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Símbolos

Símbolos

miércoles 27 de agosto de 2008, 00:00h
El funeral por las víctimas del accidente aéreo de Barajas del pasado 20 de agosto se celebrará el 11 de septiembre. Ésa es la fecha que han elegido el Gobierno central, el Ayuntamiento de Madrid, el Palacio de Zarzuela y la Conferencia Episcopal, para fijar el recordatorio de tan trágico suceso, en el que han fallecido 154 personas. Mala fecha, a mi entender, por su contenido simbólico. Hace siete años, Al Qaeda destruyó las Torres Gemelas de Nueva York estrellando dos aviones contra ellas y destrozó parte del Pentágono de Washington con la misma operación. Murieron casi 3.000 personas.

Aunque un caso no tiene nada que ver con el otro, es imposible no pensar en el drama americano después de que se sitúe el acto de recuerdo de las víctimas en esa fecha, grabada en la mente de todo el mundo como un día de pena y de luto. Los organizadores del evento habían marcado el 1 de septiembre como el día del funeral, pero los aplazamientos han sido necesarios. Las labores de identificación de algunos de los fallecidos no han terminado y aún quedan bastantes días para que concluyan definitivamente. Parece ser que en los últimos casos la labor es mucho más difícil por el estado de los cuerpos.

Sin embargo, la razón no justifica la fecha. Ese día, precisamente. Habrá personas que no den importancia a los símbolos y les dé igual que se haga entonces o en cualquier otro momento. También los que se mantendrán al margen, se realice o no. Y otros que malpensarán que se ha fijado precisamente esa jornada por el morbo, la mala organización o porque era el mejor día en la agenda de los políticos. Pero ninguna podrá decir que era necesario un funeral como este el 11 de septiembre, o cualquier otro once. Porque no es de recibo relacionar una tragedia con otra. De hecho, más de uno dirá que es de mal gusto hacerlo. Entonces ¿por qué no otro día?

Todavía no ha terminado el luto de muchas personas que han visto cómo en un accidente, imprudencia o negligencia (eso lo dictaminará el juez), sus familiares han muerto. Son días para ponerse en el lugar de los familiares y pensar lo que están sufriendo para poder comprenderlos y apoyarlos. Días en los que entre el morbo y las miserias de unos, la profesionalidad de otros y la corrección política de casi todos, conocemos lo que ha ocurrido y cómo reacciona la sociedad ante ello. Pero, sobre todo, son días para recordar el valor que tienen los símbolos para las personas que sufren y que los malos recuerdos duelen más cuando se ven determinadas cruces marcadas en el calendario.
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