Los Reyes presiden el funeral de Calvo Sotelo
Por MDO/E.P.
jueves 08 de mayo de 2008, 00:00h
Actualizado: 09/05/2008 15:49h
La Familia Real presidió la tarde de este jueves el funeral de Estado celebrado en la catedral de la Almudena en memoria del ex presidente del Gobierno Leopoldo Calvo Sotelo, fallecido el pasado 3 de mayo a los 82 años en Madrid, y al que asistieron más de mil personas.
Don Juan Carlos y Doña Sofía estuvieron acompañados por los Príncipes de Asturias y las Infantas Elena y Cristina en un acto al que también acudieron las máximas autoridades del Estado, encabezados por el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, los presidentes del Congreso y el Senado, José Bono y Javier Rojo y, entre otros.
Entre los más de mil asistentes al funeral se encontraban también todos los ministros del Gobierno a excepción de la titular de Fomento, Magdalena Álvarez, varios presidentes de Comunidades Autónomas, ex presidentes del Gobierno como Felipe González y José María Aznar y ex ministros o consejeros de Estado, así como 80 familiares de Calvo Sotelo, 216 invitados por la familia, 120 personas del cuerpo diplomático y hasta 300 personas anónimas, que se situaron al final de la nave central de la catedral, ya que se trataba de un acto público.
La misa, que comenzó puntualmente a las ocho de la tarde, fue oficiada por el arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco Varela, y concelebrada por el Nuncio Apostólico en España, Manuel Monteiro de Castro, y por el obispo auxiliar de Madrid, Fidel Herráez.
En su homilía, Rouco destacó de Calvo Sotelo su dedicación "por entero" al "servicio de su pueblo y de su patria fuesen cuales fuesen las dificultades del momento, incluso en las más dramáticas, cuando la lealtad, esa virtud tan ligada a la auténtica verdad de lo humano, se pone a prueba". "Su adhesión a una concepción cristiana del hombre, de la sociedad y del mundo, en medio de todas las oscuridades de la frágil existencia humana, le distinguió siempre", subrayó.
Asimismo, tras enfatizar el camino "del amor cristiano" que guió su vida, Rouco reiteró que la vida de Calvo Sotelo estuvo guiada en todas sus facetas por el "amor-ágape" que, según dijo, es el "amor de obligación desprendida y desinteresada y sacrificada entrega".