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Adiós cine, bienvenida sala de conciertos

Adiós cine, bienvenida sala de conciertos

lunes 23 de junio de 2008, 00:00h
El Palacio de la Música ha echado el cierre como cine. La crónica de esta muerte anunciada se ha culminado este 22 de junio con las películas Antes que el diablo sepa que has muerto, 88 minutos y 21: blackjack.
Pero la gran sala de Gran Vía no se convertirá en centro comercial sino que será remodelada como auditorio para conciertos. ¡Algo es algo! La Fundación Caja Madrid ha anunciado su compra y llevará a cabo la reforma, que necesita la preceptiva licencia del Ayuntamiento. El pasado mes de abril desde el municipio se negó la autorización para cambiar el uso, garantizando su permanencia aunque no como cine, lo que ha sido durante casi toda su existencia.

Inauguración con orquesta
La música sinfónica ya fue protagonista de la inauguración del Palacio de la Música, el 13 de noviembre de 1926. Ese tramo de la Gran Vía todavía se llamaba Pi y Margall. La Orquesta de José Lassalle, con 90 profesores, ofreció el concierto de apertura e inició el primer ciclo sinfónico de la historia de esta sala. En aquel primer programa se interpretaron obras de Berlioz, Wagner, Haendel y Manuel de Falla. La entrada a cada concierto costaba entre 2 y 10 pesetas.

Las primeras películas que se proyectaron, el 14 de noviembre, fueron Su mujer ideal, Pies resbalosos y La venus americana. Los madrileños apoyaron con su asistencia el arriesgado y monumental proyecto –dos mil localidades tenía- diseñado por el arquitecto Secundino Zuazo y que se tardó dos años en levantar. Un cine que responde al concepto del lujo de principio del siglo XX, con profusión de molduras doradas y terciopelos. El aforo se distribuye en un gran patio de butacas y dos anfiteatros. En la fachada destaca la hermosa galería superior.

El pequeño Teatro Club
Aunque la sala principal conserva su arquitectura original, no ocurre lo mismo con los niveles bajo la rasante de la calle. Actualmente existen dos pequeños cines pero anteriormente se abrió un teatro, el Club. Se inauguró el 2 de marzo de 1962 con la comedia de Alfonso Paso Los derechos de la mujer que protagonizaron Concha Velasco y Germán Cobos.

El arquitecto Enrique López Izquierdo fue el responsable de esta obra. Madrid se había sumado a la moda europea de teatros de bolsillo, y en esos años se abrieron –y cerraron- el Valle Inclán y el Recoletos. El teatro Club estuvo funcionando quince años hasta que, en 1977, Saza echó el telón definitivamente con su comedia ¡Una vez a la semana sin fallar! El Palacio de la Música se sumó entonces a otra moda: los mini-cines.

El gran auditorio se ha usado con alguna regularidad para conciertos. Allí, por ejemplo, Raphael protagonizó una sonada tanda de actuaciones en las que se pudieron escuchar por primera vez en España las canciones de Jesucristo Superstar traducidas a nuestro idioma. Sin embargo su equipamiento técnico y las carencias de la caja escénica provocaron su progresivo desuso. Ahora esas limitaciones deberán ser subsanadas dentro de lo posible. Parece que existe la voluntad de iniciar rápidamente las mejoras, aunque la fecha de comienzo de las mismas dependerá de la licencia municipal.
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