadores en España.

Este programa trata de sensibilizar a empresarios, empleados y, especialmente, a clientes y ciudadanía, sobre la relevancia del trabajo decente y el turismo socialmente responsable para que la industria turística de nuestro país sea reconocida como un ejemplo de sostenibilidad integral. La iniciativa surgió en 2010 en Estados Unidos y Canadá. Actualmente ya es posible identificar otras seis iniciativas más en Irlanda, Suecia, Dinamarca, Noruega, Eslovenia y Croacia, que representan ejemplos de alianzas entre empresas, sindicatos y clientes en la puesta en marcha de “Hoteles Justos”.

De hecho, esta idea es la base principal para que CCOO tenga un stand en FITUR. En el pabellón España firmaremos un convenio de colaboración, hoy día 23, con la Secretaría de Turismo para la implantación del sello “Hoteles justos”. Esto es, hoteles donde se respeten los derechos de los trabajadores.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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