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Mucho rollo

Por Enrique Villalba
jueves 03 de diciembre de 2015, 12:00h
El Ayuntamiento de Madrid ha presentado, en el tiempo de descuento, la declaración de transparencia de los concejales de la Corporación, que se basa apenas en una declaración de bienes e incompatibilidades. Tanto rollo para esto. Un proyecto que casi planteaba convertir a los representantes en paladines de la honestidad. Debates infinitos sobre qué es lo que debe o no debe incluirse, desde antecedentes penales a la formación de cada cual. Para que luego solo se presenten fichas que convierten la transparencia en cotilleo y en carne de críticas políticas más o menos demagógicas.
Nada de valor más allá del dinero de cada uno. No importa si eres un delincuente condenado o cuáles son los organismos a los que perteneces más allá del poder económico y que pueden condicionar tus decisiones. Hasta la declaración que hizo el PP es más valiente que la que ha emprendido Ahora Madrid, después de ponerse tantas medallas con que iba a pulverizar las normas de transparencia para ponerse a la vanguardia planetaria. En este nivel que han fijado, ¿sirve para algo cuando hay una intervención y una oposición en el Ayuntamiento que se tiene que preocupar de estas cosas? ¿Es útil cuando ese tipo de declaraciones se pueden trampear fácilmente y un primer vistazo al registro de la propiedad y al registro mercantil lo demuestra? ¿Es lo que quieren los ciudadanos? Si es así, que paren que yo me bajo.

Sinceramente, creo que es una herramienta de cara a la galería tan simple que solo los ingenuos deben creer que sirve para reforzar nuestra democracia. Hasta un niño puede jugar a ser un sinvergüenza con estas reglas. O dicho en román paladino: no sirve para nada. No me interesa saber las casas, ni las acciones, ni los ajuares, ni la marca de los coches, ni los trofeos de golf que tienen nuestros representantes. Eso solo les incumbe a ellos. Si hay riesgo de que cometan ilegalidades, hay que reforzar los cuerpos de inspección, control y seguridad estatales, y dejarse de rollos. Solo deseo de nuestros políticos que tengan un compromiso ético real y que, aquí sí, sus acciones políticas y su uso del dinero y de los poderes públicos (aspecto en el que a diario se producen episodios de arbitrariedad en este país) responda a los intereses de todos, sin nepotismo, clientelismo ni comportarse como una comunidad de intereses espurios particulares.
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